Torni Segarra

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* El filósofo, no sigue a nadie, ve a todos por igual. Porque sabe que, es de la manera de que no haya desorden, ni riñas ni peleas.

Es preciso que todos nos veamos, como si fuéramos nosotros mismos. Y para ello, hay que descartar todo lo que no se necesita -que es lo que nos divide-.

 

* “Puedo decirte a ti, esto o lo otro, pero a mí no me miento, y si no quiero mentirme mejor que no diga nada”.

Cuando hablamos, eso tiene escaso valor. Porque al instante siguiente de decir algo, ya no es lo mismo. Porque el reto de ahora, no es igual que el nuevo reto que llega.

Por eso, las palabras, lo que se dice, no es lo descrito. Puedo decirte, te amo; pídeme lo que quieras. Pero a la hora de hacer efectivo ese amor y devoción, ya no está ahí.

Y al revés, podemos odiar, rechazar, huir de alguien, pero todo eso puede transformarse en simpatía, compasión, amor.

 

* Somos lo que podemos soportar. Si soportamos el calor, no haremos nada.

Pero si el calor nos hace mucho daño, hasta el extremo de matarnos, es cuando haremos algo para eludir el calor y su peligro.

Y así, en todo, en todas circunstancias, en todo reto.

 

* «Toda la existencia funciona en dos tiempos…».

Como bien y mal, bueno o malo, frío o calor, joven o viejo, día o noche.

 

* “¿Quién existe realmente…?”.

La energía que da vida a los animales -las personas-, las plantas, al sol, las piedras, los mares.

 

* «La única diferencia entre dios y yo es que yo existo». Friedrich Nietzsche.

La palabra dios, no puede describir a dios o al universo infinito.

 

* ¿Tú eres neutral? Sólo alguna vez, ¿verdad?

Hemos de atenernos a lo real, a lo que es. Y no inventar lo que me gustaría que fuera.