Torni Segarra

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589. Lo que se pierde es porque se tiene, lo que uno cree que es el dueño por lo que, si no tenemos nada, nada se pondrá en peligro.

 

590. Nadie podemos saber si estamos preparados o no para afrontar, encontrar un gran reto. La única manera de saberlo, es encarándolo cara a cara, o descartándolo radicalmente.

 

591. Es cosa de ignorantes, superficiales, tanto decir que las personas son malas, o son buenas; cuando son una mezcla de lo malo y de lo bueno. Uno puede ser como un corderito inocente y al momento siguiente ser una fiera devoradora y asesina.

 

592. Si nos sugestionamos, o nos sugestionan, vale decir condicionan, podemos creer cualquier cosa, o no creer. Hace unos cientos de años se decía que la mujer y los negros no tenían alma. También decía que el sol era el que giraba alrededor de la tierra.

 

593. Si no tenemos amor somos como los que prometen a todas horas que ayudaremos a hacer algo a un vecino o compañero de trabajo, pero nunca le ayudamos. Por eso, sólo tiene valor lo que hacemos, no lo que decimos, repetimos sin cesar. El amor es sólo una palabra, que hasta que no se demuestre con hechos sigue siendo una vulgar palabra.

 

594. Si quieres ser feliz repitiéndote que lo vas a ser, dices que tienes el potencial energético para serlo, eso te embotará tu mente, pues te estás engañando queriéndote sugestionar. Ya que, para ser feliz, necesitas paz, orden, no confusión; y eso sólo llega con una buena relación con las personas con quien convives. Vale decir, una buena relación con toda la humanidad.

 

595. No hay camino ni sendero que nos lleve a la verdad. Pues la verdad, que es amor -y el amor es libertad- no admite las obligaciones, las imposiciones, la crueldad de los esfuerzos. Pues cada uno tiene una manera de llegar a la verdad, haga lo que haga, ya sea que trabaje o no, o que tenga cualquier otra actividad.

 

596. La misma historia se repite una y otra vez: unos ricos y poderosos llegan a un lugar y quieren apropiarse de sus riquezas, tierras, todo su perímetro. Pero llega la respuesta de esa invasión por los pobladores; que a su vez es reprimida, desencadenándose la anarquía, la violencia, la guerra.

 

597. Para tu tranquilidad, has de saber que vivir es fallar, hacernos daño uno a otros. Mira la naturaleza, cómo funcionan los animales, se comen y devoran unos a otros, son territoriales implacables. Pues nosotros también somos como ellos, pero en versión humana: también peleamos por la pareja que nos gusta, peleamos a la hora de encontrar empleo, exigimos nuestros derechos, como lo hacen también los otros. De manera que esta vida es una lucha; y eso quiere decir hacernos daño, mentirnos, engañarnos, difamarnos, agredirnos con crueldad.

Piensa sin prisa: ¿Toda esa manera de vivir en esta bonita tierra, se puede cambiar? Tú te has de responder; pues lo que digan los demás, no tiene ningún valor, si no ves por ti misma la verdad, la realidad de lo que la vida es.

 

598. ‘¡Lo imposible tarda un poco más!’. O, nunca viene.

 

599. Todo hacia fuera, exteriorizar todo lo que somos, puede que nos pasemos y nos convirtamos en ególatras, tiranos. Pues, las soluciones de los problemas, nacen dentro de nosotros.

Hacia fuera, hacia el exterior, está el expandirse, el peligro del más y más.

 

600. La enfermedad es un desequilibrio que busca el reajuste de la energía que utilizamos y que no funciona adecuadamente; ya que puede llegar con exceso o con defecto. Y la medicina, es tratar de equilibrar ese desajuste energético, para que el cuerpo pueda funcionar adecuadamente. Hay que descubrir los motivos de por qué no llega la energía adecuada; que han de estar mediatizados por la psicología, el medio, el lugar donde vivimos los comportamientos cotidianos.

Uno ha de ir probando, pues no sabemos nada, somos como ciegos tanteando el terreno que pisamos y lo que tocamos. Por eso, la solución, la curación, llega de improviso, como si la encontráramos en cualquier lugar impensable, aunque estuviera ante nosotros, aunque no éramos capaces de verla, descubrirla.

 

601. Tanto el león como la oveja, hacen lo que tienen que hacer: ejecutar su programación, que es su condicionamiento. No tienen libertad para decir no o sí, para ir más allá de su programación. Al no estar desarrollados psicológicamente, actúan igual que una máquina que por sí misma no puede alterar ni cambiar su programación.

 

602. El yoga es una herramienta, no un fin en sí mismo, una ayuda para que podamos encarar la vida con armonía, adecuadamente, para así poder descartar el desorden.

 

603. Para que haya personas que viven derrochando, tratando irrespetuosamente los bienes, los alimentos, la comida, que son los ricos, han de haber unos que sufran las consecuencias de ese desorden creado, que son los pobres, los miserables, los menos afortunados.

De manera que, ¿cómo vivimos nuestras vidas de cada día, lo hacemos con indiferencia, con insensibilidad, siendo indolentes ante todos los padecimientos que provocamos?

 

604. Los agradecimientos por miedo y temor, para obtener un beneficio propio, ¿eso es amor? Donde hay miedo, oscuridad, ¿puede haber amor? Cuando el amor no tiene problemas no quiere nada, ni buenas palabras, ni reconocimientos, ni que lo expongan para que se vean sus obras, sus prodigios, pues él mismo se basta para todo.

El amor no se puede asociar a ninguna persona, a único salvador, maestros, dioses. santos, mesías, gurús. Porque el amor es más que cualquier persona y todo lo que haga. El amor es absolutamente libre e independiente de todo.

 

605. El observador, nosotros, somos lo mismo que observamos, al que tenemos delante. Somos lo mismo, es una ilusión creer que somos diferentes psicológicamente. Lo digo, porque tenemos la tentación de creernos mejores que otros que decimos que son peores. Y, no, todos somos peores, aunque cada uno en su nivel y magnitud, dependiendo del reto y su gravedad, su dramatismo desgarrador.

 

606. La muerte es como otro cambio cualquiera que sucede en la vida, en la naturaleza. Si vamos al campo, o a un buen parque, allí vemos como se muere y se mata, se comen los animales, se destruyen, unos a otros; de la misma manera que cae el rocío o unas gotas de lluvia. No hay dramatismo ninguno, sólo los hombres, con nuestra ignorancia y miedo, hemos convertido a la muerte en algo feo, rechazable.