Torni Segarra

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* Estás obsesionado.

 

* “Tan ciegos son los hombres, que llegan a gloriarse de su misma ceguedad”.

Si un ciego, se conforma con su estado de ceguera. ¿Dónde está el problema?

El problema está en amargarse por no poder ver.

 

* En el plan del universo, la naturaleza actúa como ya está previsto, ante cualquier eventualidad.

Hurgar en el futuro, genera el desorden del deseo.

 

* Los animales domésticos, se hacen dependientes de sus cuidadores -‘dueños’-.

Ya que son los que les dan de comer, de beber, cobijo, etc.

 

* La muerte es el fin. Todo lo demás, es querer, pero no poder.

Todo fin, no tiene vuelta de hoja: es el final de algo o de alguien para siempre. Aunque hay algunos devotos fanáticos, supersticiosos, como los cristianos que a los difuntos les hacen misas, para que se instalen totalmente en el cielo.

 

* La vida es como es. Y no como me gustaría que fuera.

Huir de lo que es, de la realidad. Es un juego como otros. Pero nos lleva a la perdición, la amargura, la miseria.

 

* Todas las religiones son alucinantes. Y las religiones hindúes también lo son. Todas las religiones les gusta inventar paraísos, cielos, la eternidad, las almas, los malos y los buenos. Aunque el fin, la nada, está ahí esperándonos. Esa nada, no incluye caer en la negra nada, que admite el sinsentido.

 

* El problema es la creencia -en lo que sea-. Porque esa creencia nos enloquece, hace que defendamos nuestro nacionalismo, y para ello entramos en guerra, para matar y que nos maten.

Con el deseo de que dios existe -que tontería-, se hicieron tres siglos de guerras para defender la tierra donde nació y creció el hijo de un dios. Esa es la locura de las creencias.

 

* La práctica es tiempo. Ya que hay repetición. Donde se pretende repetir lo que ya se murió.

Cuando la meditación es vida, lo nuevo.