Torni Segarra

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1808.  Dices: ‘…la derecha tiene instinto de libertad. La izquierda es una secta del cristianismo’.

Ahora falta saber qué es la libertad. Primero que nada, todos tenemos el ansia y el deseo de libertad, ya sean cobrizos, amarillos, negros, blancos. Pero cada uno dice que quiere su libertad. Y ahí es donde gana el más cruel, porque tiene menos moral, menos humanismo.

Los primeros comunistas organizados fueron los cristianos. Sin el cristianismo el comunismo, como lo conocemos ahora, no hubiera podido ser. Prueba de ello, es que el comunismo fue creado por personas de cultura cristiana; es decir, que, aunque no fueran creyentes ni practicantes, todos conocían a Jesús, sus palabras y tejemanejes -al menos el personaje-. En Oriente, donde el cristianismo no entró hasta que los colonos que llegaron no lo divulgaron e impusieron, tuvieron que copiar el comunismo de los europeos. 

 

 

1809. Todo eso está muy bien. Lo que te he dicho, es para que todo te salga adecuadamente. Sólo es eso.

 

 

1810. La clave de todo lo que se ha dicho está en la palabra ‘tradición’. Es decir, nada nuevo: todo viejo, palabras pastosas; que es lo que necesita la casta política para poder seguir en el poder. Las buenas palabras, por educadas y bien dichas que sean, si hacen daño porque defienden lo indefendible, no tienen ningún valor, son todo marrullerías, las mismas mentiras y falsedades de siempre; que no quieren decir la verdad de ello, porque apesta, pero no se puede ocultar.

Por eso, ese señor se ve tan viejo, tan previsible, tan clásico bonachón; es decir, es el necesario para que todo continúe, para que la casta prosiga con sus maneras; y por eso, se juntan y hacen negocios con la derecha corrupta, ladrona, para aliviarla, sostenerla. Pues él, ellos en el fondo son también de derechas.

 

 

1811. Te equivocas cuando dices que en una democracia parlamentaria es el ganador el que más votos ha recibido en las urnas. Pues, para formar el gobierno, y aprobar las leyes que necesita para poder operar adecuadamente, siempre necesita la mayoría del Parlamento.

 

 

1812. Dices: ‘El conservadurismo es tratar de mostrar la comprensión y la compasión sin que el Gobierno nos obligarnos a…’. Bueno, hasta ahora no lo ha demostrado. ¿Quiénes son los presidentes más recientes que han gobernado el país? Richard Nixon -Watergate, corrupción, guerra de Vietnam-; George Bush, padre -guerrero que empezó a atacar mediáticamente a Sadam Husein, hasta que bombardeo Bagdad, todo el país; George Bush, hijo, que invadió Irak, y entró en Afganistán para hacer la guerra.

Así que, creo que esa tendencia que tienes hacia el conservadurismo, del que dices que todo lo va a arreglar, parece ser que es más de lo mismo. Agravado, porque el conservadurismo en esencia es: ‘Sálvese quien pueda’. Es decir, la ley de la selva.

 

 

1813. He leído tu entrevista en el diario…, de hoy. Gracias.

Respecto de lo que dices de que los romanos, no hacían la guerra convencional: invadían, aplastaban, robaban el botín y se marchaban; sino que ellos se quedaban, entablaban una relación formal con los conquistados. ¿Te parece poco que te invadan tu país y que los invasores se queden allí, dominándolo todo? Lo que quiere decir, perder la lengua materna, pagarles impuestos, despojarles de las leyes e implantar las del Imperio. Por tanto, no veo ninguna ventaja; salvo que se les enseñara a vivir, invadir, y hacer todas las barbaridades que hacían los romanos: espectáculos en el circo, donde se mataban a las personas como si fueran animales; tener esclavos, que los usaban para todo, y también los mataban cuando se enfadaban con ellos sin ningún reparo ni problema. 

Por tanto, además de imponer esa macabra manera de vivir, también les imponían cómo habían de ser las ciudades, las vías de comunicación terrestre y marítima, cómo prepararse para hacer la guerra con su armamento, la religión y sus dioses. Pero, todo eso es muy materialista; ya que para que funcione un imperio, la primera premisa es robar, robar todo lo que se pueda. Ahí están el Imperio británico, el español, el Imperio colonial francés, todos ladrones, que los robaron los países allá donde llegaban por la fuerza, sus matanzas, sus genocidios, que enriquecieron a los reyes y sus monarquías, esclavizándolos, explotándolos. Incluso se atrevieron a trabajar como negreros, traficantes de esclavos como los portugueses, italianos, alemanes, holandeses, ingleses y franceses. El comercio de la trata estuvo raras veces en manos de españoles, quienes no dispusieron de factorías africanas donde proveerse. Normalmente, la corona española concertaba un asiento con negreros de otros países para llevar esclavos a sus colonias. Había empresas organizadas, como la Real Compañía Africana de Londres, o negreros por cuenta propia, como el alemán Sayller.