Torni Segarra

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* JK, estuvo siempre rodeado de toda clase de grupos, que podríamos decir que tenían algo de él -querían cambiar la sociedad-. Pero sólo cuando era pequeño, lo manejaron su gurú, los teósofos. Ya que iban a proclamarlo el nuevo instructor del mundo -Maitreya-.

Pero una vez, pasó todo eso. estaba fuera, al margen de todo lo que sucedía, las revoluciones cubanas y las de toda Sudamérica, Vietnam, etc. Los roqueros y sus drogas, los hippies, los pacifistas. Y por supuesto, todo lo que sucedía en India. Aunque fue amigo de Indira Gandhi, no se mezcló con política, etc.

Él se sentía con fuerza para apañarse él solo, sin ningún ruido, etc. Aunque cierta vez, cuando todavía joven. Hizo una conferencia, donde estaba llena de jóvenes. Y tal vez, los exaltó demasiado, de manera que salieron todos a la calle y se enfrentaron con la policía.

Y el dijo: ‘Esto no volverá a suceder’. Cuando vio que la policía pegaba con el bastón típico hindú -lathi-. Cogiéndolo con su mano para que la policía no pegara.

 

* Así es Vicky.

Cuando el ‘yo’ no opera, todo lo nuevo, lo que no habíamos pensado, se manifiesta.

 

TS: Por favor, eres tan amable de explicar qué quiere decir la palabra ‘arconte’.

Interlocutor: San Pablo puede explicártelo mejor que yo.
“Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas del Diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus del mal que están en las alturas. Por eso, tomad las armas de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haber vencido todo, manteneros firmes. ¡En pie!, pues; ceñida vuestra cintura con la verdad y revestidos de la justicia como coraza, calzados los pies con el celo por el Evangelio de la paz, blandiendo siempre el escudo de la fe, para que podáis apagar con él todos los encendidos dardos del maligno. Tomad, también, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios”.
Carta de San Pablo a los Efesios, VI, 11-17″.

TS: ¿Eso no es pacifismo -no a la guerra sanguinaria, cruel-?

Interlocutor: Léelo de nuevo.

TS: No hay armas de fuego, ni espadas para matar. No se incita a matar -quitarle la vida violentamente a alguien-, ni hacer un ejército o coalición para ganar un país, territorio.

Esa lucha, es una lucha espiritual.

La guerra es lo que se hace ahora: lanzamiento de bombas, proyectiles, matanzas. Incremento de los presupuestos para la guerra, hacer más grande la coalición guerrera. Mientras la pobreza, la vida de los miserables, los menos afortunados, va en aumento.

Lo definitivo: si quisieran la paz, no tendrían ni un solo día de guerra.