Torni Segarra

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Diálogo entre David Bohm y Jiddu Krishnamurti.

“Más Allá del Tiempo

13 capítulos

El fin del conocimiento psicológico.

11º

1

K: ¿Qué hace que la mente siga siempre un determinado patrón? ¿Que esté siempre buscando? Si abandona un patrón, adquiere otro; todo el tiempo se mantiene funcionando de ese modo. Uno puede dar explicaciones de por qué procede así: por protección, por seguridad, por indiferencia, por cierta dosis de insensibilidad, porque uno descuida el propio florecimiento, etcétera.

Pero es en verdad muy importante explorar profundamente por qué nuestras mentes están siempre operando en una dirección particular.

Dijimos que, después de pasar por todo el afán, la investigación y el discernimiento, uno llega a un muro en blanco. Y ese muro en blanco sólo puede desaparecer o derrumbarse, cuando hay amor e inteligencia. Antes de que investiguemos eso, quisiera preguntar por qué los seres humanos, por inteligentes o ilustrados que sean, por mucho que se interesen en la filosofía o en la religión, siempre caen en este hábito arraigado de buscar patrones.

DB: Pienso que el hábito, la rutina, es inherente a la naturaleza del conocimiento acumulado.

K: ¿Está usted diciendo que el conocimiento debe invariablemente crear una rutina?

DB: Tal vez no sea inevitable, pero, si nos estamos refiriendo al conocimiento psicológico, parece desarrollarse de ese modo en la humanidad, o al menos…

K: Obviamente, de eso estamos hablando. ¿Pero por qué la mente no se da cuenta de ello, por qué no ve el peligro de esta repetición mecánica y el hecho de que en ella no hay nada nuevo? ¿Por qué no ve cómo seguimos siempre en lo mismo?

DB: A mi entender, la rutina, o el conocimiento acumulado, parece tener una significación que va mucho más allá de su significación real. Si decimos que tenemos conocimiento con respecto a algún objeto ‑como el micrófono‑ eso tiene cierta importancia limitada. Pero el conocimiento acerca de la nación a que uno pertenece, parece tener una importancia inmensa.

K: Sí. ¿Es, entonces, esta atribución de importancia la causa de que la mente se limite de esa manera?

DB: Debido a que este conocimiento parece tener un valor tremendo, superior a todos los otros valores, ello hace que la mente se apegue a él. Parece la cosa más importante en el mundo.

K: En la India, existe esta filosofía de que el conocimiento debe terminar. Usted conoce eso; desde luego; el Vedanta. Pero al parecer, muy, muy pocas personas terminan realmente con el conocimiento y hablan desde la libertad.

DB: Por lo general, el conocimiento parece ser extremadamente importante, aun cuando una persona pueda decir verbalmente que el conocimiento debe terminar…

K: ¿Quiere usted decir que uno es tan estúpido que no ve que este conocimiento psicológico tiene una importancia muy pequeña, y que por eso la mente se aferra a él?

DB: Yo no lo expondría del todo así, que la persona es estúpida, sino más bien que su conocimiento embota el cerebro.

K: Lo embota; muy bien. Pero el cerebro no parece ser capaz de desembarazarse de ese embotamiento.

DB: Está ya tan embotado, que no puede ver lo que está haciendo.

K: ¿Qué hará entonces? He estado observando por muchos años a personas que intentan liberarse de ciertas cosas. Esta es la raíz de ello; ¿comprende? Esta acumulación psicológica se convierte en conocimiento psicológico. Y así divide. Y alrededor y dentro de ello ocurren toda clase de cosas. Sin embargo, la mente se niega a desprenderse de su conocimiento psicológico.

DB: Sí.

K: ¿Por qué? ¿Es porque en ello hay certidumbre, seguridad?

DB: En parte es eso, pero pienso que, de algún modo, ese conocimiento asume la significación de lo absoluto, en vez de ser relativo.

K: Comprendo todo eso; pero usted no contesta mi pregunta. Soy un hombre común, me doy cuenta de todo esto, y de la importancia limitada que el conocimiento tiene en distintos niveles, pero muy profundamente dentro de mí, este conocimiento acumulado es muy destructivo.

DB: El conocimiento engaña a la mente, de tal modo que la persona no advierte normalmente que es destructivo. Una vez que este proceso ha comenzado, la mente no se encuentra en un estado que le permita juzgarlo, porque está eludiendo el problema. Hay un tremendo mecanismo defensivo o de escape que impide considerar toda la cuestión.

K: ¿Por qué?

DB: Porque parece que algo sumamente precioso podría estar comprometido.

K: Uno es extrañamente inteligente, capaz o diestro en otras direcciones, pero aquí, donde la raíz de todo es esta dificultad, ¿por qué no comprendemos lo que está sucediendo? ¿Qué le impide a la mente hacer esto?

DB: Una vez que se le ha dado importancia al conocimiento, hay un proceso mecánico que resiste a la inteligencia”.

 

TS: El miedo que es ignorancia, impotencia. Hace que veamos problemas por todas partes, antes de que lleguen. Porque lo nuevo, no sabemos lo que es.

Evidentemente, el miedo es una patología: lo tienen los niños, los jóvenes, los viejos; los afortunados, los que no lo son. Tenemos miedo a lo que digan de nosotros, a que nos rechacen.

Pero el miedo, seguirá estando ahí. Por eso, uno ha de tener una buena relación con él; como cuando tenemos una relación con alguien que dice mentiras -los políticos, los religiosos, los negociantes que quieren ganar abundante dinero, cualquier persona, la pareja, un amigo, etc., como todas las personas-.