Torni Segarra

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* Los demonios, son una alucinación. Seguramente si eres afortunado, verás como es cosa de supersticiosos.

Igual como las mujeres y los hombres con grandes alas en la espalda, es otra alucinación, cosa de cuentos infantiles.

 

* Quienes son capaces de creer en el diablo, satanás, también son capaces de creer en su dios particular -aunque sean millones y millones-.

 

* Hacen gracia los poetas y su libertad: El cielo dentro de un pozo.

 

* En vez de culpa. Creo que es mejor decir frustración.

 

* Ese futuro en el ámbito físico-mecánico, sí que hay un progreso. Pero en el valle de lágrimas en que vive la humanidad, el futuro sigue siendo siempre lo mismo: el pez grande se come al pequeño.

 

* El crecimiento espiritual, es como la hoguera y sus cenizas.

 

*  No nos ganan. Ellas hacen lo suyo. Las mujeres necesitan el semen para realizarse como las mujeres que son, tener hijos. Por tanto, atraen, piden que se les dé el semen para ello.

De ahí ese llamar la atención para atraer conquistar. Y los hombres, hacen lo mismo, pero desde el otro lado, son los que dan. Y eso es una gran diferencia.

 

* ‘Dios contaminó a su propia creación para su gloria’.

No es así, el universo-dios, hizo el universo, sus leyes implacables. Y somos nosotros los que no nos adaptamos, las aprobamos, las amamos.

Sé que eso es muy duro de soportar, comprender. Pues estamos hablando de los huracanes, los sunamis, epidemias, terremotos, enfermedades, la violencia, la guerra, la muerte.

Es decir, el mandato es que el pez grande, se coma el pequeño. O el más poderoso que domine y venza al menos poderoso.

 

* El problema es que ese dios que no nos gusta, no se puede derrotar. No se pueden eliminar sus leyes crueles, que genera matanzas en masa, genera el valle de lágrimas.

Por tanto, por eso siempre vivimos divididos, en conflicto, somos guerreros. El reto es aceptar la muerte -natural o provocada violentamente-, o luchar contra eso haciendo la guerra contra dios-universo. Cuyo resultado es un levantamiento continuo contra la programación.

 

* «Si quieres saber en verdad cómo es una persona, échale una mirada a como trata a sus inferiores, no a sus iguales».

Si queremos saber cómo es una persona, sólo hemos de conocernos en verdad cómo somos, cómo opera el pensamiento, la mente. Y entonces, si somos afortunados, veremos que todos somos iguales psicológicamente.