Torni Segarra

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* Todas las mujeres y los hombres pueden ser insaciables, ninfómanas, ninfómanos.

 

* «Me he vuelto solitario, o como ellos dicen, insociable y misántropo, porque la más salvaje soledad me parecía preferible a la sociedad de los malvados, que no se nutre más que de traiciones y odio”. Rousseau. filósofo francés.

Una cosa es la soledad que nos pueda llegar. Pero otra cosa es el aislamiento, rechazando creyendo que los otros son personas malvadas, desdichadas, destructivas. Pues, todas las personas participaos del mal y del bien. Aunque cada uno a un nivel o grado.

Dependiendo de la necesidad que el reto que nos llega, nos hace reaccionar, responder.

 

* «Soy leal, nunca te dejaría por alguien más. Sólo te dejaría por mí, por mi paz, por mi salud mental, mi dignidad».

Cuando uno descarta lo negativo, es cuando llega lo positivo. Si uno vive amargado, sin ser completo, holístico, esa amargura va a afectar al resto de la humanidad.

 

* «No me duele la soledad: bastante esfuerzo es tolerarse a uno mismo y a sus manías. Noto que estoy envejeciendo, un síntoma inequívoco es el hecho de que no me interesan o sorprenden las novedades, acaso porque advierto que nada esencialmente nuevo hay el ellas y que no pasan de ser tímidas variaciones». Jorge Luis Borges.

Siempre es lo mismo. Lo que sucede es que cuando somos jóvenes, podemos tragarlo todo. Es como tener el estómago capaz de comer en abundancia de todo.

Pero cuando pasa la plenitud, y se tiene una visión más clara de la realidad, uno sabe que no hay nada nuevo bajo el sol. Porque, no hemos ido más allá de nuestra programación, que es que todos queremos sobrevivir al coste que sea.

 

* «No confíes en la gente que te cuenta el secreto de los demás».

Da igual. Los secretos de los demás son chismes. Es decir, que todos hacemos lo mismo.

Porque, todos pisamos la misma tierra. Todos somos parte de toda la humanidad.

 

* Vivamos donde vivamos, ya sea en un lugar tranquilo, solitario, rodeado de la naturaleza; en un lugar donde un grupo de personas que se llaman religiosas, sin darse cuenta están divididos. Todos podemos vivir atrapados en algún lugar.

El consuelo no es amor. Los grupos religiosos, con sus teorías, su autoridad, no es amor.

Si usted entrega su vida a una religión, maestro, gurú, por piadosa, humanitaria que parezca. Entonces, está atrapado, dividido de los demás, que no participan de sus ideas.

Y si hay división, el amor no puede florecer.