Torni Segarra

Seleccionar página

179. Aunque todo tenga un motivo, lo veamos o no, el despertar de la inteligencia es caprichoso, es como un regalo. Pero como todo en la vida, lo que llega se puede ir y desaparecer, hasta que por otro capricho de la vida vuelve a aparecer. Tal vez, con sólo abrir la puerta para que la inteligencia pueda llegar, ya está todo hecho.

 

 
 
180. Cuando ya no nos quieren en seguida lo sabemos, porque el sentido más desarrollado que tenemos es el de estar alerta por nuestra seguridad.
 
 
 
 
181. No, CeCii en el momento da estar enojado, no nos importa nada, porque estamos más allá de todo. Y eso es un hecho real. Pero luego cuando pasa el enojo, llega la compasión, el acto, el amor, la construcción.
 
 
 
 
182. Aunque todo tenga un motivo, lo veamos o no, el despertar de la inteligencia es caprichoso, es como un regalo. Pero como todo en la vida, lo que llega se puede ir y desaparecer, hasta que por otro capricho de la vida vuelve a aparecer. Tal vez, con sólo abrir la puerta para que la inteligencia pueda llegar, ya está todo hecho.
 
 
 
 
183. El biquini fue diseñado como una prenda para que el cuerpo estuviera más libre -no estuviera tan vestido, tapado-. Todo lo demás es accidental. Es como cuando uno abre una puerta, una vez abierta lo que se vea no es lo importante. Lo importante fue el motivo de porqué se abrió la puerta: por libertad, comodidad, confort. Todo lo demás es un regalo de la vida, o miseria humana.
 
 
 
 
184. Perece ser, que ahora según ellos todo lo hacen mal. Hasta un juez, José Antonio Martín Pallín, le dijo ayer al Gobierno que se dejen de tonterías y que se atienda a lo que es importante. Y lo que procede es tomar posesión de un cargo e ir a lo más importante que es gobernar. 
Por otra parte también, se refirió ese juez que es una vergüenza que el fiscal del estado no actúe ante la frivolidad de decir que ‘Hacienda somos todos’, y que una juez diga en la sala de juicios que esa afirmación es sólo propagandística. Cuando la constitución dice que todos los ciudadanos están obligados a sufragar con los impuestos los bienes y servicios del Estado.
 
 
 
 
185. ¿Es mejor ir en pos de los sueños, que vivir la realidad? Los sueños, según la realidad pueden conseguirse o no. Y si se consiguen no tienen nada que sea realmente interesante, verdadero, ya que sabemos lo que son pues nosotros los hemos proyectado, provocado.
Pues lo verdadero, es lo nuevo, lo no condicionado, es como vivir de segundo a segundo sin saber a dónde vamos, qué vamos hacer.  No es por una reacción anárquica, contestaría, una reacción de ira, celos, envidia 
 
 
 
 
186. Sólo es un estudio comparado, para aclarar lo de los presidentes, por su plasticidad, aunque sea en palabras.
 
 
 
 
187. ‘’Va a recuperar la vitalidad una vez que vea que está conectado a todo el mundo si ‘le gusta o no le gusta, bizarro o reconfortante’, ya que no hay escapatoria’’.
Antes se tiene que liberar de esa actitud divisiva, y lo que la genera. De manera que esa misma comprensión de lo negativo de la división, es la misma acción. Donde ese mismo ver, comprender, y la acción son lo mismo, suceden a la vez.
 
 
 
 
188. La imaginación, que es dar rienda suelta al pensamiento, puede que se haga realidad, como no. Y lo mismos sucede con los sueños. Por eso, hasta que no se hagan realidad es una tontería hablar de ello.
 
 
 
 
189. Hay que pedir con inteligencia, no pedir como si estuviéramos embobados, medio dementes. Pues si pides no hacerte viejo, ni morir, o que un día nunca se termine, ¿qué sentido tiene esa petición?
 
 
 
 
190. Ha de ser todo a la vez: el presente y el vacío han de ser la misma cosa, en el mismo momento.  
 
 
 
 
191. Nuestros sentimientos son el resultado de nuestro condicionamiento. Cada cual tiene el mismo sentimiento ante una bandera: si no es la de su país es de indiferencia. Pero cuando a cada uno le sale la bandera de su país, entonces la emoción surge a raudales. Y eso es sentimiento. Pero ese sentimiento no sirve ni funciona con las banderas de los países de los demás. Porque cada cual ha sido condicionado para que creamos que ese trozo de tela es lo que nos une a una multitud de personas, todas emocionadas también, dispuestas a hacer lo que sea para defender lo que esa bandera representa: un trozo de tierra grande o pequeño, al que llamamos nuestro país.
Y ese mismo mecanismo psicológico es el que funciona también en el ámbito de la religión, en la política, las ideas. Por eso, el sentimentalismo, las emociones, el romanticismo, todo son actitudes que llevan al engaño, al desorden.