Torni Segarra

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2195. Cuando llega el fin del conflicto, de la dualidad, de la división, todo encaja; las mismas palabras que decimos tienen armonía, generan su ritmo, su música, su gracia, se vuelve todo sagrado. 

Así que, el problema es la división, la fragmentación, que genera la desarmonía, el desorden, la confusión, el sufrimiento. Nuestra última frontera siempre está en esa división y su miedo.

 

 

 

2196. Los sentidos, las emociones, los sentimientos, son producto del pensamiento que quiere poner orden. Pero ese orden no es el real, ni el verdadero; es el orden que el pensamiento, el ‘yo’, le interesa y dice que eso es el orden verdadero. Pero, el pensamiento, su ‘yo’, que generan los sentidos, las emociones, los sentimientos, tropiezan con la realidad de que no pueden generar ese orden que está más allá de la dualidad y el conflicto.

Por tanto, es el pensamiento el que se tiene que dar cuenta que él es un estorbo y cesar, desaparecer.

 

 

2197. Siempre habrá un motivo que nos divida: ser pobre o rico, inculto o enterado, mujer u hombre, soltera o casado, etc., y eso no tiene fin. Pero, sí que sabemos dónde está el final: en el presente, en el ahora, cuando comprende toda esa estupidez de las palabras, los conceptos, las ideas y teorías. Así que todas esas tonterías, que los hombres hemos inventado a causa del miedo a la inseguridad, a lo nuevo y desconocido, cuando comprendo toda su trama es cuando llega a su fin.

 

 

2198. El amor y el miedo son lo mismo, como lo es el agua y el hielo, como lo es la vida y la muerte; eso parece claro, ¿verdad? Pero que sucede si ese proceso de ir de un estado a otro, que es tiempo, se acelerará en su máxima posibilidad, ¿qué quedaría? ¿Podemos ponerlo, describirlo con palabras? A lo máximo que pueden llegar las palabras es a decir: la nada, el vacío; sin explicación ni descripción alguna.

 

 

2199. ‘¿Y tú? ¿Cuándo vas a empezar ese largo viaje en sí mismo?’

Uno empieza en el momento de ser consciente que puede hacer daño, pero también que puede dejar de hacerlo.

 

 

2200.  La familia, como todo lo humano, puede ser el lugar donde se resuelven los problemas

 o puede seguir siendo el campo de batalla que está allá donde hay dos personas.

 

 

2201. Siempre somos los mismos egoístas. Cuando cambiamos lo hacemos por el aguijón del dolor, por los problemas y las exigencias de los demás, cuando vemos que no hay otra salida que cambiar.

 

 

2202. Ahora es donde se tiene que demostrar que el islam es amor: defendiendo a los homosexuales, que son seres humanos, también hijos del dios Alá, que han sido maltratados físicamente, asaltados en su casa, exhibidos desnudo en público, agredidos y grabados en vídeo. Porque, después de las palabras, de las idea y teorías, de la moral, del bien y el mal, siempre queda, siempre está el amor, que es compasión, bondad infinita, por las personas.

 

 

2203. Pero, no nos olvidemos que el amor es sobrenatural, es decir, va más allá de lo material, de la naturaleza.

 

 

2204. La independencia, la bondad, la tolerancia, genera la inteligencia, la libertad.

Y, la libertad es lo más sagrado, porque es el amor en acción: hacer el menor daño a las personas, a la vida.

 

 

2205. Falta la sinceridad, el mostrar hacia dónde queremos ir a parar.

 

 

2206. El amor es tan poderoso que, si nos dejamos llevar por él, siempre estaremos en orden, que es más amor. Sólo hemos de descartar lo que no es amor. Pues el amor no se puede saber lo que es, está más allá de las palabras, conceptos, ideas, que es todo fruto del ego, del ‘yo’, divisivo, confuso, miedoso, egoísta.

 

 

2207. En un sentido de lo humano profundo, desnudo, dar las gracias, es como un adorno, algo que ya no sirve, está de sobra. Porque si yo te ayudo a ti, no hace falta que me lo agradezcas, des las gracias; pues también yo saco un beneficio ayudándote, y tendría que agradecértelo. Otra cosa es el sentimiento de gratitud, porque a pesar de nuestras dificultades, siempre todo podría ser peor, tener más contratiempos, desgracias, etc. Pero esa gratitud es limpia, no corrupta, porque no va dirigida a persona alguna, sino que es un sentimiento íntimo, al vernos lo poco que somos ante la inmensidad de la vida, del universo.

Eso mismo sucede con las excusas, el pedir perdón; porque todo lo que nos sucede acertadamente o no, es algo que ya está previsto por el condicionamiento en que hemos sido educados, en el que vivimos, que nos ha sido impuesto por los padres, la familia, la sociedad, la cultura, la enseñanza, desde el nacimiento. Nosotros, los sepamos o no, ya estamos educando a nuestros hijos, nietos, bisnietos, los que han de venir; pues según vivamos, eso mismo va a llegar a ellos como ese condicionamiento familiar, cultural, humanístico, moral o corrupto.

 

 

2208. Descarado, sin vergüenza. Que suerte tienes de vivir en el país donde vives. Pero, puede que con el cambio del gobierno la suerte te dé la espalda.