Torni Segarra

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2030. Exagerados. ¿Tanto miedo tienen, tan perdidos están con su absurda manera de vivir, que han convertido el país en una cárcel y los que mandan en carceleros? Es lo que tiene el vivir aislados, viendo enemigos por todas partes, no tienen ni sentido del humor ni empatía, para reírse de lo que creen que es o más importante y sagrado -no hay nada que sea lo más importante, sagrado-.  Quince años de trabajos forzados por intentar sustraer un cartel de propaganda política del hotel en el que se hospedaba en Pyongyang.

 

 

2031. Pero, no nos damos cuenta que los fuertes son igual de débiles que los demás: temen al dolor, a la muerte, a la soledad, a perderlo todo, a que alguien les haga alguna maldad. Es cuando nos damos cuenta que el observador es lo mismo que lo observado, que toda diferencia, división psicológica llega a su fin. No hay diferencia alguna entre tú y yo, entre nosotros y ellos; todo eso, son los inventos del miedo, de la ignorancia.

 

 

2032. La felicidad sin desapego no puede ser. El desapego es la eliminación de lo superficial, de lo banal, para que se manifieste lo real y verdadero: el orden con su desnudez.

 

 

2033. La conciencia, el alma, el espíritu, la mente, el ego, el ‘yo’, etc., todo son inventos, imágenes para comunicarnos; en sí no son nada, pues no se pueden medir, sondear, pesar.

Es como si quisiéramos pesar a la tierra, saber cuál es su peso exacto.

 

 

2034. La pregunta es: Si esos pasajeros que iban en los asientos de detrás del coche discutiendo qué es la conciencia, no notaron nada cuando el coche mató a la cabra, ¿qué es la conciencia? Nada, un invento. Aunque en un sentido coloquial es el tener vida, el estar vivo conscientemente.

Otra cosa es, el grado de conciencia: si es profunda, superficial, etc.

 

 

2035, Los pensamientos son erráticos, incomprensibles, ingobernables; por lo que no hay que reprimirlos ni alentarlos, para no entrar en conflicto con ellos.

Por eso, lo que realmente importa es lo que hacemos, nuestras obras; pues de ello depende de que nuestra tranquilidad sea verdadera e increbantable -que no se pueda romper-.

 

 

2036. La abundancia es lo contrario de la precariedad, de lo poco, de la pobreza. Otra cosa, es que eso sea algo relativo; y que uno siempre vea todo en su aspecto abundante o en su aspecto precario.

 

 

2037. Las razones para estar vivo o muerto, no están muy claras; pues forman parte del infinito, es decir no lo podemos saber.

Lo que importa es lo que tenemos en las manos: las relaciones con las personas, la naturaleza, todo lo que existe.

 

 

2038. Si tenemos suerte, saldremos de esas situaciones complicadas por querer tocarlo todo, mirarlo, escudriñarlo; si no, perecemos y es el fin.

 

 

2039. Todo está unido, lo veamos o no. Todo está maravillosamente unido a una ley implacable universal. Y por eso, en la inacción, hay acción total.

 

 

2040. El tiempo, el devenir, el llegar a ser, es un impedimento en el ámbito espiritual, psicológico. Porque, ¿quién establece los plazos para la evolución o no? ¿Quién establece la meta donde llegar, para conseguir eso que ya sabemos lo que es? Por cierto, el saber dónde está la meta, tener un programa, un método o práctica, para conseguirla no tiene nada de espiritualidad; pues todo eso es una fábrica de deseos mundanos, que nos arrastran y nos llevan a la deriva, es decir, a la confusión, al desorden.

 

 

2041. Para amar a los demás, uno tiene que amarse así mismo. Igual que para poner orden en los demás, uno tiene que tener orden.

Pero, hay un momento en que uno puede optar, por ayudar a los otros consintiendo un cierto perjuicio de sí mismo. ¿Es eso adecuado por el desorden que va a generarse así mismo?

 

 

2042. La mente es rutinaria, se aferra a una norma que ella cree que le conviene; una de esas actividades es el parloteo nocturno. En la noche todo parece más suelto, todo está más concentrado en una idea que es la que más nos perturba durante el día. Por lo que, es ahí donde todo el problema se manifiesta en todo su esplendor, pues al ser todo mental todo parece más fácil.

El parloteo empieza cuando él empieza: cuando llega una voz y se le responde, y entonces se establece una conversación, que se abre a todo lo que vaya surgiendo.

Si uno no quiere parloteo, no ha de hacer ningún caso a todo lo que oye; si ello es así, el parloteo cesará. Pero si responde, se abre la puerta a una especie de locura donde se mezcla lo real, lo imaginario, lo absurdo, el sinsentido.