Torni Segarra

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2035. Es vergonzoso, impresentable ante el mundo civilizado, que todavía se discuta, amparare por las más altas autoridades, si es adecuado o no rechazar la abolición, ya aprobada por otro alto organismo, de la tortura y asesinato violento de los toros, por placer, diversión, entretenimiento.

 

 

2036. Tu información creo que no es completa. Pues cualquier persona culta en cualquier lugar del mundo, sabe lo del problema que hay entre el nacionalismo centralista español, con el nacionalismo catalán. Ese problema es, desde hace un muy largo tiempo, siglos.

Puede que tú, siguiendo los patrones de los que te han lavado el cerebro -condicionado- para que veas desde un determinado enfoque, te hace decir que nadie conoce, fuera del ámbito del nacionalismo catalán, a Cataluña como nación, país. Sería tanto como decir que nadie conoce fuera del ámbito escocés, que Escocia es un país, aunque esté sometido por las artimañas del Reino Unido.

 

 

2037. ¿Es moralmente inferior defender la abolición de la tortura de los toros, ante otro que la defiende? Si es que somos civilizados, ¿la moral no está en la defensa de la vida de todos los seres vivientes, ante los que los destruyen por diversión, placer, entrenamiento, sadismo?

 

 

2038. Los nazis, los romanos, los griegos, los colonos europeos, todos mataban por ley -que era su ley inventada para poder hacer sus maldades y así, los ignorantes, se creían a salvo-.

 

 

2039. Tanto el que usa la violencia, como el que la provoca, tienen parte en ella. No nos creamos que uno por su cara bonita es el bueno, el santo, porque alguien dice que le ampara la ley. Pues, las leyes están inventadas para defender a una parte de personas, de la otra parte de personas, que disienten en su manera de ver la realidad; realidad, que se han inventado, para poder vivir y disfrutar de unas ventajas, unos beneficios que sin la violencia no los podrían obtener.

Veamos la esclavitud, que era legal, tan legal como lo es ahora conducir coches. Y, que, sin la brutalidad, la crueldad, la violencia, no se podían dominar los esclavos, para que fueran obedientes, sumisos, trabajaran sólo para comer, sin ningún derecho a su favor, pues no eran libres, eran una propiedad del dueño.

 

 

3040. Si es que la cultura se entiende por el humanismo, el refinamiento, los buenos modales, estar informado de lo qué es el mundo en su totalidad, la sensibilidad por la vida, y todo lo que ella engendra, ¿puede considerarse cultura, torturar a los toros, clavándoles hierros, haciéndoles un agujero en la espalda, por la que mana la sangre durante media hora, y es muerto clavándole una espada para destrozarle los pulmones, o el corazón?

Si esa descripción de ese espectáculo macabro, fuera descrito a alguien que no sabe nada de esa costumbre carca, sería muy difícil de creer que eso puede suceder en un país que se dice europeo, civilizado; y, que las autoridades se vanaglorian de llamarla la fiesta nacional de España.

 

 

3041. Para Michael Shermer. Profesor de las universidades Claremot Graduate y Champman. Fundador de la revista, Skeptic.

Ayer leí tu entrevista, en la que respondiste a la siguiente cuestión:

Periodista: ‘’Daños colaterales’ es un concepto inaceptable’. Respuesta de Michael Shermer: ‘Comparémoslos con esas alfombras de bombas que se utilizaban en la Segunda Guerra Mundial. Ahora nuestra sensibilidad moral está tan afinada que incluso si fallece una persona inocente a causa de un dron nos sentimos sobrecogidos, y eso implica progreso moral.’

¿Es el sentimentalismo lo que nos demuestra que somos verdaderamente pacíficos, lo que nos hace descartar la violencia? El sentimiento que nos provoca el dolor de los demás, puede que sea una actitud esnob, superficial. Pues, el sentimentalismo por los demás, no quiere decir que uno ha cambiado su manera de vivir, de manera que ya no genera desorden, conflictos, violencia, guerra con sus matanzas en masa.

Uno no puede saber cómo responderá a un reto perturbador, algo inesperado donde la vida se pone en peligro. Eso quiere decir, que no podemos estar del todo fuera del ámbito de la violencia; ya que la vida es violencia.