Torni Segarra

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976. Todos los que triunfan en cualquier ámbito, para poder hacerlo, han de contentar al establishment; y una manera de hacerlo es defender a una causa, o un personaje, que es protegido, defendido por ese establishment. Por eso, los auténticos son libres e independientes, al margen de las modas, de los sucesos, ya que todos son partidistas -defienden sólo a una parte-. Y, por tanto, entran en el barro de las luchas, de los bandos, bloques, alianzas, que están detrás de cada invasión, de cada guerra.

Nada más hay que mirar el problema de los musulmanes, donde los poderosos apoyan a una facción, grupo; y para ello, usan el petróleo y participan dando dinero y apoyo. Pero, por eso ya son guerreros, que pueden ir a por ellos otros guerreros como ellos. Y así, llevamos medio millón de años.

 

 

977. En la práctica, en la vida real, la de los hechos, no es así. Mira el mundo de los cristianos, tienen sufren las mismas miserias que todos: enfermedad, dolor, miedo, ignorancia, impotencia ante el aparato mundanal, del mundo, del universo. Todos somos iguales, pasamos por lo mismo, ya sean ricos, pobres, creyentes o no, intelectuales, personas vulgares, sabios. Y, nadie ni nada nos da una solución para nuestro problema: el dolor. Sólo podemos ver todo el inmenso panorama, estar con él, e ir más allá de él.

 

 

978. Pero hay una condición, ¿en qué vas invertir esa inmensa fuerza? Pues para hacer la guerra y vencer, hay que tener más energía que nadie, que a los que has vencido, derrotado de momento.

 

 

979. ¿Sólo para hoy? ¿Y los otros días? ¿Tan poco claro lo ves, que no tienes energía para intentar hacerlo cada día, todo el tiempo? Sólo hay que estar atenta a todo lo que sucede, tanto dentro, como fuera de ti.

 

 

980. ¿De cuántos años hablamos? Pues desde hace un millón de años que estamos viviendo como ahora: fragmentados, luchando, teniéndonos miedo, matándonos. Y todo eso no es un capricho, es el mandato de la naturaleza: para vivir hay que competir, pues hay que comer, y por tanto matar,

De manera que ese optimismo tuyo no es bastante, mientras no se cambie la psique, el paradigma del egoísmo con lo que eso lleva consigo, todo seguirá igual como hasta ahora.

 

 

981. Creo que no has captado lo que pretendía decir en el anterior comentario. Primero, tenemos que luchar, hacer la guerra con los animales, pues no queremos que nos molesten; pues para sobrevivir hay que comer alimentarse de ellos. Y ellos no quieren que les maten, como tampoco queremos nosotros. Y esta guerra la hemos ganado, pues hemos dominado, explotado, sacrificado a cualquier animal que necesitemos.

Segundo, ahora estamos con la segunda guerra: la de todos contra todos. Todos queremos lo mejor, queremos un buen empleo, una casa para descansar, queremos tener de todo allí en la casa y fuera de ella, queremos viajar, vivir a la moda, tener coche, una mujer. Y todo eso, para poder vivir unos así, se tienen que explotar a los otros que tienen menos poder; y lo que hacen -trabajar-, lo hacen a la fuerza, con disgusto, resentimiento, por verse tratado injustamente. De manera que recurrentemente hay revueltas, revoluciones sanguinarias, guerra con todo su horros y de vastedad.

¿Tú puedes descartar toda esa vida superficial, de vulgaridad, vivir solo -no aislado-; sin ser fanático por tu país, por tu religión, por tu tendencia política?

Es decir ¿puedes vivir sin estar dividido, fragmentado, de las personas con quienes vives, ya sea en el trabajo, en el hogar, con la familia, los amigos, con las personas que viven cerca de ti, como las que viven en la otra parte del mundo?

 

 

982. ¿Por qué nos extrañamos y sorprendemos de qué las personas tengan un comportamiento liberal, que a nosotros nos parece ofensivo? Es que no nos damos cuenta que nosotros ante el mismo reto -necesidad de libertad-  vamos a hacer lo mismo.

 

 

983. Aunque nos parezca extraño, los que vamos siempre de prisa, parecemos como esos caballos, o asnos, que se les pone algo de comida -zanahoria, etc.- atada a un bastón que le sale por encima de la cabeza, a unos palmos de poderlo alcanzar; pero desafortunadamente para el caballo, el asno, nunca lo cogerán.

Así nos pasa a nosotros con los deseos, con las exigencias, las ganas de conseguir eso que creemos que nos dará algo de felicidad para poder soportar esta vida tan sinsentido.

 

 

984. La verdadera belleza, es eso que te hace bello sin tú darte cuenta.

 

 

985. Eso es tan ridículo, perfil superficial, que no sé cómo no tienen vergüenza de poner ese panfleto.  Pues, si eso fuera así nadie moriría de accidente, de negligencia, por ser asesinado, etc.; pues según ustedes su dios todopoderoso tiene la capacidad de evitarlo. Y, ¿por qué no lo hace siempre?

 

 

986. Las palabras más difíciles de pronunciar, son las que nos desnudan, nos ponen ante el espejo de la realidad sin defensa alguna.

 

 

987. Hay una decisión que no se puede realizar: ir contra la ley de la naturaleza, del universo, sin sufrir sus consecuencias. Es decir, que en la vida podemos elegir decidir lo que queramos, pero si no está en orden con la naturaleza, la verdad, lo verdadero, va a traer más desgracias. Y, aunque, cumplamos todas las leyes escritas, no escritas, etc., el paso de la vida va a seguir y no se va alertar por nadie.

Cuando un volcán entra en erupción, si arrasa a un pueblo y sus habitantes cercano a él, eso no le importa nada a la naturaleza ni al universo; cuando hay una gran inundación y mueren miles de personas, se quedan sin hogar, sin cosechas, sin animales, todo eso es la consecuencia de un orden que está más allá de nosotros para evitarlo; al igual que los accidentes.