Torni Segarra

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1830. Dices que, ‘La herramienta de la ciencia es la imaginación’. 

¿Es eso cierto o no? Veamos: la ciencia es matemática, específica: pues un metro siempre será cien centímetros. ¿Estamos de acuerdo? Pero, ahora llega la imaginación, que es poesía, y dice que un metro son noventa y nueve como nueve centímetros, o ciento cinco, según le convenga al que habla o escribe, según su imaginación; y no sucede nada como provocar desorden, caos. 

La imaginación en el ámbito espiritual, religioso, psicológico, tiene su sentido, su lugar; pero en el ámbito científico, material, es un estorbo, un obstáculo. 

Pues las religiones, la mayoría de lo que dicen y hablan no se puede demostrar; porque es fruto de la imaginación. Pero no es así, con el tiempo cronológico; o la distancia que hay de aquí hasta allá. 

 

 

1831. Para conseguir lo que amas, primero tienes que comprender lo que es el odio; tanto el que nos tenemos a nosotros mismos y, como consecuencia, a los demás. 

 

 

1832. Cuestiono esa definición, Josep. El amor, como la salud, como no morir en la guerra cuando vemos que los otros caen como moscas, es un capricho de la vida. La vida misma es un capricho que tiene una parte de absurdo; y otra parte, de lógica, sentido. Pero como en la vida o se es totalmente o no se es, y como no podemos llegar a la esencia, es por eso que no podemos decir que eso es la verdad o no.

Los maestros dicen, cuando el discípulo llega a él para decirle lo que es la verdad: ‘Eso no es, eso no es.’ Y cuantas veces el discípulo intenta decirle algo que cree profundo, santo, metafísico, la verdad, el maestro siempre repite: ‘Eso no es, eso no es.’  

 

 

1833. ¿Y su contrincante qué es? Son lo mismo: mentirosos, corruptos, indecentes, ladrones. Que manejan todo lo que tienen a mano para lavar los cerebros y hacerles que les voten. Diciéndoles que ellos les solucionar los problemas. 

Mira a Obama, comiendo en el mismo pesebre con los saudíes, que promocionan el terrorismo por todo el mundo. Que matan a americanos, los tienen atemorizados.  

 

 

1834. Todo eso sucede porque hay un malestar, desorden, confusión, en la que todos dicen algo, pero que nunca se soluciona al no ir a la raíz del problema. ¿Quiénes tienen la culpa? Todos, porque unos no actúan adecuadamente, o por miedo, o por aprovecharse; y los otros por ser unos tiranos, ya que no quieren dar la libertad para que vivan como quieran, sean totalmente libres, independientes.  

 

 

1835. Todo por culpa, por ser nacionalista centralista; y la ansiedad que les da al ver el peligro, de que su patria se ponga al día en igualdad, respeto, justicia; y perder las prebendas; para que ese nacionalismo centralista, de paso a la libertad e independencia de los que la desean. Pues, la libertad e independencia es un derecho que no se puede cuestionar, ni negociar, ya que va en ella la dignidad humana, como igual sucede con el respeto. Por eso, los que se oponen a la libertad es que no entienden la vida, la psicología de las personas, cómo funcionamos, y se convierten en tiranos.  

 

 

1836. Aunque seguramente ya habían ido algunos -vikingos, vascos- a América, cuando llegó Colón, se dice que éste la descubrió. Pero lo que, sí que es incuestionable, y lo más importante, es que fue una invasión en toda regla, donde a los invadidos, a los nativos dueños de todo, se les robó todo: la tierra, el lugar donde habían nacido ellos, sus padres, sus antepasados; los explotaron cruelmente para que trabajasen para los invasores, para extraer las riquezas naturales, el oro y la plata, etc., que se transportaba a España. 

Vaya negocio que montaron los invasores, que decían que eran católicos, cristianos, pero eran crueles, asesinos, ladrones, con una insensibilidad e indiferencia hacia todo el dolor que provocaban en esas inferiores personas, que vivían como en la Edad de Piedra. Y, por eso, es que se provocó un genocidio contra esas primitivas personas, un holocausto.