Torni Segarra

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510. Los que somos para la vida siempre tendremos un lugar donde pisar en la tierra.

 

511. El querer más y más es lo que obstruye a la belleza. La sencillez, la naturalidad, lo espontáneo, el vacío de la mente, es lo que hace posible que la belleza pueda ser.

 

512. Los hombres somos como las hojas de los árboles llevadas por el viento, todos iguales. La ilusión hace que algunos se crean especiales, diferentes. Y, eso es porque el ‘yo’ es el que sigue operando.

 

513. Lo que nos dice el pensamiento, la mente, el alma, no tiene seguridad en absoluto. Por lo que ese silencio y quietud que genera, es el embotamiento, fruto de la confusión e ignorancia.

 

514. Cuando más desesperados estamos, más necesitados de hacer precisamente aquello que creemos que va a actuar como una medicina para el que lo recibe, como para el que lo da. Ese es el motivo por el que le damos tanta importancia a los regalos por Navidad, u otro día especial. Pues cuando uno más se agarra a lo mundano, es cuando más pobreza hay espiritual, interna.

 

515. Esto parece un templo religioso católico; y no lo es. Es un foro. Eso sí hay libertad total para publicar lo que uno quiera, al menos por mi parte.

Pero si cada cual publica las oraciones, las plegarias, los rezos, las palabras apropiadas para cada fecha o festividad, entonces será algo insoportable para poder investigar. Pues eso mismo hacen en los templos, iglesias, sinagogas, etc., recitar, rezar, cantar, y nada de platicar, investigar, lo que parece una dictadura.

 

516. Eso que dices es una banalidad. Es decir, si tenemos un problema y nos aclamamos a dios, si lo conseguimos decimos que es gracias a él. Y, si no lo conseguimos decimos que es por nuestra culpa, que perseveremos en los dioses, que ellos nos ayudarán o concederán la gracia de lo que pedimos.

Señora, si los dioses son todopoderosos, etc., que se dejen de historias y tonterías y actúen: solucionen los problemas, lo que quiere decir crear un mundo sin dolor. Sólo amor y belleza sin fin, para toda la eternidad; de lo contrario, es un timo, un cuento infantil, para personas subdesarrolladas mentalmente.

 

517. Si lo pones de esa manera –‘dios es el motivo más grande para seguir adelante’-, ¿no te parece que es muy pobre, pagano, idólatra? Que te parece si lo pusieras de la siguiente manera: ‘El amor -que es dios-, es el motivo más grande para seguir adelante’.

 

518. Cuando dices, ‘Ser ángel es como ser mariposa multicolor, es vivir con una sensación pura donde la protección no necesita existir porque no hay nada malo, ni nada bueno, todo ES’, ¿no crees que eso es una simplificación? Pues para ser hay que cuidar, salvaguardar el cuerpo; y para ello hay que alimentarlo, lo que quiere decir matar, sacrificar a un animal que no quiere. De manera que hay lucha, conflicto. Y a partir de ahí, para intentar ir más allá de ese paradigma de lucha, de vencer, de sobrevivir, investigar qué se puede hacer de verdad. No lo que me gustaría a mí que fuera la realidad, sino encararme con ella.

 

519. Juzgar a alguien es imposible, porque el hecho que se quiere juzgar ya no existe, al ser el pasado. Pero queremos reconstruir un hecho y sus infinitos detalles y circunstancias, que abarca a la eternidad, a la totalidad, y traerlo todo, revivirlo otra vez para juzgarlo. Lo que parece un acto de magia de brujas o brujos, un acto de fe, de creencia. De ahí tantos errores, tantas víctimas culpabilizadas, sin serlo.

 

520. No nos podemos fiar de nadie ni de nada, nosotros hemos de ir a la verdad, verla, comprenderla. Y así ser libres de los libros, de los gurús, de los únicos salvadores, mesías, maestros que dicen que saben, libres de religiones, de ideas y teorías políticas, mentales, esotéricas, etc.

 

521. A todos, sin excepción alguna. ¿Puede ser eso? Los que más perderían serían todos los que mandan, que son corruptos, ladrones o cómplices de ladrones.

De manera que, ¿cuándo empieza la detención por igual de todos?

 

522. El problema no es para el que se muere, pues ya todo acabó. Los problemas, si los hay, son para los que siguen vivos; porque la radicalidad implacable de la muerte, todo lo altera, ya sea favorable o no.

Son los que quedamos vivos, los que hemos de deshacer los entuertos, las cosas mal arregladas, cubrir las deudas del muerto o gestionar los beneficios que nos lega. Y todo eso, es una perturbación por la que hemos de pasar; añadiendo además si el que muere deja a solas a la persona con quien convivía, que puede que sea negativa o favorable la ausencia.

 

523. No nos escaparemos de lo que nos toque pasar; pues los dioses tienen mucha fama y pocos hechos. Pues las miserias humanas siguen ahí, los terremotos, las hambrunas y epidemias, las injusticias; las guerras, con su destrucción y pánico, que genera millones de refugiados, que viven en miserables campamentos lejos de sus casas, dejándolo todo.

 

524. Reclamar para que alguien que nos quiera, ¿no parece ignorancia? ¿Podemos pedir, solicitar, a alguien que nos quiera, que comparta su vida con notros? ¿No han pensado en el resultado de todo eso: celos, desconfianza, posesión, dominio, dependencia, contienda?

¿Podemos exigir a los otros lo que nosotros no podemos, no somos capaces de hacer?

 

525. La palabra prohibir y hablar de amor, ¿no es un contrasentido, una contradicción? Pues si uno ama con toda su vida, su energía, a otro, ¿cómo se va a interponer ante la necesidad de otro? Prohibir, lleva implícito la acción de la crueldad, de la brutalidad, de la ausencia de sensibilidad, de empatía, de unión. Porque, sólo en la libertad total es donde podemos aprender a ser completos, enteros, totales; no dependientes ni aferrados, como si necesitáramos una muleta para andar.

 

526. El parloteo del pensamiento si lo reprimimos, si huimos de él, entraremos en conflicto, en guerra contra él. En las guerras se es cruel, se destruye, se mata a toda la vida, todo lo arrasa; pero, aunque creamos que hemos vencido, eso que hemos derrotado se presenta otra vez ahí, ante nosotros; vuelve otra vez todo el proceso: represión, conflicto, violencia, crueldad, guerra.

Pero, si estoy atento a todo lo que sucede, a todo el parloteo de la mente, entonces el pensamiento se aquieta y hay espacio para ver, para descubrir. De manera que ya no hago un conflicto con la realidad que no me gusta -el parloteo incesante del pensamiento-; como resultado, al no haber división aparece la inteligencia que nos dice lo que hemos de hacer en cada instante para que no haya desorden.

 

527. Falta saber si habrá encuentro o no. Porque nada en la vida hay seguro, sólo existe la absoluta y total inseguridad. Hablar del futuro, es superficial, infantil, romántico, bobalicón. Pues, lo que cuenta es el presente, el ahora, lo que está sucediendo en cada instante, siempre cambiando, moviéndose.