Torni Segarra

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121. Detrás de todo, o en la raíz, está ese odio del pobre contra el rico -el burgués-; y el odio del rico contra el pobre -que quiere hacer lo que le da la gana, aunque sabe que tiene las de perder-, al ver que en realidad son incompatibles en las cosas más íntimas como organizarse la vida, la manera de vivir, organizar la sociedad.

Los pobres dicen que quieren la igualdad en todo y en todos los ámbitos, sin poderlo hacer realidad en sus vidas. Los ricos son adictos a lo que proporciona la riqueza y nada más que ven que peligra su establishment -sus privilegios-, les entra pánico, como les entra a los adictos a las drogas el síndrome de abstinencia.

A todo eso hay que añadir los agravios, lo que se han hecho ambos bandos a lo largo de la historia: las revoluciones seguidas de las represiones. Por tanto, hay más que el mero problema puntual de un desacuerdo político: está el odio mutuo, que los envalentona de una manera peligrosa, suicida.

Los que aman, los que se aman mutuamente, no se odian y por eso no tienen problemas a la hora de cerrar un trato, al planificar un proyecto, en concluir unas conversaciones que ambos ven favorables. Pero, cuando hay división y odio, nada se puede hacer que no vaya a peor, o empantanarse con tal de fastidiarse mutuamente para que no haya, según ellos, un vencedor. Si hubiera amor, no habría ni vencedor ni vencido: los dos perderían y ganarían a la vez, sin importarles nada en absoluto. Esa es la gloria y la maravilla del amor, que nos hace libres. 

 

122. ¿Con la fe todo es posible? Te has olvidado, de que no podrás con el dolor, con la enfermedad, la vejez, la decrepitud y la muerte. 

 

123. La vida te dará lo que te tiene que dar. Confía en sus maneras, en su tiempo. 

 

124. El arte que obliga a repetir algo que ocurrió en el pasado -aunque sea hace unos minutos, ayer, etc.-, está muerto. Los que lo inventaron le dieron tanta importancia porque todavía no había la imprenta, ni las filmaciones, ni la fotografía. Pintar o esculpir, eran las únicas maneras de reproducir la realidad.

Ahora no tiene ningún valor, salvo el show que montan con sus vidas y lo que hacen los pintores, escultores, escritores, etc.

Si lo vemos detenidamente, nos daremos cuenta que tan sólo son unos segundos atrapados, para describir la realidad infinita. Cuánta pobreza, cuánta vanidad, por parte de los actores: los artistas y los modelos que se prestan para que los reproduzcan. 

 

125. No te puedes olvidar que todos tenemos una parte de ángel y otra de demonio. Y así, aunque te extrañe, también son los que te aman, los que se quedan a tu lado. Para verlo en directo, sólo hace falta un reto que los desborde, los sobrepase, de manera que la rabia, la ira, el odio, se apoderarán de ellos, hasta que se calmen. 

 

126. A veces, según la suerte, uno ve claramente algo, la realidad, la verdad de lo que son las cosas, la vida. Pero otras veces, pasa el tiempo y ese ver en un instante todo el entramado de la realidad, de lo que es, no llega ni llegará. Y ese es uno de los misterios de la vida: ¿por qué unos ven y otros no puede ver la verdad, la realidad, y por eso inventan otra realidad, de todo lo que somos, del mundo que nos rodea y nos condiciona? 

 

127. ¿Puede el amor ser una proyección en el tiempo? ¿O, el amor siempre es en el presente, en el ahora? El tiempo sólo es adecuado para enseñarme un oficio, para llegar a ser, el devenir, pero en el ámbito psicológico el tiempo es un impedimento para que llegue el orden que es inteligencia. El desorden es la fragmentación interna, ya que nos genera confusión, embota y hace torpe a la mente. De manera que si descartamos el desorden, lo que quede será el orden y su sabiduría. 

 

128. Lo que importa es todo. Porque siempre estarán ahí los principios, los finales, los intermedios hasta llegar.

 

129. La anterior generación siempre lo tuvo peor porque no tenía aún los inventos, los avances técnicos, ya sean en medicinas, en comodidades, en la alimentación, en la maquinaria que se usa en todos los ámbitos.

 

130. Toda dependencia, sin exclusión alguna, es negativa. Pues la dependencia nos hace vivir en el pasado, que se separa y divide del presente. Si alguien depende psicológicamente de una persona, de la que sea, cuando desaparece, o hay un impedimento para poder verla. estar con ella, hablar, entonces el dolor se apoderará de él. Pero, si estamos libres de apego a las personas, tanta las que se van como las que vienen, las veremos por igual: un motivo de gozo y alegría.

 

131. Creo que el día que se pongan de verdad, ese brindis al sol sobre el referéndum de libertad para Catalunya, no más que durará lo que dura una escarcha.

 

132. Colau y compañía saben de verdad lo que llevan entre manos, pero es tanta el hambre de poder, de vanidad, la sed de chupar cámara y de salir en los periódicos y la televisión, que tienen igual de todo lo que venga o no venga, sea verdad o mentira. Nada les importa.

 

133. Para Mas: Si quieres saber el hombre quién es, dale mando y dinero.

 

134. Por muy diferente que sea en lo físico, eso no quiere decir que no sea básicamente igual en lo psicológico a todos, ya sea a la hora de tener miedo a perder algo valioso, como la salud, el empleo con su sueldo, a perder a la pareja que le abandona porque ya no soporta esa relación; ya sea como el pavor que le tenemos a la muerte, miedo a ser rechazado, infravalorado, discriminado.

La persona física nada tiene que ver con lo que es un ser humano: alguien que necesita de la ayuda de todos, que se tiene que relacionar con todos, donde encuentra el verdadero sentido de la vida, más allá de los deseos de ganancias y pérdidas, miedos y temores, divisiones y conflictos.