Torni Segarra

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1040. La violencia es tan antigua como la vida misma. Es decir, hablar de la vida, es hablar de violencia.  Porque, para que algo o alguien puedan vivir y sobrevivir, tiene que generarse energía; esa energía que se consigue comiendo. Empecemos por las bacterias, que se comen unas a otras; al igual que los vegetales que se apoderan del espacio de los menos energéticos; el siguiente paso es el animal -incluyéndonos nosotros los humanos-, donde todo el que puede devora a otro. Y no nos olvidemos, no lo hacen por puro capricho, sino para cumplir con el mandato de su programación que es sobrevivir lo más posible. O sea, que toda esa violencia sería legal, si es que le damos a la naturaleza esa legalidad, que significa orden, armonía, para que funcione un todo.

Los seres humanos, al estar en un estado más desarrollado de la naturaleza, ha capitalizado esa violencia, transformándola en un instrumento para conseguir placer -ya que conoce lo que es el placer, la satisfacción y falsa seguridad que da-. Y entonces, está la violencia innata y precisa para la supervivencia; y la violencia que se obtiene después de estar alimentado.

Port lo que tenemos dos violencias: la precisa y natural, para poder sobrevivir; y la psicológica, espiritual, la ideológica, que nos proporciona esa necesidad de seguridad psicológica sin la cual no sabemos vivir. Los homínidos también vivían de la misma manera, aunque al no estar tan desarrollados mentalmente ni físicamente, no necesitaban las máquinas, los coches y aviones, ni los utensilios que tenemos en las casas. Pero, desde siempre ya iban en pos de ellos.

Así que tenemos una violencia precisa, como el respirar; y otra caprichosa, que se ha constituido como un vicio, una adicción. ¿Qué son esos millones de apartamentos, que hay en las playas, para ir un par de meses al año de vacaciones y luego permanecer cerrados el resto del año? Unos pueden decir que eso es vivir en libertad.  Pero esos millones de apartamentos, ¿cómo han sido conseguidos, construidos, en qué condiciones se consiguieron, tanto por el constructor como por el comprador? Ya hemos visto que la violencia para alimentarse, sobrevivir, es legal porque es natural, un mandato de la naturaleza. Pero, volver a matar, ser violento, cuando ya estamos alimentados, ¿no es una ilegalidad contra la naturaleza?

Pues de la misma manera, el que tiene más de una vivienda, está matando -siendo violento-. Y lo mismo sucede con todo lo demás, que usamos por necesidad o por capricho, por placer. Esto en sí, si no generará lo que genera, no tendrías que ser ningún problema, sólo un rasgo personal, característico. Pero, la realidad no es esa, ya que todo capricho y placer para obtenerlo ha de generar desorden, confusión, desdicha. Ya que para conseguir cualquier cosa ha de mediar la violencia -física o psíquica-; pues uno sólo no puede hacer más que alimentarse, ya que la naturaleza nos constituido para que seamos austeros. Por lo que, tengo que obligar, o establecer un contrato, para que me ayuden a conseguir ese capricho que tanto placer me da, y que tanto necesito.

Ahora viene alguien y dice, esa violencia tan destructiva, brutal, inhumana, innecesaria por antinatural, puede desaparecer. Y le explica todo el funcionamiento psicológico en el que operamos, su parte falsa, negativa. ¿De qué manera responderemos?

 

 

1041. ¿Qué diferencia hay entre dos religiones organizadas, con su líder indiscutible, sus fieles seguidores supersticiosos idólatras, adoradores de imágenes de piedra vestidas, etc.? Si se juntan es para obtener un beneficio estratégico, político, social. Es decir, para tener más seguidores y por tanto más poder. Por cierto, ¿para qué quiere la religión el poder, sí éste lleva en sí la semilla de la corrupción?

Pero, ¿qué problema hay en que cada cual haga lo que tenga que hacer, sea lo que sea? ¿No se han percatado que la libertad es amor?

 

 

1042. El amor virtual tiene muchas ventajas. Pero tiene una desventaja: que no hay un contacto directo real, verdadero, físico. Aunque, por eso, se podría decir; el que tiene hambre come hasta el pan duro. La necesidad, que se convierte en amor, es la fuerza que hace que funcione la vida.

 

 

1043. Tendría que haber añadido, que, aunque parezca extrañó, todos de una manera o de otra vivimos así, de la misma manera. Pues todos participamos de la mene global, que es la que hace que vivamos como lo hacemos:  con miedo, en conflicto, en dualidad.

 

 

1044. Cuando hay un problema con una persona, pensar que toda la culpa de ese problema es del otro, eso es ignorancia. Pues cuando sucede algo entre dos personas, es porque el universo así lo ha querido; y por eso, hay algo que se nos escapa que es el nexo de esa relación, tanto si es mala, como buena.

Todos tenemos parte en todo lo que sucede, de la realidad, lo veamos o no. Ser víctima no es agradable, pero todos de una manera o de otra, somos tanto víctimas como verdugos.

 

 

1045. El verdadero éxito es tener una vida sin conflicto entre lo que realmente somos y lo que queremos ser.

 

 

1046. La ira enferma el cuerpo porque es vasoconstrictora, es decir, los vasos sanguíneos que transportan la sangre están constreñidos, irritados, respondiendo a una mala energía que los altera. Puede que sea el frío, el miedo, la incertidumbre, un problema que adquiere un cariz incontrolable cuando antes sí que lo era.

 

1047. Incluso ese deseo de hacer feliz a los otros, cuando se torna una obsesión es negativo, porque nos divide de la realidad. Es decir, todo deseo por favorable y bueno que sea, si nos acelera demasiado vamos a atropellar a los otros. Es como si fuéramos ayudar a alguien, pero lo hacemos con tanta prisa, que si vamos en coche provocaremos accidentes, o sea, más mal, más daño, confusión, desorden.

 

 

1048, Si damos algo, también participamos de esa donación; y si no damos, ese rechazo también afecta e incluye a nosotros.

 

 

1049. Hacer el bien, yendo de un lugar a otro para arriba y para abajo, agota. Lo que no agota es ver lo negativo y descartarlo allá dónde esté.