Torni Segarra

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988.  El amor no se puede disfrutar de él. Porque cuando el amor es, no hay nadie que lo pueda disfrutar; sólo existe la acción total donde la energía fluye en todas las posibilidades. Si hay amor, no hay ego, no hay ‘yo’, no hay egoísmo.

 

 

 

989. Para que no haya fronteras en entre países, no tienen tampoco haberlas entre las personas; y para que no haya fronteras entre las personas, uno no tiene que tenerlas internamente. Lo que quiere decir, vivir con total, absoluta libertad.

Eso quiere decir, que uno ha de vivir completamente solo; uno tiene que ser su maestro y su discípulo; tiene que ser el político que bregue por sus problemas; tiene que ser el abogado, el policía, el juez, el carcelero; tiene que ser el cuidador de su cuerpo, de su salud. Entonces, la libertad tiene su sentido -que no es hacer lo que a uno le dé la gana-. Y en ese orden, las fronteras, ¿por qué habrían de ser, existir?

 

 

 

990. Como tenemos miedo a todo, también se lo tenemos a la sexualidad. Una persona que tiene miedo, se rebela y hace lo que le dé la gana; pero también puede acomplejarse, acobardase y amoldarse a lo que dice la autoridad de los que saben. Pero lo que dicen los que saben, no nos sirve, pues también están confusos, viven en desorden; de manera que, aunque vayamos al psicólogo, al psiquiatra, a los especialistas en el sexo, los ascetas y ermitaños, los frailes, los sacerdotes, poco pueden hacer para resolver el problema de la sexualidad, que es el mismo problema de la vida, de nuestra vida, la vida de cada ser humano. ¿Alguien nos puede decir cómo hemos de vivir? Eso es ridículo, absurdo, ¿no?

Por tanto, es cada cual el que tiene que entrar en el problema de la vida -el sexo, las mujeres, los hombres, los gais, las lesbianas, los que no lo usan pues le dan la espalda, los que se cambian el sexo-; y ver qué pasa con todo ello. Pero lo principal, es comprender cómo opera y funciona el pensamiento; pero no de una manera superficial, sino yendo a la raíz de esa cosa tan extraordinaria que es el pensamiento. Si comprendemos el pensamiento, comprendemos la vida, nosotros, nuestros comportamientos.

 

 

 

991. Por mucho que veamos, nunca se puede ver todo; siempre hay maravillas que están ahí sin saberlo; como está pasarela de la vida y la muerte.

 

 

 

992. La lujuria es la necesidad, con la pasión, desenfrenada. Es como si viviéramos en un frenesí, una obsesión continua. El problema es que acabe, que cese. Pero hay personas que sólo tienen eso en sus vidas, son como los drogadictos. Aunque ellos también participan del orden, que les provoca su caos. La pregunta es: ¿Por qué, viendo el caos en el que viven, con el dolor abrumador, y todos los problemas que genera, prosiguen con esa pasión que se ha convertido en vicio, en una trampa?

 

 

 

993. Amar es crear un lugar donde nadie puede ocupar. ¿Saben por qué? Porque ese lugar, en realidad no existe, no es un lugar convencional, ni físico ni espiritual ni emocional. Ese lugar, de la misma manera que se crea, se destruye, para ser siempre nuevo, desconocido, puro; porque es, lo sagrado: el amor.

 

 

 

994. El que dice la verdad, no lo pierde todo; no pierde nada. Porque la verdad es libre, desatada, ya que no tiene nada que perder.

 

 

 

995. Ese intercambio de papeles de un fiel sirviente por un don, es el síntoma de que todavía estamos condicionados por nuestro pasado animal, con su ego, con su miedo a lo nuevo, a la nada, al vacío.

 

 

 

996. Lo que somos internamente, por la fuerza de los hechos, llaga a los demás. Así que, vivir adecuadamente además de favorecernos personalmente, también favorece a toda la humanidad.

 

 

 

997. Las revoluciones, los cambios, son cosa de los jóvenes; que ven ante ellos un largo futuro; y que el pasado todavía no les pesa como una losa. Así que los viejos, que quieren seguir mandando, oponiéndose a los jóvenes, son carcas, fachas, gagas.

Lo curioso es que, a los viejos, les pasó igual que a los jóvenes de ahora: se les oponían también otros viejos, carcas, fachas, gagas. Pero el viejo, aunque moleste, está vencido, quemado por sus viejos vicios inherentes a su cultura, a su época y momento en que nació, las modas y maneras, para poder vencer y derrotar a los jóvenes. Pues la vida es así; y así lo será para poder seguir siendo la vida como la conocemos, tanto física, como psicológicamente.

 

 

 

998. Ese texto de San Francisco de Asís, si pudiera convertirse en una realidad viable, entonces nuestros problemas seguramente no serían. Pero el hecho es que ese texto, al igual que la no violencia, el comunismo no político, no es posible, es una utopía; nos podemos acercar a los que quieren cambiar todo y todos. Pero el cambio radical en que el viejo paradigma, donde se asienta el poder y sus armas, sus leyes, parece ser que no es posible.

 

 

 

999. ¿Dónde queda aquí, en ese relato, la libertad? Pues la libertad es amor. Pues al imponernos, salirnos con la nuestra, hacemos daño. ¿Por qué queremos levantar un muro que nos divida de la realidad? Y sólo viendo esa realidad lo que es, es cuando podemos aprender sin la esclavitud del maestro del gurú, de los que dicen que saben, que viven en la confusión, en desorden.