Torni Segarra

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* Dialogo entre Jiddu Krishnamurti, David Bohm y N.

“La senilidad y las células cerebrales

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N: ¿Existe, entonces, un modo de olvidar este conocimiento?

K: No; no. Olvidar no. Veo lo que está haciendo el conocimiento psicológico y veo el desgaste que produce; veo qué es lo que ocurre si sigo esa línea. Resulta obvio. Por lo tanto, no sigo esa ruta en absoluto. Descarto por completo el psicoanálisis. Ese es un patrón que hemos aprendido, no sólo de los recientes psicólogos y psicoterapeutas, sino debido también a la tradición de un millón de años de análisis, de introspección, o de decir, “debo” y “no debo”, “esto está bien” y “eso está mal”. Usted sabe, todo el proceso. Entonces no lo hago, y por tanto, rechazo ese método en su totalidad.

Estamos llegando a un punto que es la percepción directa y la acción instantánea. Nuestra percepción está generalmente gobernada por el conocimiento, por el pasado, o sea, el conocimiento que percibe y la acción que surge de ello, que opera desde ese conocimiento. Éste es el factor de contracción del cerebro, el factor de la senilidad.

¿Existe una percepción que no esté ligada al tiempo? ¿Y por consiguiente, una acción que sea instantánea? ¿Lo estoy expresando con claridad? Vale decir que, en tanto el cerebro ‑que ha evolucionado a través del tiempo‑ siga viviendo en un patrón de tiempo, se estará volviendo senil. Si pudiéramos quebrar ese patrón de tiempo, el cerebro se saldría de su patrón, y por lo tanto, tendría lugar algo diferente.

N: ¿Cómo se sale el cerebro del patrón de tiempo?

K: Llegaremos a eso; pero primero veamos si estamos de acuerdo.

DB: Bueno, usted dice que el cerebro es el patrón de tiempo, y eso tal vez deba aclararse. Pienso que lo que usted entiende por análisis, es cierta clase de proceso que se basa en el conocimiento pasado, el cual organiza nuestra percepción y mediante el cual damos una serie de pasos para tratar de acumular conocimientos acerca de toda la cosa. Y ahora usted dice que éste es un patrón de tiempo y que tenemos que salirnos de él.

K: Si estamos de acuerdo en que esto es así, lo estamos en que el cerebro está funcionando en un patrón de tiempo.

DB: Entonces tenemos que preguntar: ¿Qué otro patrón es posible?

K: Pero espere…

DB: ¿Qué otro movimiento es posible?

K: No. Primero comprendamos esto, no sólo de manera verbal, sino veamos realmente lo que está sucediendo. Que nuestra acción, nuestro modo de vivir, todo nuestro pensar están atados al tiempo, o surgen con el conocimiento que pertenece al tiempo.

DB: Es indudable que el pensar acerca de nosotros mismos, cualquier intento de analizarnos a nosotros mismos, implica este proceso.

K: Este proceso que pertenece al tiempo; ¿correcto?

N: Esa es una dificultad; decir conocimiento y experiencia implica hablar de una cierta energía o fuerza cohesiva que nos ata.

K: ¿Y eso qué significa? ¡La atadura del tiempo!

N: La atadura del tiempo y…

K: …y por lo tanto, se está repitiendo el patrón de siglos; de milenios.

N: Sí. Pero yo digo que esto tiene cierta fuerza cohesiva.

K: Por supuesto; por supuesto. Todas las ilusiones tienen una vitalidad extraordinaria.

N: Muy pocos se abren paso a través de eso.

K: Fíjese en todas las iglesias y vea qué vitalidad inmensa poseen.

N: No; aparte de estas iglesias, en la propia vida personal ello tiene cierta fuerza cohesiva que lo retiene a uno. Uno no puede escapar de eso.

K: ¿Qué quiere usted decir con que eso lo retiene?

N: Que posee una atracción magnética, que en cierto modo tira de uno hacia sí. Uno no puede librarse de ello a menos que tenga un instrumento que le permita actuar.

K: Vamos a averiguar si existe una manera diferente de abordar el problema”.

 

TS: El tiempo es el pasado -y también el futuro-. Pues, cuando recibimos un reto, lo que hacemos es ver si lo reconocemos. Es decir, vamos al pasado a ver qué hay allí que sea conocido y me dé seguridad.

Y con el futuro pasa lo mismo, por eso vacilamos si esa acción que proyecto, está dentro de los límites ya establecidos. Y así también, obtengo seguridad. Y eso es, en el ámbito psicológico.

Es por eso, que siempre vamos de lo conocido a lo conocido. Es decir, división, desorden, enfrentamientos, crueldad, caos.