Torni Segarra

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563. Todo está unido visible e invisiblemente, de manera que todo forma una cadena de circunstancias, de actos, que desencadenan otros actos, situaciones y circunstancias que van conformado la realidad, siempre en movimiento, cambiante. De manera que el caos y el orden tienen su relación precisa: el desorden genera caos, pero a su vez ese caos genera una reacción que trae el orden.

Todo eso que nos parece tan complicado y espectacular, si tuviéramos una mente entera, total, completa, sin división, no nos daríamos cuenta de los cambios que suceden con sus tragedias y hecatombes, como los terremotos, huracanes, explosiones volcánicas, explosiones planetarias que arrasan toda la vida, o glaciaciones. Pues al tener la mente entera, completa, sin división, no compararía ni contrastaría lo que está sucediendo con lo que sucedió en el pasado, ayer, hace unos segundos.

 

564. Parece que sea una disputa de vecinos de barrio que no tienen nada que hacer y están ociosos, aburridos, y se agarran y enganchan con cualquiera con tal de excitarse hablando de cosas triviales, infantiles.

Señores si tienen algún trauma por la manera cómo viven, no les den la culpa a los demás de su amargura, frustración, celos, envidia; porque ese es su problema y sólo ustedes de lo tienen que solucionar. Culpar de todo a los demás, creyendo que son sólo ellos los culpables, es de fachas, carcas, retrógrados; es decir, de personas subdesarrolladas mentales. 

 

565. He sabido de ti al verte por televisión y leer la prensa, en relación con la detención de unos titiriteros que habíais contratado para las fiestas del Carnaval; acusados, torpe y erróneamente, por apología del terrorismo con todos los perjuicios, y lo degradante, que ello ha generado.

Gracias por tu buen hacer que es un ejemplo de mesura e inteligencia, de saber gestionar un problema que debería ser político y se ha convertido en una disputa, una discusión de ociosos de un patio de vecinos de barrio. De lo contrario, si no hubiera sido así, la corriente de la vulgaridad, de los odios, los celos, las ganas de destruir a los otros, te hubiera arrastrado con todas las miserias que eso lleva consigo. Suerte que tú no eres una facha neurótica, de mente mezquina y torpe, y así todos nos hemos retratado y se nos ha visto tal y como realmente somos, desde los políticos, los jueces, los periodistas, los comentaristas, los que participamos en los foros on line, etc. 

 

566. No solamente se convence a los demás de una manera deliberada. Nosotros vivimos todos estando unidos, conectados, en relación. De manera que nuestra imagen, el color de los cabellos y la piel, la estatura, la manera de caminar y mover el cuerpo, la energía que desprendemos, las vibraciones, el magnetismo, todo eso está atrayendo a unas personas que se encuentran a gusto con la imagen e información que transmitimos y los otros reciben -sin mediar palabras-.

O sea que, queramos o no, estamos influenciándonos unos a otros, aunque no queramos convencer o cambiar a nadie.

Por otra parte, la mente es ingobernable y ella va a seguir con su exhibicionismo sexual o no, con su vanidad de verse elegante, a la moda, diferente, con sus ganas de hablar y convencer e informar de que uno con el paso de los años se aburguesa, se hace carca, facha, conservador. Uno puede decir lo que quiera, pero la realidad, lo que es, los hechos, son lo importante, lo que cuenta.

Pues el pretender adoptar una actitud fija, como la mejor, ya está uno pretendiendo convencer a los demás. El problema no está en querer o no querer convencer a los otros. El verdadero problema está en dónde queremos ir a parar cuando adoptamos una actitud. 

 

567. La actitud interna, lo que somos dentro va a determinar lo de fuera -aunque eso no quiere decir que lo podamos cambiar-. De manera que dos personas ven lo mismo, su respuesta difiere. Por ejemplo, uno ve un vaso, que tiene una de las dos partes llena de agua, y dice que está medio vacío; y otro, viendo lo mismo, puede interpretar que está medio lleno. 

 

568. Hay algunos que tienen, desarrollan mucha energía, de manera que su vida es como una carrera de obstáculos que se interponen ante lo que se quiere conseguir. Y así la vida se convierte en una lucha, ante todo, contra todo.

Pero como queremos conseguir eso, que creemos que nos llenará, nos dará sosiego, felicidad, nos sobrealimentamos para tener más potencia y energía. Pero entonces, el cuerpo se resiente, enferma, porque se le da demasiada energía ya sea por medio de los alimentos, ya sea por medio de los estímulos psicológicos como la vanidad de ser el mejor, de triunfar y vencer, de conseguir algo que creemos que nadie ha conseguido. Y entonces entramos en la dinámica de querer gastar y consumir toda esa energía sobrante, por medio de ejercicios y prácticas físicas, de caminatas, de sesiones en gimnasios.

Por lo que la máquina del cuerpo sigue funcionando de una manera desordenada, confusa.

Por eso, ver la realidad, ver nuestra realidad, no la que yo quiero ver porque me gusta y satisface, es la que nos hará descartar radicalmente lo negativo. 

 

569. Adorar imágenes de personas que creemos que son buenas, santas, etc., ya sean de piedra o en un cuadro, es idolatría, superstición, es insano; porque nos divide internamente entre ‘él’ y ‘yo’ o ‘nosotros’. Y en el momento en que estamos divididos internamente, la santidad, lo bueno, lo sagrado, no puede ser. 

 

570. Todo lo más importante, dramático, trascendente, ocurre ‘ahora’. La cuestión es hacer que ese ‘ahora’ sea a todas horas, siempre. 

 

571. Por las obras que se hacen se conocen a las personas. 

 

572. La felicidad no es cuestión de situaciones, sino de lo que tenemos dentro de nosotros. Uno puede estar preso, en la cárcel, y sentirse igual de libre o más que cualquier persona que va por la calle. 

 

573. Si sabemos, ver, escuchar, sentir, percibir, todo nos puede llevar a lo inexpresable, más allá de las palabras y los conceptos, ideas. 

 

574. Los libros o lo que sea que usemos como autoayuda, nos pueden tanto ayudar, como no. Depende de si nos aferramos al autor, a lo que dice, haciéndonos dependientes. Si es así, que dependemos de algo, lo que sea, no nos va ayudar, nos dejará en el mismo sitio de siempre: confuso y en desorden. 

Pero si nos ayuda, nos tiene que liberar de toda dependencia y atadura.