Torni Segarra

Seleccionar página

* Es muy fácil, si tienes la fortuna de poderlo ver.

Tú y yo, somos básicamente iguales. Tenemos miedo. Queremos tener salud. No queremos que nos desprecien ni nos falten al respeto. No queremos sufrir, deprimirnos, etc.

¿Ya lo ves? Y así somos iguales, como toda la humanidad. Cuando uno ve eso, lo ve como la realidad que es, es cuando deja de ser racista. Deja de ser nacionalista, europeo, blanco, americano, asiático o africano.  Somos todos de la misma raza terrícola.

 

* “Quien es clarividente puede ver formas que están en todas partes, pero no puede ver lo que no tiene forma.

Quien es telepático puede comunicar directamente con la mente de otro, pero no puede comunicar con quien ha logrado el estado de no mente.

Quien es telequinético puede mover un objeto sin tocarlo, pero no puede mover lo intangible.

Dichas capacidades solo tienen sentido en el reino de la dualidad.

En consecuencia, carecen de sentido.

Dentro de la Gran Unidad, aunque no existen cosas como la clarividencia, la telepatía o la telequinesia, se ven todas las cosas, se comprenden todas las cosas, todas las cosas están para siempre en su lugar.

LAO TSE “HUA HU CHING”.

Todas las cosas, son y no son. Todo depende del estado de la mente. Uno puede decir que su religión es la única verdadera.

Pero no lo es. Porque la realidad, abarca al sí y al no.

 

* El problema está que, cuando tú dices algo que crees que es verdadero, aparece alguien que dice que no es verdadero. Que lo verdadero es lo que él dice.

Ahí están Ucrania y Rusia: los dos dicen que lo que dicen es lo verdadero. Y, por tanto, unos son malos y los otros son buenos. Y de ahí, que persiste la eterna división, conflicto, guerra.

 

* Es decir, que la empatía, la colaboración, la compasión, el amor, hace que todo funcione mejor. Ya que se descarta, desaparece el desorden.

 

* Las personas estamos atrapadas, programadas. ¿Podemos ir más allá de esa programación para que el ‘yo’ no pueda operar?