Torni Segarra

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1846. ¿Esas palabras, ‘quiero brindarle esta faena a Adrián, que todavía es un niño, pero ya tiene corazón de torero’, no son delito también, por incitar a la ilegalidad ya que a un niño no se le puede incitar a que quebrante la ley, cuando asiste a esos espectáculos, promocionándolo para que se dedique cuando sea mayor a la tortura y asesinato violento de los toros por diversión? 

 

Y, los padres o tutores del niño, del menor, también tienen responsabilidad en esto, al igual que las autoridades civiles, judiciales, que con su silencio están amparando la ilegalidad de que un niño asista a esos espectáculos y lo usen como señuelo, enaltecimiento de algo tan espantoso como es torturar y matar violentamente a los toros.

 

 

 

 

1847. ¿Por qué, por defender la vida y que no se torture ni maten, haciendo un entretenimiento y diversión de algo tan sagrado como es la vida de un animal? Si seguís así, acabaréis por volveros locos. ¿No te das cuenta que el día que lo coja entre manos la Unión Europea, todo se va acabar? Pues eso los europeos, ni los norteamericanos, no lo toleran, ni soportan. Si hasta ahora lo hacen -no obligan para que se acabe esa tortura violenta-, es por política, porque les interesa de una manera material, comercial, de estrategia.

 

 

 

 

1848. No tienes salida. Así que, no des puñetazos al aire. La tortura, de la clase que sea, es tortura; haga quien la haga y los motivos que tenga.

 

 

 

 

1849. No lo pongas en el futuro, diciendo si tú fueras toro. Ponlo en el presente, ahora: ¿Tú quieres que torturen como a un toro, sabiendo como dices, que la adrenalina que sacarías, defendiéndote de los torturadores, no te dejaría sentir dolor?

 

 

 

 

1850. Pero si el matar para comer es preciso. ¿Tú qué haces, qué comes, o pasas del aire?

 

 

 

 

1851. ‘Viene la tercera guerra mundial, intercapitalista, nuclear; con Rusia y EE. UU en el centro del tablero. Esa es la única realidad inmediata. El mundo del sistema capitalista está por estallar y nadie ni siquiera los protagonistas centrales, tienen conciencia del futuro. El sistema capitalista mató a la inteligencia humana. Y está escrito, no en la Biblia, sino en las contradicciones matemáticas del poder imperial, que el sistema se suicida con todos nosotros adentro.’

 

Es posible. Pero no cuentas con los que no participan de los que tienen ideas suicidas para toda la humanidad, apretando el botón para que estalle la explosión nuclear.

 

 

 

 

1852. ‘No es preciso matar para comer, hay muchas pero muchas opciones para alimentarse sin necesidad de asesinar animales, ya sea en el matadero o en la plaza de toros’.

 

Sí, es verdad, Mercedes. Pero he usado deliberadamente el verbo matar genéricamente; porque, aunque no comamos carne, también se matan las frutas, las hortalizas, las legumbres, los cereales.

Y esto nos trae a que, para sobrevivir hay que matar, pues cuando los agricultores están trabajando la tierra, arándola para prepararla, se matan a infinidad de insectos, caracoles, hormigas, etc.; cuando se usan herbicidas, insecticidas, que matan peces, serpientes, ratas, pequeños pájaros. Solamente lo digo para que se vea la perspectiva de la vida, de nuestras vidas.

 

 

 

 

1853. Llama la atención que los periodistas invitados, todos son adictos al régimen, en este caso monárquico, de cierta relevancia de una manera superficial; pues son pelotas, rastreros, falsos, mentiros, que necesitan un señor y su corte para adular. Que han vendido su alma por los que mandan, son como sus perros guardines, y por eso se han vuelto ricos a base de altos sueldos elitistas. Y, ya sabemos que por dinero las personas pueden torturar, violentar, matar.

 

 

 

1854. Lo ha dicho bien claro un miembro de ese partido: ¿Quién nos votará después de ayudar aceptando que al partido más corrupto siga mandando?

Todo por el odio, que les hizo hacer un golpe de estado en contra del candidato de su mismo partido, por considerarlo demasiado cosmopolita, moderno, verdaderamente democrático.

 

Por eso, les ha salido el tiro por la culata: ahora se ven obligados, siguiendo su locura con el poder, a los más corruptos, ladrones; haciéndose cómplices de todas sus fechorías, maldades, actitudes antidemocráticas.

 

Y, es que un mal paso, lleva -si no se corrige- a más mal pasos, al desastre, a la indignidad.