Torni Segarra

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* Todo lo que existe, tiene su función. Así que, nosotros hemos de ser una luz para sí mismo y para todos los demás. Esa luz llega cuando comprendemos cómo funciona el pensamiento, el ‘yo’. Que es lo que nos divide. Si hay división, hay confusión, desorden.

De manera que, para que llegue el amor, la misericordia, la compasión, hemos de ser totales, no fragmentados, ni divisivos.

 

* Si tú tocas un hierro muy caliente, ¿no quitas la mano?

Si vemos todo el desorden que generamos con la indiferencia, siendo deshonestos, corruptos, ¿por qué no cambiamos nuestra manera de vivir egoísta, superficial?

 

* «La perdición de los hombres son las malditas mujeres…».

Y las mujeres dicen que, su perdición llega con los egoístas, brutales, crueles hombres.

Cada uno que cargue con su mal rollo, las tonterías y estupideces que dice y hace.

Ser racista a veces uno no se da cuenta, pero lo es. Hay unos que suben a la montaña y preguntan: ¿Dónde está la montaña?

 

* El egoísmo y la estupidez, es de todos.

Uno puede ir a cazar para comer. Pero mata setenta patos o perdices. Y ahí está el desorden. La ausencia de sensibilidad, de amor.

 

* «La vida es muy mágica y misteriosa».

Por eso, hemos de ser muy respetuosos, sensibles, humanos, con las acciones de los demás. Pues, donde hay esfuerzo con su crueldad, ¿puede haber amor?

 

* ‘¿Quién sabe lo que es una experiencia mística?’.

Puede haber muchas experiencias místicas: de un grupo religioso, sexuales, cuando se viaja, cuando uno encuentra lo que buscaba largo tiempo.

Pero las experiencias místicas, son caprichosas, no se pueden provocar.

Para que se comprenda fácilmente, una experiencia mística es una descarga de compasión, de amor, por todo lo que existe, por toda la humanidad.