Torni Segarra

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* Si uno husmea está en su derecho. Y lo que haga con la información que ha encontrado, es también su derecho.

Ponte en su lugar y lo comprenderás.

 

* “Es una ley de la vida, pero los animales no hacen ni bueno ni malo así maten otras criaturas que a su vez lo harán con otras. Yo he visto pajaritos en bandada persiguiendo a un pajarito para sacarle la M…. pero los cereales y las verduras no se matan. No son seres vivos, las frutas y los productos de la tierra no son seres vivos son frutos… tienen vida orgánica pero no son seres …”.

Todo depende de quién lo vea. Todo lo que existe tiene vida. Todos tenemos moléculas, células, etc. Hay quienes lo ven o no.

Es como no comer carne: unos lo hacen por respeto a los animales. Otros son diferentes, tienen sus teorías, para apoyar de por qué comen carne.

 

* TS: Te has olvidado de la parte de la vida que sí que es gozo, alegría, felicidad’.

Lu Quod: Ésa es la que no tiene sentido.

TS: ¿Por qué? Cuando tengo hambre, como. Cuando tengo ganas de hablar contigo, hablo.

Y si no le das importancia, porque no tiene sentido. Explícalo por qué -si quieres-.

Lu Quod: Sé que todo pasa, lo bueno y lo malo.
Y que no hay una razón para vivir, para estar vivos. No hay nada que buscar. Nada que alcanzar. Todo está y estará como debe.

* TS: No hablo de buscar. Hablo de ver los pájaros al final de la tarde, cuando van en búsqueda del lugar para pasar la noche. Cuando veo a los niños de pocos años, cuando van a la escuela en la mañana. El estar escribiéndote a ti y a las demás personas.

Y por supuesto, generar orden en la casa, en el vecindario, en el supermercado, en la oficina, en los bancos, en las personas que vemos por la calle, en el trabajo.

 

* ¿Por qué no nos damos cuenta que la mitomanía, no es liberación, es esclavitud a una persona?

 

* “En el término escaso de unas horas yo había conocido el amor y yo había mirado la muerte. A todos los hombres le son reveladas todas las cosas o, por lo menos, todas aquellas cosas que a un hombre le es dado conocer, pero a mí, de la noche a la mañana, esas dos cosas esenciales me fueron reveladas. Los años pasan y son tantas las veces que he contado la historia que ya no sé si el recuerdo de veras o si sólo recuerdo las palabras con que la cuento. Tal vez lo mismo le pasó a la Cautiva con su malón. Ahora lo mismo da que fuera yo o que fuera otro el que vio matar a Moreira”.

Jorge Luis Borges. En La noche de los dones. El libro de arena, 1975.

En realidad, uno es todos. Y todos son uno. Si algo hay claro es: que todos formamos una unidad indivisible. De manera que, si quieres conocer cómo soy yo, o alguien que va por la calle, has de conocerte a ti. Porque todos somos lo mismo, con sus mismas miserias y alegrías.