Torni Segarra

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1893. Tú di lo que quieras. Pero no puedes huir del hecho de que si a ti te pica algo del cuerpo te tienes que rascar, ¿verdad? Entonces, ¿por qué estás en contra, prohíbes, que los otros que también tienen picor se rasquen? Por eso, por esa actitud tuya, eres un dictador, tirano. Y por eso, es que necesitáis los ejércitos, la policía, la violencia, la guerra, para imponer vuestro fanatismo, vuestras creencias. Piénsale bien, porque te juegas, nos jugamos mucho, de mucho valor.

 

 

 

1894. Esa teoría tuya para saber quién tiene la culpa nos lleva al infinito. Pues antes los que tu defiendes también hicieron posible esas maldades; es decir, la causa y su efecto están relacionadas, unidas. De manera que una sin la otra no pueden existir. Así que la culpa, la causa primera, no sabemos dónde está. Lo que sí sabemos es dónde está el final: descartando la división, el conflicto, la insensibilidad e indiferencia ante el dolor, el sufrimiento.

 

 

 

1895. Gracias, Marga Ángel. Tu pregunta: ‘¿Quieres decir con esto, que los "malos" deben actuar tal y como hicieron los "buenos"?’

Esta es la respuesta: No es que deben. Es que estamos condicionados para responder como lo hemos hecho hasta ahora: todos queremos sobrevivir y por tanto tenemos miedo a morir, a sufrir, y por eso, vemos a los otros como competidores, enemigos a los que hay que vencer, destruir, matar. Así que mientras ésta dinámica, manera de vivir, no sea comprendida, y descartada radicalmente ahora, seguiremos viviendo, luchando, enfrentados, destruyéndonos, violentos, asesinos.

 

Por eso, cuando lo comprendemos, no nos vemos buenos o malos, culpables o inocentes, pues todos somos iguales, intercambiando nuestros papeles, según nos convenga.

 

 

 

1896. Mientras las dos partes enfrentadas, no sientan y comprendan, que la paz es lo mejor, ésta no llegará; y seguirán las maneras de enfrentarse, cada uno haciendo lo que puede para fastidiar a los otros. El odio mutuo es muy poderoso aún entre los dos bandos.

 

Los dos bandos pueden hacer mucho más -pues hay muchas cosas pendientes que son agresivas, ofensivas, truculentas, e imposibilitan la reconciliación- para que la paz definitiva, llegue a sus corazones.

 

 

 

1897. Para Raúl Rojas. Doctor en Ingeniería y Economía, artífice del primer coche autónomo europeo. Profesor de Inteligencia Digital en la Universidad Libre de Berlín.

 

Estoy básicamente de acuerdo contigo, en que son los hombres los responsables de lo que hacen las máquinas. Es decir, unas tijeras, son peligrosas según cómo las usemos; en un robot parece que todo sea diferente, pero es lo mismo, aunque más complicado.

 

Como sabemos, los seres humanos, tenemos gran parte de responsabilidad de lo que nos pasa, y lo que pasa en el lugar donde vivimos. Es verdad que nosotros somos lanzados a la vida, sin habernos pedido permiso, sin elección; y eso, nos hace inocentes, sin responsabilidad última -aunque jurídicamente eso no sea un eximente de lo que hagamos, de lo que está fuera de la ley-.

 

 

 

1898. Te envío estos escritos, que son los problemas que creamos para sobrevivir; y tratar de encontrar las maneras de resolverlos; así como también nosotros, que intentamos, desde hace medio millón de años; y no los hemos podido resolver.

 

 

 

1899. Sigue con las excusas, como Abraham cuando creía que su dios le ordenó que sacrificara, matara a su hijo; él no quería, pero era tan estúpido, que creía que era dios, que él mismo había inventado, el que se lo exigía; cuando era su locura fanática, fruto de la ignorancia, del miedo, de la superstición, que pone las obligaciones por delante de la vida, de lo nuevo de la libertad.

 

Y es que lo nuevo y desconocido nos da miedo, pavor; sin darnos cuenta que en lo nuevo está el orden, que es el que descarta lo viejo y repetitivo, lo de siempre, lo que siempre hemos hecho: ser corruptos, mentir, falsear la realidad, para acomodarla a nuestros intereses egoístas; aunque perdamos la dignidad de seres humanos libres, enteros, no corruptos. Y, lo repetitivo es la burocracia de los partidos, que son maquinarias dictatoriales, un jurado inquisidor para los que aman la verdad, la libertad, la acción directa, ahora.