Torni Segarra

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1750. Nadie sabe lo que deparará el futuro; y tú ya has decidido lo que tienen que ser. Y es ahí, donde empiezan todos los problemas, porque decir lo que va a ser el futuro es una mentira, por tanto, ya es corrupción. Y de lo que se trata es de no ser corruptos y lo que hacen: inventar otra realidad para así robar, aprovecharse, diciendo luego que eso no es verdad, justificando y embarrullando todo con los más caros abogados para que los defiendan y esculpen de toda responsabilidad.

 

 

 

1751. Pero el problema no son los autores favoritos. El problema es que yo me he convertido en mi autor favorito; ese es todo el juego del ego, del ‘yo’. Es decir, seguir dando vueltas sin poder salir del círculo cerrado.

 

 

 

1752. Cuando hay un encuentro entre dos personas, hay algo que instantáneamente nos genera simpatía, o no simpatía. Todo lo que se digan esas personas, por palabras, no tiene ningún valor; pues es el sentimiento el que domina la relación.

Ahora bien, si no huyo de esa antipatía, sino la reprimo, ¿qué sucede? Que la antipatía se convierte en compasión, en amor.

 

 

 

1753. Pero esas personas, incluidas tus hijas, si no las contienes en sus deseos para que les ofrezcas lo que ellas quieren, te van a destruir. ¿No estás de acuerdo?

 

Ahora, como tú sabes el observador, tú, y lo que observa, que son los otros, son iguales. Por tanto, si a los que sirves, te exigen y exigen más y más de ti para que los sirvas, eso quiere decir que tú, yo, y todos los otros somos iguales; es decir, hacemos lo mismo, cuando el reto nos lo exige.

 

 

 

1754. He leído tu entrevista de hoy en el diario ‘La Vanguardia’ de Barcelona.

Todas las alteraciones mentales, tienen su origen en la división interna. Pues cuando estamos divididos es cuando generamos desorden, que larga va a generar trastornos. Una anoréxica, no se hace en un día, al igual que el que tiene bulimia; ambos al estar divididos de la realidad de lo que son, que no les gusta, inventan otra realidad que les satisface más.

 

De manera que, si ellos pudieran ver realmente lo que son, cómo son, sin huir de ello ni querer cambiarlo, su mente al no estar dividida no generaría desorden. Y si no hay desorden es que la inteligencia está operando, mediante la compresión de lo que sucede. Y si hay comprensión, uno no actúa en contra de él, comiendo demasiado, con un hambre exagerada e insaciable, o no querer comer para tener un cuerpo delgado, a la moda del momento.

 

 

 

1755. Los carcas viejos, son como los niños: cuando más les das, más quieren. Por ello, a los carcas viejos, hay que tratarlos como a los niños. No hay más remedio.

 

 

 

1756. El personaje no da para mucho. El primer día ya lloraba, aunque el llanto y las lágrimas ella misma se las había provocado -aunque ella tal vez no se da cuenta-.

 

 

 

1757. Hay personas que cuando discuten, según la persona con quien lo hacen, ya está determinado el resultado, que es el desacuerdo, la contradicción; esto es debido a que una de las dos personas, o las dos a la vez, se tienen antipatía. Y aunque sepan que el otro tiene razón, no lo van a admitir; porque ese reconocimiento del otro, les haría daño al ver que su ego ha sido vencido.

Es muy difícil deshacer ese bucle, si uno no reconoce que tiene un comportamiento cazurro. Porque las palabras no son tan comunicativas ni poderosas como el sentimiento, lo que sentimos de los demás.

 

 

 

1758. Los políticos ni nadie van a poner orden en este mundo de desorden. Pero, los políticos son necesarios para que trabajen como funcionarios para que la electricidad y el agua lleguen a las casas donde vivimos, cuidar las carreteras y de los servicios sociales. Pero el problema está cuando ellos se dedican a actuar egoístamente; ya que es entonces cuando se hacen corruptos.

Está claro que, si no cambiamos, el orden no les llegará; y todo lo que hagamos seguirá generando desorden. No ha de ser un cambio superficial, sino algo que genere una conmoción en nuestras vidas; de manera que lo viejo, el pasado y el futuro no tienen ningún valor. Sólo el presente, el ahora, será lo que nos traerá el orden, la empatía, el afecto y el cariño por las personas.