Torni Segarra

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607. Por mucho que digamos que los pensamientos y emociones negativas no son nuestras, que son del ego; eso no cambia la situación del malestar, de la falta de confort. ¿Podemos en una sola mirada comprender lo que nos está sucediendo y acabar con ello? Si estamos totalmente atentos a todo lo que nos pasa, a eso que está sucediendo, hay un cambio en la conciencia; en la que todo fluye como si fuera una corriente continua de un río, donde todo está.  unido.

 

 

608. ¿Por qué dios, los dioses, no nos conceden nuestras peticiones, que nos quiten nuestros males y amarguras, nos conceden sus bendiciones, siendo como son todo poderosos, todo lo pueden, todo lo saben, son eternos, etc.? Eso quiere decir, que algo va mal en nuestro planteamiento. O, es que vivimos en la ilusión, en la ignorancia; o estamos siendo engañados por personas astutas, mundanas.

 

 

609. ¿Los límites y los obstáculos no son lo mismo? Quiero cruzar el río nadando, pero está completamente helado; y en ese estar helado el río, está el obstáculo y el límite que me impide cruzar el río nadando, para así ejercitarme y preparar para una competición.

 

 

610. Si lo damos todo, hasta nuestra energía vital, no quedará nada, puede que enfermemos y muramos. Si uno opta por eso, no le importa morir, desaparecer, de acuerdo, esa es su decisión.

La perfección de la vida llega hasta el extremo de que, quien no está atento a todo lo que sucede en uno mismo, le viene el desorden: desequilibrio, desajustes, enfermedad, muerte.

 

 

611. Llegado a un punto, si lo sabemos ver, todas las cosas, todo lo que sucede en la vida, es lo más sencillo y a la vez lo extraordinario. Sencillo, porque todo sucede sin ninguna importancia ni valor; extraordinario, porque para un ser humano todo lo que sucede también lo puede ver como algo que está más allá de todas nuestras posibilidades. Por ejemplo, ¿podemos crear un sol, como el que ahora nos da vida?

 

 

612. El amor es la necesidad purificada por ese mismo amor para que algo tenga que ser. ¿Qué es el nacimiento de un nuevo ser, sino la necesidad de la vida, del universo, para volver a crear -algo fuera de nuestras posibilidades- una nueva vida?

 

 

613. Tal vez, ser feliz es el peor daño -pecado- que se puede hacer a los demás. Pues como nadie somos plenamente felices, si alguien lo fuera sería un agravio, una desigualdad, una injusticia.

 

 

614. Si yo doy hasta que me duela algo del cuerpo, de la vida, y me perjudica, eso quiere decir que también seré exigente con los demás para que hagan lo mismo. Y, ¿eso no es generarles dolor, desorden en sus vidas, que va a proseguir como una contaminación, una epidemia, afectando a los demás?

 

 

615. La disciplina es como el amor, tiene su propia inteligencia, que es el orden.

 

 

616. El trabajo es un acuerdo entre uno mismo, porque cree que le conviene trabajar; o entre otros que también están de acuerdo en hacer algo -trabajar- a cambio de un beneficio.

 

 

617. Después de lo que se muestra en el reportaje, decir que son cosas de la guerra es una expresión diplomática, que no expresa lo que sucede en una guerra. Pues, en realidad las matanzas, la crueldad, es cosa de los hombres. No solamente de los que las perpetran, sino de toda la raza humana. Que incluye a los que mandan, los ricos y poderosos, que mueven los hilos; hasta los fabricantes de armas; los intelectuales que lavan el cerebro de las vulnerables personas; hasta los desafortunados que les toca actuar como matarifes, carniceros.

Sé que todo eso, en un momento de desesperación cuando el destino nos pone ante la disyuntiva de matar o que te maten, se aplaude y justifica. Pues como ya he dicho, la guerra no es cosa de cuatro alterados que tienen ganas de hacerla; sino que la guerra es cosa de toda la humanidad. Siempre ha habido guerras, empezando por las de entre dos personas, las familiares, las de clanes y tribus, las de las naciones y sus nacionalismos, bloques, frentes, alianzas, para vencer a otro bando.

Por eso, es uno solo el que ha de descubrir si puede estar libre de lo que genera y provoca las guerras y sus carnicerías.

 

 

618. Para que haya guerra. una gran mayoría la ha de querer; y querer participar en ella de una manera o de otra. De lo contrario no podría ser, aunque unos cuantos sí que la quisieran.

 

 

619. El cerebro todo lo registra para siempre, como ha registrado hasta ahora todo lo que hemos vivido desde hace un millón de años. El cerebro es capaz de percibir consciente o inconscientemente lo que las otras personas piensan. Por lo que siempre está conectado con los otros.

Querer olvidar, borrar el pasado para siempre, eso no es posible; porque ese recuerdo es una herramienta que nos ha dado la naturaleza como defensa: si veo a un león, al acordarme de lo que le hizo a otro, que se lo comió, tengo que responder poniéndome a salvo.

Solamente cuando el cerebro, la mente y el cuerpo forman una unidad, que al desparecer el ‘yo’, que es divisivo, es cuando ese pasado de millones de ayeres queda silenciado, como si no existiera. Pero ese pasado sigue operando, aunque ya no al mando del ego, del ‘yo’, del egoísmo.

 

 

620. Acercarse a dios -los dioses- quiere decir olvidarse uno completamente de sí mismo, que es como estar liberado de toda atadura, dependencia, del ego, de la vanidad, mundanalidad. Dicho esto, en esa situación no podemos saber lo que va a llegar a nosotros. Pues en el estado de libertad, es cuando llega lo nuevo, lo que nunca habíamos pensado, manoseado, tocado. 

 

 

621. Lo que no puede detener ni el Yoga, ni la meditación, es que llegue la vejez, el hacerse viejo.