Torni Segarra

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* «También los veganos enferman …».

Lo mismo que los omnívoros.

 

* Cuando hace mucho tiempo que no hay una gran guerra. Parece que las personas, no comprenden realmente lo que son las carnicerías de las guerras, sus miserias, amarguras. Porque la guerra, aunque parezca inverosímil, también se ponen de moda.

De ello se encargan los diarios, las revistas, los locutores de televisión, los escritores, etc. Que al final parece un honor ir y hacer la guerra -matar a otra persona que es igual que el que mata-.

Y todo ese conglomerado, más los políticos, los muy ricos, las religiones organizadas, se encargan de mover los hilos, de decir palabras injuriosas, ofensivas, acusaciones. Con tal de que la razón, esté en un solo bando -el de uno-.

Aunque pronto las matanzas, los problemas de subsistencia, las carestías, la misma dinámica de la guerra, traen la desesperación, los lloros, la ira, la sed de venganza.

Hasta que llega el agotamiento, en todos los ámbitos, de uno de los dos bandos enfrentados.
Hasta la próxima, es decir la repetición de lo que acaba de suceder: las matanzas en masa de las guerras.

 

* Digamos lo que digamos, igual da que sea el sufrimiento del blanco, del negro, del cobrizo o amarillo. El sufrimiento siempre es el mismo.

Hacer diferencias, beneficiando solo a un grupo, eso es racismo.

 

* Con la palabra dios, no basta. Pues ahí está el infinito.

 

* Cuando se insulta, ya estamos en el camino de la agresión, la guerra.

 

* Eso es lo que pretendía decir. Cuando no hay identificación con el ego, no hay nada como el nacionalismo, grupo religioso o político.

 

* «Dios dijo. Ama a tu enemigo. Y le obedecí y me amé a mí mismo».

Es muy sencillo todo.

Solo falta tener amor -paciencia y comprensión infinita-.

 

* Uno tiene parte de verdad. La otra parte la tiene el otro.

¿Puede uno dejar, pasar, de su parte de verdad?