Torni Segarra

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* ¿Siempre, a todas horas? ¿Puede cesar el ‘yo’ definitivamente?

 

* “Dar gracias, es una acción de educación y humildad. Una hermosa acción”.

¿Todo eso que tiene que ver con el amor, que nada quiere ni desea?

Cuando hay amor las palabras sobran. Pues las palabras, se convierten en un negocio.

 

* Pon transformadoras.

Más o menos como nosotros.

Pues los seres vivos -las polillas-, para vivir, se han de alimentar de otros seres vivos.

 

* No sé si ya te lo han dicho. Está mañana al ir a despertar a María, hemos encontrado que estaba muerta.

Aunque este invierno, no se resfrío, ni le chorreaba la nariz. Hace unos días, se encontraba fatigada a la hora de respirar; y lo hacía con resuello.

Ayer la llevamos al hospital, para hacerle unas pruebas de los pulmones; y le prescribieron unas medicinas. Pero el resuello y su deterioro se intensificó. Hasta esta mañana, que murió.

 

* «Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestro límite, nuestros confines, nuestra prisión».

Ahí están las creencias, ideas, dogmas, los nacionalismos y sus naciones, las fronteras.

 

Recopilación de comentarios:

05/08/2011, 07:35

He leído tu comentario sobre un video de JK, en el que tú dices que el cerebro y la mente son lo mismo, y también que la mente y el cuerpo lo son. Y, creo que no son iguales. Puedes verlo en que hay personas que son vegetarianas y otras no lo pueden ser. Otros son capaces de cortar con adicciones radicalmente sin ninguna terapia, ni problemas, cuando a otros les representa un drama y tal vez nunca lo consiguen.

Es decir, el cuerpo y el cerebro, que es su cuidador que hace que funcione adecuadamente -cuando hace frío o calor busca lo contrario para poder soportarlo, etc.- no tiene el poder de la mente, que hace que se pueda pisar el fuego, soportar el dolor. Por tanto, no son lo mismo. Ahora bien, cuando el pensamiento -que es el cerebro, la parte material- y el corazón, se unen, son lo mismo, es cuando aparece la mente.