Torni Segarra

Seleccionar página

* Diálogo entre David Bohm, Jiddu Krishnamurti y Narayan.

“El orden cósmico

10º

5

DB: Algo sucede con las células cancerosas. A veces, el cáncer cesa súbitamente de desarrollarse y retrocede por alguna razón desconocida. Pero un cambio tiene que haber ocurrido en esas células.

K: ¿Podría ser que las células del cerebro cambien fundamentalmente y que el proceso del cáncer se detenga?

DB: Sí. Básicamente se detiene y comienza a desmantelarse.

K: A desmantelarse; sí; es eso.

N: ¿Está usted diciendo que el discernimiento pone en marcha la correcta clase de conexiones y detiene la formación de conexiones incorrectas?

DB: Y que incluso desmantela las conexiones incorrectas.

N: De ese modo, se produce un comienzo, y se produce el axioma.

DB: En un instante.

K: Eso es el discernimiento.

N: Pero ahí no está involucrado el tiempo, porque el movimiento correcto se ha iniciado ahora.

Hay otra cosa que quiero preguntar con respecto al pasado: para la mayoría de la gente, el pasado implica placer.

K: No sólo placer, sino el recuerdo de todas las cosas.

N: Uno empieza a sentir aversión por el placer sólo cuando éste decae o conduce a dificultades. El placer se desea todo el tiempo.

K: Por supuesto.

N: A veces resulta difícil distinguir entre el placer y el deterioro o las dificultades que el placer trae consigo.

K: El placer es siempre el pasado; no hay placer en el momento en que está sucediendo. Eso interviene más tarde, cuando se recuerda el momento. Por lo tanto, el recuerdo es el pasado. Pero yo estoy dispuesto a enfrentarme a la nada; ¡lo cual implica barrer con todo eso!”.

N: Lo que yo quiero decir es que el ser humano, aun cuando comprenda eso que usted está diciendo, está retenido en este campo.

K: Porque no está dispuesto a afrontar este vacío. El placer no es compasión. El placer no es amor; el placer no tiene cabida en la compasión. Pero tal vez, si se produjera esta mutación, la compasión sería más fuerte que el placer.

DB: Incluso la percepción del orden puede ser más fuerte que el placer. Si una persona está realmente interesada en algo, el placer no juega papel alguno en ese momento.

N: Pero ¿qué le sucede a un humano en quien el placer es dominante?

K: Ya hemos discutido esto. Mientras él no esté dispuesto a afrontar este vacío extraordinario, continuará en el viejo patrón.

DB: Vea; tenemos que decir que el cerebro de este humano también estaba lastimado. Es la lesión en el cerebro la que origina este énfasis en el placer, al igual que origina el temor o la ira.

K: Pero el cerebro lesionado se cura cuando hay discernimiento.

DB: Sí. Pero pienso que, si bien muchas personas comprenderían que el odio y la ira son productos del cerebro lesionado, encontrarían muy difícil ver que el placer también es el producto del cerebro lesionado.

K: Oh; sí; pero desde luego que lo es».

 

TS: ‘El placer no es amor; el placer no tiene cabida en la compasión’.

Porque por el placer, nos hacemos indiferentes, para poder experimentarlo. Eso quiere decir, la ausencia de sensibilidad, de compasión, de amor. Es decir, ver a las personas, como un obstáculo para conseguir lo que quiero.

Nuestra programación, el paradigma, nos dice que hemos de ser implacables con los compañeros de trabajo, con nuestra pareja, con los niños, con los viejos.

Ya que no tenemos tiempo para los demás; sólo somos nosotros lo importante, los demás obstáculos.

¿Puede ese paradigma, programación, ser visto como un arma de fuego, con todo el peligro que lleva consigo, y deshacerse de ella?