Torni Segarra

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* ¿Sabes por qué triunfaron las religiones? Porque tenían miedo a la vida, a la muerte, a la soledad, a la realidad, a la nada, a la verdad.

Y entonces, al juntarse, al reunirse, crearon una especie de club con sus ritos, normas, obligaciones, preceptos, fiestas. Y la autoridad del que manda.

Ahí están los clubs de fútbol, de básquet, los grandes eventos con cantantes de moda, las olimpiadas, los            que van al teatro o al cine, a las conferencias y charlas. Todos queremos relacionarnos, juntarnos, reconocernos, amarnos.

Por eso, lo más sagrado que hay es la relación -esa es la verdadera religión-. Aunque se puede convertir en lo más horroroso: división, conflicto, violencia, guerra.

 

* «Al ego le gusta lo que no entiende, porque cree que su función es entenderlo todo, y colocar rótulos a lo entendido y los más gracioso, que entiende lo qué quiere y cómo quiere».

Lo principal del ego, es buscar la seguridad, sentirse seguro. Para eso, ha inventado todo lo que ha inventado desde que empezó a caminar por los suelos. Herramientas, pieles para cubrirse, cabañas, la caza, la agricultura y sus herramientas. Hasta todo lo que tenemos en el mundo.

Pero, aunque en lo tecnológico ha conseguido desarrollarse. En lo psicológico, lo espiritual, en el humanismo, sigue empantanado en el ‘yo’ y el ‘tú’, en la división, los conflictos, las luchas a muerte.

Lo que quiere decir, que todavía vivimos con el ego, el ‘yo’, marcando nuestras vidas y generando todos los problemas que tenemos: ecológicos, económicos, de violencia, de las matanzas en masa de las guerras.

Así que uno ha saber qué hacer con el ‘yo’, es decir con mi nación-país, mi bloque, mi religión, mis necesidades.

 

* “¿Qué pasa cuando alguien siente dolor?

– Si sufres con él, eres cómplice.

Este vínculo termina cuando lo amas. El amor está vacío de cualquier imagen. Pero donde está presente toda la emocionalidad y el sentimentalismo, cuando te pones al unísono con su propia imagen de sí mismo, entonces solo le estás ayudando a sentir su propio sufrimiento”. -Jean Klein- La libertad de ser.

El dolor físico, puede que con las medicinas-drogas se pueda soportar. Pero el dolor psicológico, si no lo entiendes, comprendes, es decir si no comprendes lo qué es la vida, no tiene cura -aunque las drogas-medicinas lo intentan-.