Torni Segarra

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622. No hay que dar ninguna importancia, en que unos hechos son más importantes que otros. Pues eso puede que sea subjetivo; es decir, tú darle mucha importancia cuando otro no le da ninguna.

 

 

Si pudiéramos mirar desde mucha distancia, todo el vasto panorama de la realidad, veríamos como todo está unido. Lo que tú pretendes, es como decir que hay un mes, o dos, tres, que son mejores y te marcan tu personalidad.

En realidad, esa visión tuya, es divisiva, fragmentada, por lo que lo que llegue de ahí va a ser también más de lo mismo.

 

 

623. Tener fe es estar seguro de que algo que queremos va a llegar, ¿pero y si no llega? Porque puede no llegar, ya que no hay seguridad en nada; sólo hay la absoluta y total inseguridad.

 

 

624. El alma, es una ilusión, como lo es la mente, el espíritu. Porque no hay nada donde ubicarse, cobijarse, estar seguro. Pues todo intento de ir en pos de la seguridad, nos divide de la realidad, de la verdad, de lo que es; nos atrapa, quedando aferrados, sin libertad.

Y la libertad es amor.

 

 

625. Todo lo que genere el ego, es falso, divisivo, confuso, desordenado. Por tanto, es al ego al que hay que comprender e ir más allá de él.

 

 

626. Demasiado aparato emocional para un niño de tres años, que ha perdido a sus padres en un atentado terrorista. Los niños no son objetos, ni juguetes, para manejarlos para nuestros fines egoístas.

 

 

627. Para que nuestra voluntad, nuestro deseo, no se cumpla, uno ha de negarse y convertirse en nada.

 

 

628. También se puede decir: Lo inesperado, la verdad, se impone. Porque todo tiene un nacer, un devenir, un perecer; y vuelta a empezar otra vez con el mismo paradigma. Esto es lo que ocurre con lo material.

Con lo psicológico, espiritual, todo acaba, es el fin, en la nada eterna. Pues cuando el cuerpo perece, el ego que lo habitaba desaparece, ya que él era un invento, una falsedad, una ilusión. Pues a nosotros, si nos quitamos el ego desarrollado que tenemos, somos la nada. La misma nada que es todo lo que tiene vida: animales, plantas, etc.

 

 

629. La religión son unas creencias, supersticiones, que un grupo de personas han decidido que les benefician. Hasta ahí todo va bien, pero cuando dicen que esas creencias son de dios, y que han sido enviadas a través de un profeta o un mesías, y que se supone que son lo mejor para los hombres, entonces es cuando la religión se convierte en un peligro. Pues cada grupo humano, tiene sus creencias, sus dioses, sus preceptos, su moral, que quiere imponer. De manera que se establece una competición para convencer y conseguir adeptos y seguidores, por lo que las historias, los relatos de sus orígenes y fundadores son alucinantes, extravagantes.

Además, como la religión puede llegar a ser tan poderosa, es usada por los políticos para conseguir sus fines: permanecer en el poder. Por lo que hacen un tándem perfecto a la hora de dominar a las personas. Una, la religión, se encarga de pacificar a las personas en sus reclamaciones; y los gobernantes, a explotarlos y que trabajen a favor de ellos.

 

Finalmente, la religión, la creencia en un dios, es generadora de neurosis, pues crean división interna entre yo y dios. Cuando, la verdadera religión -si se puede usar esa expresión- es aquella que busca la unión, descarta la división entre ‘tú’ y ‘yo’, entre ‘nosotros’ y ‘ellos’. Es decir, la religión es la liberación de la división que genera el ego, el ‘yo’, el egoísmo, la ignorancia. La base de la religión es la unión interna, que se manifiesta en la unión de dos personas, y que por la fuerza de los hechos abarca a toda la humanidad.

 

 

630. El cambio individual no puede ser, debido a que todos formamos parte de la misma mente global, universal. Pues la mente de uno, es la misma mente del otro. Y hasta que no haya un cambio total de esa mente universal vamos a seguir igual que ahora. Puede que, ante un reto, un insulto, tarde más en responder o lo haga con suavidad, sutileza, fineza, pero el daño ha surtido efecto. Por lo tanto, la pregunta es, ¿Puedo no responder al insulto, al daño que nos hagan, estar tan atento a ello, de manera que no haya división entre la persona que insulta y el que recibe el insulto?

 

 

631. Intenta ser quien eres sin ningún complejo ni miedo. Todo lo demás sucederá, quedará resuelto, hecho.

 

 

632. La humillación, como la vanidad, son cosas o estados mentales. El pensamiento y su parloteo dice: ‘Qué grande soy’, dice: ‘Qué desgraciado soy’. Pero, ¿qué sucede cuando no hay parloteo de la mente? No hay nadie -el ‘yo’- que experimente. Por tanto, no hay nada bueno o malo. Sólo existe lo que está sucediendo, al margen de lo que queremos o no, el valor que le damos.