Torni Segarra

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3017. Ya sabemos que eso, es una parte del resultado del horror de todo conflicto, enfrentamiento entre dos partes; ahora, también hay que ver el resultado de la otra parte. ¿O, es que somos tan infantiles, superficiales, fanáticos, de creer que sólo una única parte hace las maldades, asesinatos, etc.?

 

 

3018. No se trata de decir, ‘No hay tanta represión, los dejan manifestarse…’. Se trata de por qué hay represión; pues no ha de haber represión, ya que tenemos las palabras para hablar, comunicarnos, decirnos que es lo que necesitamos, si podemos lograrlo, cuáles son los obstáculos. Y, si hay comprensión, empatía, si estamos libres, si no estamos atrapados por las palabras, por los nacionalismos tanto grandes como pequeños, por las religiones organizadas, por las ideas y teorías, ¿por qué no ha de haber entendimiento, armonía, bondad, el fin de la violencia, paz?

 

 

3019. Seamos sabios o no sabios, todos hemos de pasar por lo mismo: división, conflictos, dolor, muerte. Y, para comprender eso, no se trata de ser sabio o no, se trata de ser afortunado para poder vivir sin crear más problemas de los que la vida nos trae.

 

 

3020. Por eso, el dolor es la enseñanza, lo que nos despierta y enseña que es lo negativo. Lo positivo no podemos saber lo que es, porque el ego, el ‘yo’, tiene la capacidad de inventar lo que le interesa. Pero si actuamos negativamente, sin darle opción al ego, el resultado sea el que sea, es el orden.

 

 

3021. ‘Puro espectáculo’, nunca esa definición ha sido tan explícita y aclaratoria. Los trepas quieren hacer ruido, exhibirse, puro espectáculo -que está bien en su momento para darse a conocer-, para sacar rédito y poder. Pero las mentiras y falsedades, las marrullerías, son ridículas, patéticas, y de corto recorrido, no van a ninguna parte, porque generan más desorden y anarquía -aunque vayan disfrazadas de seriedad, de sumisión y servidumbre-.

 

 

3022. Sí, sé lo que quieres decir. Pero, eso es una parte del problema, pues la verdadera pregunta es, si tú y yo vivimos juntos, ¿por qué yo te tengo que reprimir lo que tú quieres hacer, cuestionar mi manera injusta, inmoral, corrupta, ladrona de vivir?

Esa es la cuestión donde todos tropezarnos: creer que vivimos de la mejor manera, que somos los mejores, los que vivimos en el orden. Sin darnos cuenta que en el momento en que hay un agravio, desprecio, injusticia, brutalidad, ya soy lo mismo que los otros: autoritario, dictador, represivo; por lo que, voy a generar anarquía, crueldad, violencia. Aunque, culpe de todo a la otra parte, que, por la fuerza de los hechos, al sentirse agraviada, tratada injustamente, por el comportamiento inhumano, indiferente e insensible, cruel, se ve obligada a responder de una manera o de otra, contra esa actitud represora, autoritaria, dictatorial.

Y así es como vivimos; eso es lo que está pasando en todas partes.

Por tanto, primero que nada, nos tenemos que conocer, quiénes somos, cómo vivimos, qué es lo que hacemos para vivir nuestra vida cotidiana. Y si somos afortunados y sensibles, nos daremos cuenta que la idea que tengo de mí, que es la realidad que he inventado, no es la más adecuada para que haya respeto, honestidad, igualdad, justicia, que no haya violencia con su horror y crueldad.

 

 

3023. Habría que describir lo qué es el confort. Si uno tiene hambre, ¿verdad que no puede haber confort? Por tanto, la vida para vivirla nos exige que vayamos al confort, a comer cuando estamos hambrientos. El problema está en qué hacemos, cómo lo hacemos, para conseguir ese alimento; pues, de cómo lo haga va a determinar que tenga confort o no.

 

 

2024. La pena de muerte, matar a una persona el Estado, porque una persona ha matado a otra, es algo absurdo. Porque, el asesino puede que mate en un rapto de locura, en una lucha por necesidad para sobrevivir, etc.  Y, todo eso suele ser sin tiempo, puede ser algo instantáneo, accidentalmente. Pero, el Estado que mata, no lo hace en un instante imprevisto, ni accidentalmente, lo hace con todo el tiempo para darse de lo que va a hacer.

Por lo que quiere decir, que el Estado sí que puede matar, asesinar, pero los ciudadanos no lo pueden; y si lo hacen pueden ser ejecutados por la pena de muerte, por las autoridades al servicio del Estado, es decir de los ciudadanos.