Torni Segarra

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957. La vanidad lleva consigo toda la ignorancia. Pues no se da cuenta que todo está unido; y no cabe nada como el ‘yo’, el ego, el egoísmo, todo divisivo.

 

958. La humildad, como el amor, es o no es. No hay un método, un camino, unas prácticas, un comportamiento predeterminado para llegar a ser humilde. Sólo cuando tenemos esa pureza de la nada, que la humildad está ahí.

 

959. ¿Solamente gracias este día? Digamos de una vez, todos los días y así nos ahorramos palabras.

 

960. Somos quejosos, pedigüeños, tenemos miedo de todo, y clamamos auxilio. Sin darnos cuenta que los que creemos que lo pueden arreglar ya lo saben, están enterados. Lo sorprendente es, ¿por qué no se cambia el paradigma de la vida en la tierra, donde hay que comer para sobrevivir, hay que sufrir calor, frío, sufrir infinitas penas, en todos los ámbitos imaginables?

 

961. En la vida cuando se pide algo a alguien, decir que la ayuda llegará a tiempo no es adecuado. Porque nosotros, todos vamos a morir, y si no queremos y pedimos ayuda, ésta no vendrá; porque si viniera nadie se moriría.

 

962. ¿Estás segura de poder hacerlo? Puedes tener todas las buenas intenciones, pero tu pareja, o en el trabajo, alguien insiste en retarte por una nimiedad. Puedes decirte un millón de veces, ‘Hoy decidí: retener lo bueno y desechar lo malo’, pero, aun así, si insisten en agujerearte, en pincharte, diciendo que no tienes razón, y que siempre la quieres tener, que eres como una vieja, gruñona egoísta; puede que estalles y actúes sin poder desechar lo malo.

Además, lo que tú quieres es la perfección, que no existe; solamente existe la realidad, lo que es que está sucediendo, existe lo que existe más allá de nuestros deseos. Por lo que, lo que sucede, la realidad no es lineal en dirección a lo que queremos.

Así que, lo adecuado, es decir: hoy voy a intentar que nada me sobrepase; pero como eso no es posible, veo la tontería que ese deseo de lograr algo es, y desaparece.

 

963. Acabar con cada pensamiento desde el principio, dejándolo que sea, que se muestre tal y como es, eso limpia a la mente. Y, una mente limpia, donde sólo hay el consciente, donde se incluye el subconsciente, ¿por qué habría de soñar cuando dormimos?

 

964. Sin respeto, todo se colapsa y se convierte todo en desorden; que abre todas las puertas a la crueldad, la violencia, la guerra. Toda guerra se sustenta en la falta de respeto a los otros, que también hacen lo mismo, y estalla la violencia de la lucha en todos los ámbitos, de los bombardeos, de las matanzas en masa.

 

965. ¿La paz puede ser el resultado de una práctica, de entrenar la mente, educarla? La paz es la ausencia de división interna; por eso como todo entrenar, practicar métodos, a la mente la divide del presente, del ahora, eso no sirve para que llegue la paz.

La mente, que incluye al pensamiento, está condicionada en una única dirección: conseguir lo que se propone, vencer, triunfar, ganar; de manera que cuando eso es la base de la vida, la paz no tiene cabida, no puede ser.

Pero, si vemos todo es condicionamiento, y vamos más allá de eso que no sirve, sí que se puede reentrenar, reeducar, cambiarle la programación.

 

966. ¿No es lo más vulgar el éxito? Estamos condicionados para huir, para cambiar ña realidad; y el ético es su consecuencia. Porque huir en el ámbito psicológico, ¿no es añadir más confusión, más desorden? Y, eso es lo que hacemos cuando buscamos el éxito y lo que eso significa de ser el mejor, el primer premio, ser el campeón.

Porque tener éxito no nos libra de los celos hacia los demás, de los enredos y marrullerías, de las peleas y las guerras domésticas. Pues, al querer todos tener éxito hay una competencia feroz. 

 

967. Pero por eso que hacemos perfecta a la persona que asumamos, seguimos dentro del manito de la ilusión. Pues eso quiere decir, que ese amor que es un aferrarse, y que no hay nadie perfecto, nos tiene confundidos, viviendo en un mundo que hemos inventado, diseñado a nuestra propia media.