Torni Segarra

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4690. Decirle a alguien que es un gigante de la paz, siendo esa persona un político, ¿no parece una exageración? Pues, los políticos quieren conseguir el poder para aplicar sus ideas. Pero cuando alguien llega al poder, manda de todo: de los espías, de los policías, de los militares.

Aunque la paz, que es amor, es algo más profundo y complicado de comprender que la explicación que he dado. Pues el amor, todo lo abarca, incluye; por eso, es tan extravagante, desconcertante, irracional e ilógico, a nuestros ojos.

 

 

 

4691. Señora Carmen. ¿Por qué los cristianos dicen: no tomarás en nombre de dios en vano? ¿Eso les ofende, les da rabia, les irrita, les altera? Si eso es así, usted tiene un grave problema de comprensión.

Parece que usted sea de cristalería fina que no se puede apenas tocar. Pero eso es su ilusión. La vida sólo tiene una certidumbre: que solamente existe la inseguridad total, absoluta. Podemos argumentar que está la compasión el amor; puede acogerse al dios que más le convenga, pero esa verdad de la inseguridad no la va a cambiar.

Por eso, los que buscan o están en la seguridad de algo, de lo que sea, viven en pecado.

 

 

 

4692. Carmen. El problema no es perdonar. El problema está antes. ¿Por qué nos tienen que querer hacer algún daño? Piénsalo detenidamente.

Si una mujer es muy atractiva y encima se viste para serlo más, ¿por qué ha de sentirse ofendida porque los hombres, las personas, la miran siempre? Entonces, en vez de provocar con su actitud a las personas, de la que ella se siente ofendida, y por eso exige disculpas -que le pidan perdón-, si cuida su manera de presentarse ante los demás todo cambiará; y no habrá motivo para perdonar.

El perdón se usa, como algo de buena educación. Pero también se exige, se demanda. Y eso sí que es falta de inteligencia. Si al entrar a un sitio y nos cruzamos con alguien y tropezamos sin querer, ¿por qué nos hemos de pedir perdón? Ya que las cosas son como son, la realidad es la que es.

Pedir perdón, y exigirlo, en realidad es falta de comprensión; falta de inteligencia, falta de compasión, de amor.

 

 

 

4693. Tere. Solamente nuestros problemas tienen solución si en nuestras vidas, en nuestros actos generamos orden. Y el orden es intentar vivir haciendo el menor daño posible a los demás. ¿Es posible ver la belleza, sentirla dentro de nosotros, si vivimos, generamos desorden?

El orden, es lo que verdaderamente nos realiza: la limpieza del lugar donde vivimos, ir vestidos adecuadamente, tener las adecuadas propiedades, lo que comemos, lo que hacemos con el tiempo libre, etc.

 

 

 

4694. Pero, Tere, ¿estás dormida? ¿Qué hacen los fundamentalistas musulmanes, que dicen que cuando hacen un acto terrorista, asesinan, hacen la guerra, eso es la voluntad de dios -que es su dios claro, que ellos han inventado-?

 

 

 

4695. Para Juan Manuel Santos Calderón. Presidente de la República de Colombia. Premio Nobel de la Paz 2016.

Por casualidad, cuando puse el televisor, vi que estabas hablando sobre el proceso de paz de Colombia, el día de la ceremonia de entrega en Oslo. Tuve suerte, pues acabas de empezar. Y disfruté con tus palabras tan auténticas. Tan llenas de cordura, de lógica, de inteligencia.

A los pocos días, también te vi en Antena-3 TV, cuando te entrevistaba Susanna Griso Raventós, donde volviste a demostrar lo buena persona que eres.

Te envío estos escritos por si te pudieran interesar. 

Gracias por todo.

 

 

 

4696. La mayoría de las personas se sorprenden y dicen que el mundo está convulsionado, revuelto, con situaciones nuevas desconcertantes, con violencia, guerras. Pero, no se dan cuenta, que eso mismo decían sus padres, abuelos, sus antepasados, del tiempo que les tocó vivir.

El mundo sólo cambia en el ámbito científico, técnico, material, pero en el ámbito espiritual no avanzamos. Y por eso, los hechos desde hace medio millón de años, son los mismos: división, miedo, conflicto, enfrentamientos, agresividad, violencia, guerra.

 

 

 

4697. Las causas, los motivos para matar pueden ser infinitos, cada uno puede tener los suyos; por eso si uno quiere hacerlo el resultado es matar, asesinar.

Pero, también al revés, el que no quiere matar verá un impedimento, lo negativo de ello. Pero, como todo en la vida, no hay una vacuna segura que elimine el deseo de matar, ya sea de venganza, de defensa, por indiferencia banal.