Torni Segarra

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1772. Cuando la inteligencia opera, no puede haber contención mental, ni un enfoque inadecuado que nos haga daño. Pues, la inteligencia es la nada, el vacío de la mente, que actúa generando la ausencia de división con lo que vemos, observamos, de manera que no hay ego ni ‘yo’. Aunque eso no quiere decir que esa inteligencia nos puede traer problemas, incluso llevarnos a la muerte.

 

 

1773. Pero el hecho es que millones votan a los políticos. ¿Por qué los votamos? Porque se necesitan fontaneros, que limpien las alcantarillas del Estado; necesitamos policías que nos protejan lo que tenemos, el coche, la casa, etc.

El punto está en comprender que no se les puede exigir a los políticos lo que no tiene solución; es como si uno le exige al médico que salve a un enfermo muy viejo, que no tiene cura, y se va a morir.

 

 

1774. He dicho, ‘en algunos sitios las plazas están casi vacías’, cuando me refería a los espectáculos taurinos en Cataluña, Valencia, Palma de Mallorca, etc.

Ya sé que Castilla es muy torera; conozco a castellanos, y he vivido en un pueblo de Guadalajara -Horche-, donde en todo el entorno cada día, hacían en un pueblo, un encierro en los meses de verano.

Pero la crueldad contra los toros estaba allí; ya que los tractores arremetían contra los toros, y los Land Rover, las personas con sus garrotes, los hombres a caballo, etc., para llevarlos al corral, de donde saldrían a la plaza para hacer con ellos un espectáculo, sanguinario y cruel.

Así que, todo eso no es lo mismo que lo que sucede en los sitios que te he mencionado, donde la mayoría tienen asco, les repugna, esa macabra costumbre de torturar y matar violentamente a los toros.

 

 

1775. Vives atrapado en un dilema perturbador: como amas al toro que se lidia en las plazas, torturándolo, matándolo, dices que no quieres acabar con esa macabra costumbre porque dices que se extinguirían. Y, ¿tú como lo sabes? Tú no quieres a los toros de lidia, quieres verlos salir a la plaza, ver su bravura, su poder físico, su inestimable belleza; pero no sientes empatía con él, no lo amas de verdad, porque toleras y consientes que lo maltraten hasta la agónica muerte. ¿Me equivoco?

En cuanto a su extinción, que pasaría si en vez de dar subvenciones gubernamentales, a esos festejos macabros, los dieran para cuidar sus reservas naturales; y así, tal vez, no se extinguirían.

 

 

1776. ‘Cuando los toreros organizan una corrida benéfica, y son muchas, para ayudar a infinidad de desgracias sociales, y exponen su vida por ello, ¿estás también en contra? ¿Prefieres que sufran o mueran las personas a los animales?’

En este caso sigo estando a favor del animal, del toro. Pues, los toreros, los ganaderos que crían al toro para lidiarlo, todos tienen abundante dinero, y que con los que asisten a esos espectáculos que tú dices que son benéficos, podrían todos dar directamente el dinero sin tener que sacarlo de la pasión y muerte, de la tortura cruel de los toros.

Según una información, de los 147.215 € recaudados en una corrida para Asprona -Asociación Pro Personas con Diversidad Funcional-, estos sólo recibieron 3.480 €, llevándose los ganaderos y las cuadrillas más de 122.000€.

Lo que diga la Biblia, y otros libros que dicen que son importantes, eso no tiene ningún valor; pues lo que tiene valor es lo que tú pasas, vives directamente, y no como una creencia que te condiciona a que pienses de una determinada manera.

Destruir la vida es algo no adecuado, pero crear otra vida para lanzarla a la pobreza, a las miserias, porque los políticos -y los que los votan-, los ricos y poderosos, los que mandan, se lo han arreglado de manera para que no tenga acceso a una buena educación, cultura, instrucción, eso también es inadecuado. En esa miseria entra el paro y la explotación laboral, los sueldos miserables, la exclusión social, la no adecuada asistencia social, sanitaria.

Si amaran a la vida, a las personas, de verdad, no habría escuelas solo para ricos y escuelas solo para pobres, no habría explotación, se respetaría y valoraría el trabajo con dignidad, sea el que sea; no habría barrios miserables, padres y madres desesperados para alimentarse ellos y sus hijos, pagar la luz, el gas, la electricidad.  Y todo eso, está sucediendo en una sociedad rica, opulenta, derrochadora, que destruye de todo como si no fuera nada; es decir, una sociedad, que incluye a su religión organizada, insensible y cruel, indiferente al dolor.

Además, una madre soltera, sola, si no quiere tener a su hijo porque no se encuentra preparada, con fuerzas, para criarlo, educarlo, etc., ¿dónde está el problema? Pues, si lo tiene la vida de los dos será una tortura, dentro de la miseria humana.