Torni Segarra

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 2724. Eso que te pasa es la ilusión del ego; que se cree que él es único. Cuando todos somos básicamente iguales, pasamos por las mismas tragedias, soledad, miedo, y también felicidad.

 

 

2725. No nos olvidemos que el caos trae el orden.

 

 

2726. Por eso, hemos inventado la huida; que es como pretender huir de nuestra sombra. Pero no somos perfectos, somos vulnerables. Y hay que vivir con ello, yendo más allá de todo eso.

 

 

3727. Sin relación parecemos locos que no nos importa nada. Por eso, todos necesitamos que nos tengan en cuenta, respeto, que nos traten con dignidad.

 

 

3728. Lo perfecto no existe. Por tanto, somos vulnerables, torpes, enfermamos. La inteligencia es vivir con eso que somos, sin vivir amargados.

 

 

3729. El problema es que hemos de morir. Y por mucho equilibrio que tengamos, el cuerpo, al igual que un mueble, una silla, se ha de deteriorar y quebrar.

 

 

3730. Cualquier persona es nuestro ‘hermano’. Pues todos formamos parte de la unidad indivisible.

 

 

2331. Si no hubieran armas, haríamos la guerra con los puños o a mordiscos. Porque la guerra está dentro de nosotros. de cada cual; y es por eso que se manifiesta en nuestra manera de vivir. Solamente podemos ir más allá de la división, del conflicto, de los enfrentamientos. Pero la guerra siempre está ahí; pues, para sobrevivir hay que hacerlo sobre otro. Sin los pobres los ricos no lo serían; y sin los ricos, que los pobres imitan ya que quieren vivir como ellos, tampoco podrían sobrevivir.

Así que, la fatalidad es que hemos de bregar, pero lo menos posible.

 

 

2332. Pero detrás de todo queda el dolor físico: al frío, el calor, al deterioro. la enfermedad. ¿Podemos ir más allá de cualquier situación sin experimentar el sufrimiento que genera? Lo máximo que podemos hacer es no hacer un problema de ese problema.

 

 

2333. Creo que lo más sano es darse cuenta que no sabemos nada; o tal vez, sabemos poca cosa.

 

 

2334. El aferrarse a algo nos estanca, paraliza, nos hace burgueses conservadores, indiferentes, insensibles, indolentes.

 

 

2335. Lo último que nos queda es ir más allá del absurdo en que vivimos. Podemos decir que debemos cambiar, hacer la revolución, pero son palabras que se convierten en nada. Y por eso, lo que queda es ir más allá de todo eso que somos, de lo que queremos, de lo que no sabemos. Y desde aquí surge un sentimiento de humildad, de vulnerabilidad, de creatividad que es la llegada de lo nuevo.

 

 

2336. Ese es el problema: somos indiferentes, insensibles, indolentes. Y por eso, hacemos toda clase de tonterías, sin darnos cuenta que nuestra actitud derrochadora, que es la persecución del placer, genera pobreza, miseria, hambre, enfermedades, crueldad, violencia, guerra.

 

 

2337. Cuando la bola de la guerra baja por la pendiente, todo se puede esperar; pues la guerra enloquece a los hombres; y los pone en modo de más allá del bien y del mal.

 

 

2338. Los errores de los demás son también mis errores. Y mis errores también son los mismos que tienen los demás. De manera que todo está en uno. Sólo hace falta estar atento a todo lo que sucede dentro de nosotros para descartar lo negativo.

 

 

2339. En ese caos y desorden, si la vida tiene que seguir se convierte en orden; que no podemos manejar ni comprender, sólo admirar.

 

 

2340. Puede que nunca tengamos toda la información para juzgar a alguien. Aunque toda la información nos indique una única dirección: culpable o inocente. Pues todo no lo podemos saber, por lo que se genera la duda.

 

 

2341. Pongámoslo así: si tengo un terrible dolor físico persistente, si no tomo calmantes el sufrimiento estará ahí. Pero si tomo algo que me calma el dolor, éste desaparecerá, aunque sea temporalmente. ¿Pero, qué sucede si tengo dolor físico y no tomo nada, desaparecerá el sufrimiento, la tortura?

No nos interesa la génesis ni la causa del sufrimiento, queremos acabar con él ahora.