Torni Segarra

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La Sociedad Teosófica y la Jerarquía Oculta

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Krishnamurti había llamado la atención de Leadbeater durante la época en que éste se encontraba emprendiendo una investigación clarividente en las vidas anteriores de sus asociados. Pronto comenzó a indagar en las anteriores encarnaciones de Krishnamurti. Estas incursiones en el pasado oculto de Krishna, se publicaron más tarde con el título: «Las Vidas de Alcyone». El nombre Alcyone se derivaba de «alción», la estrella más brillante de las Pléyades. Las investigaciones revelaron una ordenación luminosa en las vidas pasadas, donde Krishna había sido discípulo del Buda, y en otras vidas prodigiosas donde su compasión y sabiduría habían sanado e iluminado a los seres humanos.

Por la época en que los muchachos fueron descubiertos, ambos tenían afeitada la parte anterior de sus cabezas (como era costumbre en el sur de la India); Krishnamurti llevaba el cabello largo hasta las rodillas. Estaba flaco y mal alimentado. Pronto él y su hermano Nitya comenzaron sus estudios en Adyar. Al principio se mantuvieron las

estrictas reglas de casta, pero éstas se fueron suavizando a medida que crecía la impaciencia de Leadbeater, quien comenzó a apartar a los muchachos de la influencia de su padre. Naraniah, a su vez, empezó a crear dificultades. Inmediatamente, Leadbeater escribió a Mrs. Besant diciéndole que el hombre había perdido el juicio y había caído bajo el influjo de «los poderes negros». Fue por entonces que Leadbeater «recibió» instrucciones del Maestro Kut Humi. El mensaje era el siguiente:

«Ellos han vivido largo tiempo en el infierno; traten de mostrarles algo del paraíso. Deseo para ellos que tengan todo lo opuesto de las condiciones anteriores. En vez de hostilidad, de desconfianza, miseria, escualidez, anormalidad, descuido e inmundicia, quiero que estén rodeados por una atmósfera de amor y felicidad, de confianza, normalidad, perfecta limpieza física y pureza mental Manténgalos, hasta donde sea posible, dentro de su aura y de la de Annie, de modo que puedan estar protegidos de pensamientos perversos y carnales… Quiero que los civilicen; que les enseñen a usar cucharas y tenedores, cepillos de uñas y de dientes, a sentarse cómodamente en sillas en lugar de acuclillarse en el suelo, a, dormir racionalmente en una cama y no en un rincón como un perro.

Es inconcebible que un Maestro de sabiduría -que también era un brahmín kashmiri- pudiera haber escrito esta carta cargada de alusiones coloniales con sus obvios prejuicios victorianos. Resulta evidente en esta carta el desprecio con que los británicos en la India juzgaban la cultura y las costumbres de vida del país. La carta fue escrita en una época en que hombres, mujeres y niños del sur de la India, ricos o pobres, se sentaban y dormían sobre una estera que se colocaba en el piso, cuando el grupo familiar estaba unido por un sentimiento de calidez y mutua correspondencia; raros en Occidente.

Es también difícil de creer que los hermanos fueran sucios en sus hábitos; como brahmines, tenían que haberse bañado varias veces al día. El baño ritual, precedido por un baño de aceite, era una disciplina que se seguía con minuciosidad. Los dientes se limpiaban regularmente con una ramita de «neem», tal vez el mejor desinfectante que existe; el lavado cotidiano de las ropas también debe haber formado parte de las habituales tareas domésticas.

En la primera mitad del siglo veinte, los hindúes eran considerados por los gobernantes británicos de la India como una parte inevitable del paisaje -había que mantenerlos a suficiente distancia, en el mejor de los casos se les podía tolerar, pero bajo ninguna circunstancia debía alentarse familiaridad con un hindú, y una actitud de condescendiente superioridad invadía la mayoría de las relaciones. Fue en este ambiente que el niño Krishna, nacido como brahmín, pero perteneciente a una familia muy inferior en la jerarquía oficial, fue reconocido por un excéntrico místico británico, en un destello de percepción psíquica, como un gran ser, y más tarde como el vehículo para el advenimiento del Bodhisattva Maitreya.

Krishna y Nitya fueron sacados del confinamiento de su pequeña casa e introducidos en la grandiosidad del edificio y de los inmensos terrenos que ocupaba la sede central de la Sociedad Teosófica. Quedaron a cargo de C.W.L., un hombre blanco de larga barba y aspecto venerable, que hablaba en lenguaje esotérico de luminosos Maestros e Iniciados, de vidas pasadas y espléndidas reencarnaciones. El supersensible sistema nervioso de Krishna y sus percepciones, se afinaron para un estado de expectativa, posiblemente en contacto con tesoros del inconsciente racial. Su trasfondo brahmínico con su iconografía, suministró la urdimbre para que pudieran tejerse las imágenes de la Sociedad Teosófica. Formas de pensamiento e imágenes visuales que circulaban en la atmósfera de Adyar, cargadas con verdades ocultas e ilusiones, se revelaban a los jóvenes neófitos. Del mismo modo que el joven Krishnamurti había tenido, en la devota casa de su madre, visiones del divino niño Krishna, así veía ahora a los maestros, al Buda y a Sanat Kumar -el sonriente muchacho lleno de luz, jefe de la jerarquía establecida por la Sociedad Teosófica. Las fuerzas esotéricas -si es que existían- y ciertamente Leadbeater, requerían para su vehículo un cuerpo de brahmin con su herencia de sensibilidad, vegetarianismo y pulcritud, con un cerebro que durante siglos se hubiera interesado en «lo otro», con la sutileza, fuerza y percepción necesarias para penetrar en el interior de la mente y de la materia, con capacidad para recibir y contener las cantidades inmensas de energía que serían convocadas.

Irónicamente, una vez que ambos fueron aceptados en el redil teosófico, se hizo todo lo posible para conseguir que Krishna y Nitya se despojaran completamente de su origen indio. Es casi seguro que los tutores de Krishnamurti decidieron que él y su hermano hablaran solamente el inglés, de modo que la melodiosa lengua telugu fue prontamente olvidada; se borraron los Vedas y los himnos aprendidos en la niñez. Se les cortó el cabello dividiéndolo con una raya en el medio. Se les enseñó el inglés; aprendieron a comer con cuchara y tenedor y a mantener los codos cerca del cuerpo cuando llevaban el tenedor a la boca; a vestir con comodidad ropas occidentales; a cuidar que el pliegue de los pantalones estuviera bien planchado y a lustrarse los zapatos hasta que brillaran. Se les enseñó a bañarse según el estilo británico. «Los muchachos tenían que convertirse en caballeros ingleses, porque en el esquema evolutivo de Leadbeater, el caballero inglés representaba el pináculo del desarrollo humano».

Por fortuna, el barniz exterior y la educación no dejaron huellas en la mente, que se mantuvo expectante e incontaminada. Tal vez era correcto que el muchacho, destinado a ser un Instructor que viajaría por el mundo, fuera liberado del condicionamiento impreso por el nacimiento y el país. Para que pudiera cumplir con su destino, ninguna frontera debía detenerlo o limitarlo.

De acuerdo con C. Jinarajadasa, quien más tarde sería Presidente de la Sociedad Teosófica, el adiestramiento estaba estrictamente regimentado. Comidas, estudios y juegos respondían a un horario absoluto cuya finalidad era despertar en los muchachos una conciencia alerta al tiempo y a las circunstancias. Se les enseñaba a andar en bicicleta, no por diversión sino para que adquirieran confianza en sí mismos y resistencia a la fatiga. En una ocasión se les hizo ir en bicicleta hasta Chingelpet y volver del mismo modo, un total de 64 millas. Para eliminar de ellos el temor, Leadbeater les leía espeluznantes historias de fantasmas.

Setenta y cinco años más tarde, al relatarnos este período de su vida, Krishnamurti nos habló del niño Krishna y de su relación con Leadbeater. «El niño siempre había dicho, ‘Haré todo lo que usted quiera’. Había un elemento de servilismo, de obediencia. El niño era vago, inseguro, impreciso; no parecía importarle nada de lo que ocurría. Era como un recipiente con un gran agujero en el fondo -todo lo que se ponía en él lo atravesaba, no quedaba nada». Ellos lo llamaban el vehículo, y él aceptaba eso sin hacer ninguna pregunta. No había resistencia ni dudas ni cuestionamientos Krishnamurti también nos habló de los poderes psíquicos del niño. Podía leer el contenido de una carta cerrada, leía los pensamientos de la gente, veía hadas. Pero parecía ignorar por completo el significado de estas facultades extrasensorias; para él no tenían importancia alguna.

Los Maestros habían instruido a Mrs. Besant y a Leadbeater para que protegieran por dos años el cuerpo de Krishnamurti a fin de prepararlo para la manifestación. Se hizo de todo para asegurar esto; más tarde Krishnaji diría que, si bien Leadbeater y otros determinaban las condiciones en que debía desarrollarse la vida exterior de Krishnamurti, no se hizo ningún intento para interferir con la psique de los muchachos o para moldear sus cerebros, porque decían: «El Señor está preparando eso».

Leadbeater se impacientaba a menudo con Krishna -la vaguedad del muchacho lo irritaba- particularmente su hábito de permanecer con la boca abierta. En una ocasión golpeó abruptamente a Krishna en la barbilla para forzarlo a cerrar la boca. Krishnaji contaría más adelante que este acto de violencia rompió toda relación entre él y Leadbeater.

Justo antes de que Mrs. Besant regresara a la India, Krishna fue puesto a prueba por los Maestros. Cuando Mrs. Besant llegó a Madrás en noviembre de 1909, vio junto a Leadbeater a «un ansioso muchacho de grandes ojos» que se adelantaba tímidamente para colocar una guirnalda alrededor de su cuello. La voz de Leadbeater dijo: «Este es nuestro Krishna».

Con la llegada de Mrs. Besant, un muro protector se fue construyendo lentamente alrededor del muchacho. Se seleccionó a un grupo especial de jóvenes para que jugaran con él; a ninguno se le permitía sentarse en su silla o usar su raqueta de tenis. Todo lo que él hacía, se verificaba minuciosamente.

Para asegurar que Naraniah no interfiriera en el aprendizaje, pronto se «recibió» de los Maestros un mensaje, según el cual los muchachos debían ir lo menos posible a la casa de su padre. Mrs. Besant persuadió al padre para que la tutoría de los muchachos quedara a cargo de ella. Pronto todas las visitas de Krishna y Nitya a la La Sociedad Teosófica y la Jerarquía Oculta.

Mientras Mrs. Besant estuvo en Adyar, se encontraba con Krishna todos los días. Fue durante este período que se sembraron las semillas de su relación con él, basada en el amor y en una confianza infinita. En los meses anteriores al regreso de Mrs. Besant a la India, Leadbeater afirmaba haber llevado consigo a Krishna todas las noches en el plano astral para que recibiera instrucciones de los Maestros. El muchacho había sido puesto en contacto con la vida esotérica de la Sociedad Teosófica tal como era vista por Leadbeater, y con el lenguaje que rodeaba los misterios ocultos. Retratos de los Maestros y de los Mahatmas colgaban en las paredes de la capilla -la sala de meditación de la Sección Esotérica. Rostros y nombres eran absorbidos por Krishna para fusionarse y unirse con su realidad cotidiana. Mrs. Besant conoció por primera vez a Krishna el 27 de noviembre de 1909, y el 5 de diciembre él había sido admitido en la Sección Esotérica de la Sociedad Teosófica.

Poco tiempo después, ella abandonaría Adyar para dirigirse a Varanasi. La casa de Naraniah, habían terminado.

Mientras Mrs. Besant estuvo en Adyar, se encontraba con Krishna todos los días. Fue durante este período que se sembraron las semillas de su relación con él, basada en el amor y en una confianza infinita. En los meses anteriores al regreso de Mrs. Besant a la India, Leadbeater afirmaba haber llevado consigo a Krishna todas las noches en el plano astral para que recibiera instrucciones de los Maestros. El muchacho había sido puesto en contacto con la vida esotérica de la Sociedad Teosófica tal como era vista por Leadbeater, y con el lenguaje que rodeaba los misterios ocultos. Retratos de los Maestros y de los Mahatmas colgaban en las paredes de la capilla -la sala de meditación de la Sección Esotérica. Rostros y nombres eran absorbidos por Krishna para fusionarse y unirse con su realidad cotidiana. Mrs. Besant conoció por primera vez a Krishna el 27 de noviembre de 1909, y el 5 de diciembre él había sido admitido en la Sección Esotérica de la Sociedad Teosófica.

Poco tiempo después, ella abandonaría Adyar para dirigirse a Varanasi.

 

–TS: Lo que se dice aquí sobre los viajes astrales, etc., para contactar con los maestros.

Es algo tan alucinante, como cuando los cristianos hacen creer, que un trozo de oblea y un poco de vino, se convierten en el cuerpo y la sangre de Jesucristo.

 

–Comentarista: Es posible el contacto. Pero no son ‘viajes’.

 

–TS: Cualquiera, si quiere puede viajar astralmente.

JK estuvo un tiempo, que se salía del cuerpo para que lo instruyeran.

Él se lo creía, y cada día hacía su papel de discípulo. Y claro, su cuerpo se alteraba peligrosamente.

Eso mismo, pasaría con un joven militar que quiere que un general especial, le enseñara a ser un experto militar.  Y contactara con él y hablarían.

Y por supuesto, que se cuerpo tendría transformaciones físicas.

 

–Comentarista: Además, de haber un contacto, es desde allá hasta aquí. No es posible a la inversa.

 

–TS: Sí, ya lo sé.

Por eso, el discípulo es un ladrón. Porque le obliga al ‘maestro’ a contarle lo que sabe.

Pero todo es una mentira. Es una magia de viejos, supersticiosos.