Torni Segarra

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* La guerra es la programación para que la naturaleza haya vida. Todos los ser vivientes, han de hacer la guerra para vivir el máximo tiempo posible. Es decir, comer, alimentarse es la guerra. Miremos los grandes felinos como matan a los herbívoros. Y en ese vivir va implícito el lugar: donde caza, come, duerme, etc.

Al pasar del animal al hombre, al expandirnos; y descubrir la compasión -moral-, todo se ha complicado más. Los animales no tienen compasión y por tanto no tienen moral. El problema es que los terrícolas, todavía somos también animales, cuando perdemos la compasión; y lo queremos todo para nosotros; y hacen la guerra para acabar con los que creen que son sus enemigos.

Ellos, nosotros, seguimos creyendo que sólo la guerra va a solucionar los problemas del hambre, territoriales, del ego, del ‘yo’.

 

* La primera vez que entré en un Asilo de Ancianos Desamparados, fue a los 8 o 9 años.

Los domingos por la mañana, toda la escuela, todos los alumnos, habíamos de asistir a lo que se llamaba misa de niños. Y cuando terminamos, sobre las nueve y media, un compañero me dijo: ‘¿Me acompañas al Asilo? Es que tengo que llevarle a una anciana, un bollo de chocolate envuelto en papel.

Fuimos a su casa para que su madre le diera la pieza de chocolate. Y fuimos hasta el asilo, un edificio construido para que fuera un asilo, con su capilla para rezar y celebrar misa.

Cuando llegamos, el amigo ya sabía dónde debíamos ir. Llegamos a un patio todo soleado, donde había unas mujeres sentadas tomando el sol y charlando.

Cuando le dimos el chocolate, la mujer se alegró -además de ver dos niños limpios y aseado con ropa del domingo.

Allí había mucha luz y orden, en esa mañana invernal. Pero nosotros, ya no teníamos nada que hacer. Y salimos como habíamos entrado: viéndolo todo, como si todo ese mundo de las personas mayores, el asilo, no fuera con nosotros.

Unos años después, unos veinte, uno estuvo yendo cada domingo y días festivos, durante unos diez años, a cooperar en lo que se podía con los ancianos, las hermanas, los empleados.

 

* “Jesús es mi Dios mi Rey mi Señor mi salvador mi sanador mi Refugio mi proveedor mi fortaleza mi Defensor mi protector mi paz. Mi gozo mi vida mi Todo mi todo”.

Te has olvidado decir que tu dios también te puede amargar, matar. O hacerte pasar por las situaciones más miserables, crueles, etc.

 

* De la nada, sale la nada. Pero de esa nada sale la vida. Así que, la nada-vida, hay que vivirla. ¿Cómo hay que vivirla? Generando los menos problemas, molestias. Todo lo que nos lleva a la guerra, que está dentro de todos nosotros.