Torni Segarra

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Krishnamurti y los psicoterapeutas – David Shaimberg

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“La discusión prosiguió poniendo en tela de juicio el proceso analítico en el que la mayoría de los participantes estaba cotidianamente comprometida. Krishnamurti observó que el análisis, como pensamiento, era un análisis de la acción. Va de una parte a la siguiente, pero es siempre incompleto. Actuando de conclusión, en conclusión, produce una perpetua fragmentación y es en sí mismo, un proceso de fragmentación. Todo es un movimiento del pensar. Jamás puede alcanzar la libertad porque sigue formando parte del pensamiento, del ‘ser’, y del ‘llegar a ser’.”

Algunos terapeutas apreciaron que Krishnamurti hubiera mostrado que la tendencia del paciente a hablar de sí mismo era reforzada y ayudada por el uso del pensamiento en el análisis. Muchos en el grupo estuvieron interesados en saber si existe una acción más allá del tiempo y del pensamiento. Los participantes encontraban perturbador considerar que, el amor y la verdad de ‘lo que es’, reside más allá del pensar, y sentían que la percepción directa de la verdad de ‘lo que es’ era una acción que podía hacer frente a la raíz del temor, en el momento inmediato del paciente.

Krishnamurti sugirió finalmente que cuando dos personas que dialogan comprendían ambas que no eran algo total, ya no había más observador ni observado, ni autoridad, ni paciente y doctor, con toda la división que eso implica; entonces lo total surge en el acto de participación. Así habría amor más allá del pensamiento y del análisis y actuaría la percepción; una acción que llegaría hasta la raíz misma del temor.

Casi todos los psicoterapeutas que asistieron a la deliberación de dos días, se sintieron profundamente afectados por las discusiones. En general tuvieron gran dificultad para comprender que no es necesario el proceso, que lo que se requiere es percibir inmediatamente el desorden del pensamiento; el yo sintiendo y deviniendo. Ello sacudió los cimientos mismos sobre los que habían trabajado y elaborado la interminable duplicidad del proceso del pensamiento, dolorosamente evidente. La discusión puso en tela de juicio fundamentales premisas psicoanalíticas de crecimiento y evolución. Lo de ser nada y vivir directamente en el instante, intrigó e interesó a muchos que apreciaban que el análisis a través del pensamiento no estaba ayudando a sus pacientes. Varios contaron que estaban impresionados y conmovidos. Algunos confesaron que se sintieron más tranquilos después de conversar con Krishnamurti. Un hombre dijo: “Fue como un soplo de aire fresco”. Pero fue evidente que sería necesario un diálogo ulterior para comprender cómo el proceso del pensamiento es un escape con respecto a la acción instantánea del ver””.

TS: Algo que llama la atención, es que la mayoría de las personas que se acercan a JK, queden deslumbradas. Y por ello, se hacen aduladores.

Sin darse cuenta que, se están dividiendo. Ya que todos somos iguales: seres humanos, terrícolas, con los mismos problemas corporales y psicológicos.