Torni Segarra

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* ¿Cómo sabemos qué estamos iluminados? ¿Quién lo sabe? ¿Hay unas normas, algo escrito que lo diga?

 

* Pero, al final, definitivamente, hemos de asumir las palabras que usamos para describir la realidad.

 

* Donde haya dos personas viviendo juntas, en matrimonio, etc., es preciso que haya desavenencias, problemas. Porque, nadie quiere perder siempre.

La relación, la buena relación tiene un obstáculo: que nadie quiere perder, ceder, morir a su manera de vivir, a su peculiaridad.

No hay santos. Porque santo que respira, no vale nada.

 

* UNA HISTORIA REAL (Gillian Lynne)

“Gillian es una niña de siete años que no puede sentarse en la escuela. Se levanta continuamente, se distrae, vuela con los pensamientos y no sigue las lecciones. Sus profesores se preocupan, la castigan, la regañan, premian las pocas veces que está atenta, pero nada, Gillian no sabe sentarse y no puede estar atenta. Cuando llega a casa, mamá también la castiga. Así que Gillian no sólo tiene malas notas y castigo en la escuela, sino que también los sufre en casa.

Un día, la madre de Gillian es llamada a la escuela. La señora, triste como quien espera malas noticias, la toma de la mano y va a la sala de entrevistas. Los profesores hablan de enfermedad, de un trastorno evidente. Quizás es hiperactividad o tal vez necesite un medicamento. Durante la entrevista llega un viejo profesor que conoce a la pequeña. Pide a todos los adultos, madre y colegas, que lo sigan a una habitación contigua desde donde todavía se la puede ver. Al irse, le dice a Gillian que volverán enseguida y le enciende una vieja radio con música. Como la niña se encuentra sola en la habitación, inmediatamente se levanta y comienza a moverse hacia arriba y abajo persiguiendo con los pies y el corazón la música en el aire. El profesor sonríe mientras los colegas y la madre lo miran entre confundidos y compasivos, como a menudo se hace con los viejos.

Entonces él dice:

«¿Ven? Gillian no está enferma, ¡Gillian es bailarina!».

Le recomienda a la madre que la lleve a una clase de baile y a sus colegas que la hagan bailar de vez en cuando.

Ella asiste a su primera lección y cuando llega a casa le dice a su mamá: «Todos son como yo, ¡allí nadie puede sentarse!»

En 1981, después de una carrera de bailarina, de abrir su propia academia de baile y recibir reconocimientos internacionales por su arte, Gillian Lynne se convierte en la coreógrafa del musical “Cats”.

Ojalá todos los niños “diferentes” encuentren adultos capaces de acogerlos por lo que son y no por lo que les falta.

Que vivan las diferencias, las ovejitas negras y los incomprendidos. Son quienes crean belleza en este mundo. https://en.wikipedia.org/wiki/Gillian_Lynne».

No es tan fácil. Porque todos nos hemos de someter a un horario. Hemos de aceptar las normas de una escuela: cuando no se puede cantar ni bailar, ni hablar.

Y no solamente en la escuela, también en la calle hay normas: no cruzar la calle si el semáforo está en rojo, no correr por las aceras donde hay muchas personas, etc.