Torni Segarra

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 2016. Si no confías en nadie es que tampoco confías contigo. Pero, ¿podemos tener alguna certidumbre en que confiar, a la que agarrarnos, creer en ella, como los supersticiosos, beatos idólatras?

Si es que hay algo como lo que se llama salvación, ésta está en el vaciado de la mente, en la nada.

 

 

2017.  Pero no puede salvarnos, porque somos criaturas mortales. El universo, la naturaleza, funciona creando y destruyendo todo lo que forma parte de la vida. Solamente queda la nada, que es la purificadora de todo, ya esté en orden o en desorden, para que todo siga igual.

La nada es como si fuera una fundición, que funde todo el hierro viejo, inservible, y lo purifica y rejuvenece, en una dinámica que no tiene principio ni fin.

 

 

2018. Da pánico pensar en lo que debieron pasar esas mujeres completamente indefensas, ante la jauría humana enloquecida por el fútbol; que recibieron golpes, insultos, toda la gama de violencia que puede generar un encuentro de fútbol sin presencia policial. Todo eso en Europa.

 

 

2019. ¿Es posible ser humilde cuando no lo somos? No podemos porque todos queremos estar por encima de todos. Por tanto, el problema no es ser humilde, porque esa pretensión ya nos incapacita para serlo.

El problema es comprender lo que es la humildad, ver que no es posible por el impulso vital, mundano. Así que tenemos la realidad de que no podemos ser humildes, y tenemos también el deseo, la pasión por serlo; de manera que surge el conflicto que es otro aspecto que se opone a la humildad.

Pero si me atengo a la realidad de lo que soy, sin hacer un problema, un conflicto, si no tengo ningún deseo de huir de lo que soy, entonces desaparece la división, el enfrentamiento, el conflicto. Y por tanto ahí está la humildad, la ausencia del ego, sus deseos, del ‘yo’.

 

 

2020. Es cierto que para que estemos vivos hemos de tener la suerte que los que han muerto no la han tenido. Pero esa suerte no tiene nada que ver con ningún patrón moral, de los dioses. Pues, ¿cuántas personas se acogen a los dioses, para que les salvaguarde su vida, y a pesar de ello mueren?

La vida tiene un movimiento que nadie lo puede controlar, ni dioses ni santos ni magos, ni la ciencia y sus técnicas, ni los charlatanes.

 

 

2021. Una pregunta: ¿Si los dioses estuvieran más allá del mal y del bien en respuesta a sus peticiones, oraciones, súplicas, desesperación, también los aceptarían? Dicen que sí, pero eso no es posible sin llorar, bramar, gritar, maldecir, protestar, volverse agrio, amargado, por su mala fortuna, mala suerte.

 

 

2022. El ver más allá de lo aparente depende del interés, la urgencia que el reto le exige.

 

 

2023. La bendición que es la existencia y todo su espectáculo, drama, o comedia, no depende de nosotros; nosotros somos como los forzados, obligados a sobrevivir. Y, depende de cómo gestionemos esa situación dictatorial, tiránica, nos puede ir a peor, con más sufrimiento, o no.

 

 

2024. Si nos rechazan es por algo que provoca esa actitud en los demás. Hay que averiguarlo, investigar lo que pueda ser. Y nos daremos cuenta que es algo que hay en nosotros, que el que nos rechaza le molesta, desagrada. ¿Qué haremos, complaceremos y cambiaremos para que no nos rechacen?  Pero, si cambiamos sin más, sin querer cambiar, sin comprender la necesidad de ese cambio, el rechazo proseguirá; pues al estar divididos internamente, la fealdad de la confusión que llevamos con nosotros, hará que nos rechacen.

 

 

2025. La voluntad no puede hacer un cambio radical en las personas; para ello, es preciso la inteligencia que es orden. Los vicios, con la voluntad prosiguen, pero si llega la inteligencia, llega también la comprensión, y desaparecen sin ningún esfuerzo ni complicación.

 

 

2026. Como nos desagrada lo imperfecto, y aunque veamos que todos somos imperfectos, no aceptamos esa imperfección en los demás. Aun sabiendo que somos imperfectos y necesitamos la tolerancia, la consideración, la bondad de los demás, nosotros seguimos rechazando a lo que consideramos imperfecto con racismo, indiferencia hacia el sufrimiento de los demás, siendo injustos, brutales y crueles de una manera natural, como si no lo fuéramos.

 

 

2027. ¿Sabes por qué no has de fiarte de nadie? Porque tú tampoco eres de fiar. Y, como todos somos iguales en lo psicológico, conociéndote a ti, conoces también a toda la humanidad.

 

 

2028. Ese esfuerzo que necesitamos para poder seguir haciendo lo que creemos bueno, adecuado, correcto, es el que provoca toda la cadena de desorden y confusión que queremos solucionar con más esfuerzo. Y entonces, por mucha caridad que decimos que tenemos, nuestra actitud es como la del pescado que se muerde la cola: todo parece absurdo, sin sentido, lleno de dolor, más sufrimiento. Con la actividad, frenética desordenada, de los que dicen que ellos lo van a solucionar mediante servicios sociales, instituciones benéficas, mediante una fe religiosa, supersticiosa.

Para dar y poner orden en la vida de los demás -solucionar el problema de la pobreza, la miseria, la suciedad, la indignidad, el hambre, las hambrunas, la corrupción que lo provoca- uno ha de empezar por él mismo, por su vida cotidiana, en todo lo que hace.

 

 

2029. No podemos enseñar a meditar; eso sería tanto como decir, cómo poder enseñar a ver la belleza que tiene una nube, una hoja del árbol que cae al suelo, el canto del pájaro en la madrugada, antes del alba, que nos avisa de su inminencia. Todo eso no puede llegar a tener mediante instrucción alguna en un papel, en la computadora, en charlas, conferencias. O, uno lo ve o no lo ve.

Pues la meditación, que es el arte de ver los pensamientos cómo surgen, salen, se desarrollan y llegan a su fin, sin huir de ellos ni alentarlos o reprimirlos, ni tocarlos, tampoco se puede enseñar por dinero, ganancias, deseos de vanidad, de prepotencia.