Torni Segarra

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* Krishnamurti y los psicoterapeutas – David Shaimberg

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“Este intercambio de ideas fue un reto para otra hipótesis básica en la psicología y en el psicoanálisis, al afirmarse que es innecesario descubrir, a través del tiempo, las profundas capas del inconsciente. Los psicoterapeutas sentían que tal proceso de descubrimiento era esencial, pero Krishnamurti dijo que la atención completa al instante es global y suficiente. Era obvio que los psicoterapeutas consideraban que los pacientes no estaban capacitados para prestar atención al instante y que necesitaban preparación para comprender gradualmente los límites del pensamiento, incluso ayuda para atravesar un proceso que acentuara el sí mismo. Krishnamurti se preguntó qué es lo que hay oculto en el yo. “Estoy atemorizado; observo ese temor; lo vigilo con toda mi atención; no esporádicamente. Veo lo que el temor hace a mis relaciones; no escapo; está ahí, no explico; la mente no es el observador; la mente ‘es’ ese temor; entonces, ¿hay un inconsciente?”. La respuesta parecía clara: el contenido de la conciencia es la conciencia. La percepción directa del instante implica ver la totalidad.

Otro tema psicoanalítico explorado fue el de los sueños. Durante esta parte de la discusión, tuvo lugar el siguiente intercambio:

Krishnamurti preguntó: “Qué son los sueños?” Un psiquíatra, experto en la psicología de los sueños, contesto: “Son el modo en que nos experimentamos a nosotros mismos cuando no hay intromisión del mundo exterior”.

K: ¿Acaso los sueños no son la continuidad de nuestra vida diaria, de nuestros deseos cotidianos, símbolos modulados por el mismo movimiento? Si ese movimiento, durante el día no está atrapado al tiempo, sino que se halla en estado de atención completa, si hay una terminación para el problema, para la idea, ¿son, entonces, necesarios los sueños?

P: Pero de hecho ocurren sobre una base regular.

K: El cerebro necesita orden; de lo contrario no puede funcionar con eficiencia. Yo pongo orden durante el día; orden; no conformidad; no siguiendo un esquema; sino orden que consiste en comprender el desorden. Este orden es diferente de un orden o hábito mecánico. De la comprensión, de ver el desorden, surge el orden. ¿Son necesarios los sueños?

P: Yo no creo que sea posible alcanzar ese estado.

(otro) P: El cerebro izquierdo necesita orden. El cerebro derecho hace un ordenamiento diferente.

K: Si estamos atentos al desorden, entonces hay orden. El proceso del sueño es un intento de crear el orden que no estuvo presente durante el día, cuando había un movimiento que evitaba la atención directa”.

 

TS: Lo diremos de esta manera tan sencilla: si uno tiene hambre, sueña con comer.

Así que, todo lo que no se resuelve durante el día, con el sueño reviene de una manera o de otra.

Como no puede ser de otra manera, pues la vida nos exige lo necesario para poder sobrevivir.

Aunque cuando menos caso hagamos de los sueños, mejor.

Ya que la mente y el cuerpo, se vician, acostumbran, se agarran a lo conocido -querer interpretar los sueños-.

Pues, las interpretaciones pueden ser infinitas.