Torni Segarra

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* Charla entre Jiddu Krishnamurti, David Bohm e I.

“El discernimiento, ¿puede ser despertado en otro?

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DB: Sería como un organismo de una nueva especie.

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K: Por supuesto. Pero vea; no estoy satisfecho con esto.

DB: ¿Qué es, entonces?

K: No estoy “satisfecho” con dejar que esta inmensidad se reduzca a unas pocas palabras. Parece tan estúpido, tan increíble. Usted ve que el hombre, “Y”, se interesa en conceptos como “pruébemelo”, “demuéstremelo”, “¿qué beneficio tiene eso?”, “¿afectará eso mi futuro?” ¿Entiende? “Y” se interesa en todas esas cosas. ¡Y mira a “X” con ojos habituados a esa pequeñez! Por lo tanto, él reduce esa inmensidad a su propia insignificancia, y la pone en un templo; y en consecuencia, la ha perdido completamente. Pero “X” dice: “Ni siquiera deseo considerar eso; hay algo tan inmenso, por favor, mírenlo”. Pero “Y” está siempre traduciendo eso a un deseo de demostraciones, pruebas o recompensas; siempre se interesa en eso. “X” trae la luz. Eso es todo cuanto puede hacer. ¿No es suficiente?

DB: ¿Traer la luz que permitirá a otras personas abrirse a la inmensidad?

K: ¿Es así? Solamente vemos una pequeña parte, pero esa misma pequeña parte se extiende al infinito.

DB: ¿Esa pequeña parte de qué?

K: No. Nosotros vemos la inmensidad sólo como una cosa muy pequeña. Y esa inmensidad es todo el universo. Yo no puedo sino pensar que eso debe tener algún efecto tremendo sobre “Y”; sobre la sociedad.

DB: Indudablemente, la percepción de esto debe tener un efecto, pero parece que por el momento eso no está en la conciencia de la sociedad.

K: Lo sé.

DB: ¿Pero usted dice que, no obstante, el efecto está ahí?

K: Sí.

I: ¿Está usted diciendo que la percepción, incluso de una parte pequeña, es el infinito?

K: Por supuesto; por supuesto.

I: ¿Esa percepción es, en sí misma, el factor del cambio?

DB: ¿Piensa usted que es posible que una cosa como ésta pueda desviar el curso de la humanidad, apartándola del camino peligroso que está tomando?

K: Sí, eso es lo que pienso. Pero para que se desvíe el curso de la destrucción humana, alguien debe escuchar. ¿De acuerdo? Alguien ‑diez personas‑ ¡deben escuchar!

DB: Sí.

K: Escuchar el llamado de esa inmensidad.

DB: Así la inmensidad puede desviar el curso del humano. El individuo no puede hacerlo.

K: Sí. El individuo no puede hacerlo, obviamente. Pero “X”, que se supone es un individuo, ha recorrido este camino y dice: “Escuchen”. Pero el humano no escucha.

DB: ¿Es posible, entonces, descubrir cómo hacer que la gente escuche?

K: ¡No; entonces estamos de vuelta en lo mismo!

DB: ¿Qué quiere usted decir?

K: No actúe; usted no tiene que hacer nada.

DB: ¿Qué significa no hacer nada?

K: Yo, como “Y”, me doy cuenta de que cualquier cosa que haga ‑ya sea que me sacrifique, que practique, que renuncie‑ cualquier cosa que haga, sigo viviendo en ese círculo de la oscuridad. Entonces “X” dice: “No actúes; no tienes que hacer nada”. ¿Entiende? Pero eso es traducido por “Y”, quien hace de todo excepto aguardar y ver qué ocurre. Nosotros debemos proseguir con esto; señor; de lo contrario, considerado todo desde el punto de vista de “Y”, no hay ninguna esperanza”.

 

Aquí se puede decir, todo lo que se dice es el pasado. Por tanto, todo lo que dice K, es el pasado, está muerto.

De manera que, solamente uno ha de encontrar la luz, la base.

Hay dos respuestas: una es la suerte, de poder ver esa luz que no tiene problemas.

Dos: comprobar si uno puede llegar a la luz -sin hacer un problema de ello, un conflicto, etc.-.