Torni Segarra

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169. Parece que no conozcas cómo funcionan los políticos, y el mando. Cuando fue proclamado presidente del Gobierno español el Sr, Rajoy, decían que era un hombre inservible, un hombre manipulable, sin autoridad ni mando. La prensa capitalina, sobre todo El Mundo, se atrevía a decir que lo destituyeran.

Pero pasó el primer año, y el que la gente cree que manda -cuanta ignorancia- en el PP, el Sr. Aznar, crítico urdidor y contra el Presidente, cada vez parece más un payaso de paja, que está acabado, fuera de lugar, viejo.

 

Conclusión: el que manda es el que manda. Y si quiere mandar, porque puede, es él el que manda. Y los demás, los contrarios, los celosos, los enfermos de envidia y odio, que se chinchen, que se aguanten, que comprendan que la vida y el mundo es así y no se puede cambiar a pedir de boca. Porque es lo mejor, ya que podrían perder en ese negocio que tienen con el poder.

 

170. Además no se enteran, por la envidia y el odio que tienen, que genera su manera de vivir y de encarar los problemas. Ayer en el acto de toma de posesión del nuevo presidente, estaban allí la delegada del Gobierno; el ministro de Interior; un alto oficial del ejército, con sus asistentes, y todos departieron entre ellos, de manera que si uno no sabe quién es cada cual, todos parecían iguales. Se cogían de la mano o se besaban, hablaban y hablaban con sonrisas, sin nada que fuera un obstáculo para ello. Cuando decidieron irse, cada uno se despidió y salieron hasta sus coches oficiales, acompañados por sus escoltas y policías.

Los políticos, hablan mucho, se denigran y acusan de todo, pero eso forma parte de la comedia de la vida. Otra cosa, es romper la baraja. Y la baraja es la ley, que siempre se está cambiando. Si no la vida no se podría vivir. ¿Se acuerdan cuándo estaba prohibido el divorcio legalmente, o la mujer no poder tener pasaporte sin el consentimiento del esposo, ni tan siquiera una cuenta corriente en un banco, ni disponer de sus propiedades?

 

 

171. La constitución dice: que todos están obligados a pagar los impuestos para que el país pueda funcionar. Y el que no lo hace, el que ayuda a que no lo hagan, también está dentro de ese delito.

¿Llevarse millones y millones a los paraísos fiscales, para ocultarlos y no pagar los impuestos, que benefician y hacen funcionar a la sociedad, es delito o no?

 

 

172. Tú tampoco te enteras. Si hoy un militar da un golpe de estado contra la democracia española, ¿qué crees tú que hará Inglaterra, Francia, Alemania, EEUU, Holanda, Bélgica, Suecia, la Unión Europea? Les cerrarán el grifo de los dineros que necesitan, los tratarían como apestados crueles militaristas. Cuando en todo el mundo civilizado los que mandan son los civiles no los militares. Estos están en los cuarteles, esperando las órdenes de los que mandan: los civiles, los políticos.

Sigues soltando todo el veneno que te han puesto dentro de ti. Compréndelo y quítatelo que te traerá muchos problemas.

 

 

173. Pero es que no dices ni cuentas a las nuevas empresas e inversiones que llegan. ¿Te crees tú que los jóvenes empresarios sedientos de ganar dinero van a dejar pasar la ocasión para entrar en el mercado por unas nimiedades de política barata? A los empresarios les importa un rábano el que manda, ellos lo que quieren es vender lo que hacen y ganar dinero, aunque fuera al mismo diablo e ir al mismo infierno -que es lo que hacen en realidad en todos los sitios-.

 

 

174. Seguís sin enteraros. La CUP está loca por la libertad. Y por la libertad uno puede vender toda su riqueza, su fortuna. Porque el que no tiene libertad es como el que no puede respirar suficiente, le duelen los pies porque lo zapatos le aprietan demasiado. Y por la fuerza de los hechos de la vida, ante el dolor de estar padeciendo, uno pasa de todo y se libera o va a liberarse. Y final, si el dolor es muy intenso, se lo juega todo a vida o muerte.

 

 

175. ¿Cuál es la voz de tu amo? ¿O, no tienes amo? Si es así, danos tu receta.

 

 

176. Esto va a demostrar para algunos que al fin se van a dar cuenta que el casarse es un contrato -escrito o no-, un negocio, que uno emprende porque cree que no pierde, sino gana. Pero del creer a la realidad, lo que es, hay mucho dolor. Aunque no tanto, como para descartar esas ilusiones románticas, necesarias para la mayoría o para todos. Porque la vida es tropezar con la misma piedra de siempre. Porque la piedra es la misma vida.

 

 

177. El dolor es el conflicto de dos fuerzas, energías. Una que genera el dolor y la otra que lo ve y no quiere soportarlo. Y esa lucha, cuando es, hace que el dolor continúe. Pero, ¿qué sucede si esa lucha, conflicto, no está, no lo generamos?

 

 

178. El amor es alegría, felicidad. Pero este amor es muy frágil porque en un instante puede desaparecer, ya que somos conscientes de todo lo que está sucediendo.

Pongamos que vivo en un lugar apartado en pleno campo. Y se me termina la comida para poder alimentarme. No puedo ir a comprar comida hasta dentro de unos días, que es cuando viene a la zona un vendedor ambulante con su camioneta.

Pero he descubierto que hay algunas liebres que salen de sus madrigueras a comer. Por lo que he pensado que podría cazar alguna. Pero me asalta el dolor por tener que matarlas, más aún cuando sé que algunas habrán tenido crías que tienen que alimentar.

De manera que de la alegría de verlas y la posibilidad de cazarlas para comerlas, paso a la tristeza por lo que eso causaría a las liebres.

¿Cuál es la causa primera para que pase de la alegría a la tristeza en un instante? Es la conciencia de lo que está sucediendo en nosotros y en nuestro alrededor. Y es también la moral que hemos inventado y que dice que matar a unas liebres es hacerles un daño.

Por lo que el problema está en comprender el hecho de que tengo que matar para comer. Comprenderlo desde la raíz hasta las ramas, las hojas, en todas sus variedades, ya que si no mato para comer voy a debilitarme con todos los problemas y peligros que ello conlleva.

Ahora bien, al revés también sucedería lo mismo: no matar para no comer, pero podría venir la tristeza por la posibilidad de enfermar y de morir. Y sólo la comprensión total y absoluta de los hechos, tal vez nos liberaría de la dualidad del bien y del mal, de sus resultados y consecuencias.