Torni Segarra

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18. Personas con este coeficiente intelectual, insensibles, son las que quieren mandar y las votan. Y eso mismo, se puede decir del partido que la ha nombrado y la respalda en todas las tonterías que dice. Por lo que se cierra el círculo de personas superficiales, sin educación ni modales básicos para la convivencia con la serenidad necesaria, para desarrollar algo tan importante y serio como es el mando, la autoridad gubernamental.

Pero lo más grave es que les voten. Porque cada votante elige a su alter ego -la persona que él es o le gustaría ser- en el que vota.

 

 

19. Y, si no hay semilla para cosechar lo que queremos, hemos de comprenderlo de manera que eso acabe ahí, sin generar problemas con su desorden y confusión. Ya que la realidad es tan radical y poderosa, como la implacable muerte.

 

 

20. La libertad es lo más agradable, nos hace felices, pero puede ser muy peligrosa. Porque la libertad no tiene frenos como los de las máquinas. Pues el freno es uno de los misterios de la vida, primero hay que ser consciente, percibir lo negativo y dañino, y responder descartando lo peligroso. ¿Por qué unos responden, perciben el mal, la maldad, y otros no?

 

 

21. Si nos toca pasar por el mal, lo hemos de pasar queramos o no. ¿Cuántos hombres inocentes, buenos, han sufrido lo indecible?

 

 

22. Mercadear con las palabras, que quieren llegar a la verdad, es entrar en un bosque infinito; en el ámbito de la especulación, que no va a ninguna parte, ya que no tiene fin.

 

 

23. Nada de lo que digamos nunca podremos tener la certeza. Pues la realidad es la totalidad. Y nosotros somos la parte. ¿Puede la parte abarcar al todo, a la absoluta totalidad?

 

 

24. la astrología -los astros- tiene la misma influencia que cualquier situación de aspecto material, físico, como el calor, el frio, nos afectan y condicionan. Pero, si no nos matan esos efectos naturales, materiales, físicos, se pueden comprender e ir más allá de ellos. Pues se dice: los astros inclinan, pero no nos arrodillan.

 

 

25. Nada va a desaparecer. Pero sí que podemos comprender desde la misma raíz, todo lo negativo. Para así vivir con ello, sin hacer un problema añadido al problema que eso negativo es. Es decir, ¿podemos ir más allá de lo miserable de la vi

da, de la ansiedad, el estrés, del miedo, del tremendo dolor que es el vivir?

 

26. No hay escapatoria. El daño forma parte de la vida. Y de una manera o de otra nos tiene que afectar. Insistir en que uno puede estar libre de esa maldad que nos hace daño, es una especulación que también nos va a hacer daño.

 

 

27. No creas en palabras -como Señor- por hipnóticas que te sean, que te van ayudar y cambiar la vida. Pues tu vida depende en parte de ti y en parte de la naturaleza, el universo. Y tanto la naturaleza, como el universo, son sordos, ciegos, sólo cumplen todas las leyes físicas y psíquicas. Ya que no pueden hacer más, otra cosa.

 

 

28. Si amamos, si tenemos amor por la vida, hagamos lo que hagamos como será fruto de ese amor, todo estará dentro del orden.

 

 

29. Ver el cambio continuo relaja el cerebro porque estamos dentro del ámbito de la unidad; fuera del ámbito de la división y fragmentación. En la unidad el cerebro se aquieta, desaparece su parloteo neurótico del devenir, de las imágenes del pasado ya sean placenteras o que nos obstruyen el confort.

Pero para llegar hasta ahí la mente ha de comprender que no puede huir de eso que el ‘yo’ no le gusta, ha de estar con ello, amarlo, ser como dos amigos que se cuentan sus secretos.

 

 

30. Las palabras sirven para comunicarnos cosas prácticas, intelectuales, dónde vivo, cómo me llamo, lo qué es un metro. Pero en lo transcendente, en lo que está más allá de los conceptos, las ideas, los sistemas, los patrones, las palabras no pueden llegar a comunicar eso que está más allá de ellas.

 

¿No les ha pasado que dicen sí, cuando no lo quieren decir, y luego cuando van a corregirlo, no saben qué decir?