Torni Segarra

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2672. Por mucho que curemos el cuerpo, el cerebro, no se podrán resolver nuestros problemas. Pues el sufrimiento y el dolor, están relacionados con nuestra manera de vivir, con la manera de responder a nuestros retos.

De manera que, si no somos honestos, no corruptos, seguiremos generando toda la gama de desgracias que genera el desorden, la confusión, con que vivimos.

 

 

2673. Bueno, si dicen que el toro no sufre, ¿por qué a un animal tan perfecto y bello se le tiene que destrozar el cuerpo, agujerear, clavarle hierros en la espalda, se le tiene que humillar, ir contra su dignidad llevándolo a la fuerza a un macabro y sádico circo para asesinarlo violentamente? ¿El dolor del animal no está en su maltrato de su cuerpo y su manera de vivir? ¿Puede un hombre que no respeta a los animales, que los trata indignamente, cruelmente, violentamente, respetar a las personas, a toda la humanidad, a todas las personas que existen en el mundo?

Cuando hay un maltrato, un trato violento, cruel, a un animal, o a una persona, su dolor se manifiesta a través de todo lo que existe, en forma de desorden, que afecta a todo el universo.

 

 

2674. Lo que determina lo que es verdadero es la ausencia de conflicto interno. Mientras haya conflicto ha de haber confusión y desorden interno, que al exteriorizarse va a generar más de lo mismo en el mundo, en la sociedad donde vivimos. Aunque luego decimos que los culpables son las autoridades políticas, civiles, el vecino, la pareja, los parientes, los amigos.

 

 

2675. Dijisteis que queríais una ciudad limpia a raíz de las últimas violaciones a mujeres, durante las fiestas que se montan alrededor de los encierros diarios de los toros, que por la tarde se torturaran sádicamente y asesinarán violentamente. Y, con esa avalancha de medio dementes, que van borrachos, drogados, los más locos del mundo que se exponen ante la manada corriendo hacia la plaza delante o al lado -cuántos han muerto este año, cuántos heridos-, que son indiferentes tanto a su dolor como al de los toros, ¿crees que esa actitud tan cruel y violenta no se manifiesta en todos sus actos, incluidos las violaciones a las mujeres?

Es decir, quieres tu ciudad limpia, pero no quitas el origen de la suciedad y la basura que hay dentro de ella. Si no hubiera encierros de los toros, ni sus festejos de tortura taurinos, todos los locos, los borrachos, los suicidas, los que disfrutan de la violencia, no irían allí. Y, por tanto, las violaciones a las mujeres cesarían. Es muy sencillo si lo ves. Y si lo ves, lo descartarás sin ningún esfuerzo ni conflicto.

 

 

2676. Esa pregunta (¿Cómo reaccionarían si se trataba de su hija?), tiene trampa, pues nadie sabe ante un terrible reto cómo va a reaccionar.

 

 

2677. No. Ellos sólo quieren que rías sus risas. Pues los extremadamente egoístas, los dictadores, tiranos, etc., sólo quieren lo suyo nada más.

 

 

2678. Cuando perdonamos a alguien que nos ha hecho daño, ¿nos damos cuenta de lo que realmente sucede en nosotros? Primero, al perdonar a alguien, nos limpiamos de todo mal; la persona ya no es vista como alguien malvado. Uno siente paz consigo mismo, llora, siente un éxtasis en el que todo es perdón: se perdona así mismo su maldad, se perdona al que nos ha hecho daño, se perdona a todos los hombres, a toda la humanidad.

 

 

2679. Pero, a eso que llamamos la paz no es tan fácil vivir con ella. Porque la vida es una contienda, una lucha total -el árbol grande no deja crecer a los que nacen cerca de él; el gusano se come las hojas tiernas, jugosas; el pájaro, mata al gusano para comérselo o darlo a sus crías; el zorro se come a los pájaros; y arriba del todo estamos nosotros, que para sobrevivir hemos de sacrificar animales, matar.

Los hombres también nos matamos entre nosotros para poder subsistir. Los poderosos, se aprovechan de su fuerza y poder para explotar, matar, a los que lo son menos. Y en eso ya está implícita la matanza; pues, se maltrata y atenta contra la dignidad humana, se le roba con artimañas, la tradición, la costumbre.

Por tanto, si uno es completamente consciente de toda esa actitud, inhumana, cruel, puede que desista y la descarte en la manera de lo posible. Pero, si el agresor persiste en su crueldad, que mata rápida o lentamente, ¿podemos vivir en lo que se llama superficialmente la paz, si es que uno no quiere vivir como un mártir, como un animal?

Por tanto, la paz no es la ausencia de agresividad, de violencia, de crueldad, sino que es la ausencia de conflicto interno, es decir, sin estar dividido entre lo que hacemos y lo que queremos en nuestro interior. De lo contrario, los ‘malos’ -que son como nosotros, pero van más lejos en sus maneras violentas-, se apoderan, matando, a los otros de diferentes maneras.

Cada uno ha de hacer lo que tenga que hacer. Ha de comprender desde la raíz, en su totalidad, todo lo que es la vida, lo que es el sobrevivir, lo que es la violencia, lo que es la guerra, la muerte, el perder, el ganar. No se agarre a las palabras, sino que lo tiene que ver en los hechos de su vida, que es también la vida de todos los demás. Y de esa manera, no necesitaremos ni guías, ni maestros ni gurús, los que dicen que saben. De lo contrario será como un robot programado, que repite todo lo que le dicen que es lo falso y lo verdadero, sin saberlo en realidad por no haberlo descubierto, comprendido, vivido de primera mano.