Torni Segarra

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2119. Cuando sientas tu existencia desperdiciada, como un árbol seco, recuerda que la vida es un misterio inexplicable.     

 

 

2120.    La vida no es unidireccional. Siempre hay alguien que cuida de nosotros sin que lo sepamos; pero, también hay alguien que no le caemos bien, nos tiene celos, envidia, y de una manera o de otra quiere hacernos algún daño.

Por eso, a pesar de todas las precauciones, las prudencias, en la vida hay que tener suerte.

 

 

2121. Aunque nos parezca absurdo, cada situación si no es generada, provocada, no viene, no llega, no puede suceder. Un grupo político es como un médico que tiene que curar una enfermedad, una situación, restablecer el orden necesario; y para curar tiene que hacerse cargo de la vida, de la manera de vivir del enfermo. O sea que, según el grado de morbosidad el médico le dará unos medicamentes de choque, y un régimen alimentario, y en todos los ámbitos para que la salud se restablezca.

De manera que, como se dice: a grandes males, grandes remedios, lo que un grupo político haga está determinado por lo que hicieron y hacen los que están en el poder. Si los que mandan no fueran corruptos, ladrones, indiferentes y sin moral, capaces de esclavizar aún más a los menos afortunados, a los pobres, no sería necesario una política de saneamiento integral, un plan de choque radical, que limpie y revitalice a todo lo afectado por la enfermedad de la corrupción, de los ladrones.

O sea, que llega, viene, lo que tiene que llegar: según la causa, así serán los efectos que provoca. Parece duro, pero es la vida misma, la realidad nos guste o no.

 

 

2122. Subir la escalera en pos del éxito, del triunfo, de la fama, es una ilusión; pues la escalera no tiene fin, sus peldaños son interminables. Y también depende hasta dónde quieras llegar y los que te digan que ya has llegado o no.

 

 

2123. Lo que tenemos, lo que somos dentro, es lo que lanzamos a los otros. Sin darnos cuenta que cuando lanzamos a los otros, cosas feas, también no las estamos lanzando a nosotros.

 

 

2124. ¿La fe y el fanatismo violento, son lo mismo? Lo parecen. La fe en el amor, en la compasión por todos, por todo lo que existe, es el orden. Pero, la fe que asesina y ordena asesinar por unas ideas -religiosas, políticas, o de otra índole-, por una manera de vivir, es el absurdo que genera el desorden, la crueldad, la violencia sin fin, con todo su sufrimiento.

 

 

2125. El perdón llega cuando uno ha sanado de la fiebre de la venganza. El perdón, es a la vez que la comprensión del daño que hemos recibido; y que ha llegado a nosotros, porque no podía ser de otra manera. Ese acto de humildad, de comprensión, es el mismo perdón en acción. De manera que no exigimos ni perdón ni reparación.

 

 

2126. Decirnos a la cara lo que hacemos o hicimos mal, es una cura de humildad. Lo que hacemos adecuadamente, si es verdad que es adecuado, no exigiremos reconocimiento ni premio alguno. Pues ese deseo, ya está dentro del desorden, del mal, de la falta de humildad.

 

 

2127. ¿Por qué nos olvidamos que los que llegan a nosotros, para quedarse una temporada o para siempre, son como si llegaran por obligación? Porque es como un mandato que no comprendemos. Ya que para vivir juntos dos personas, ha de generarse a cada instante el milagro que genera la vida para que algo sea, pueda ser.

 

 

2128. Por muchas palabras que usemos para describirnos, nunca será la realidad de lo que somos. Y que forma parte del infinito, y por ello también participamos de las infantas posibilidades que esconde la vida y nos las puede dar.

 

 

2129. Ese el problema de los seguidores de un maestro, gurú, salvador, mesías: que les lanzan toda clase de mensajes, de ideas y teorías, obligaciones, que luego no las pueden llevar a cabo; convirtiendo sus vidas en desequilibradas, neuróticas.

Pues, el poder cumplir o no con un precepto, con una idea por buena que nos parezca, no es lo importante, lo verdadero. Lo que cuenta es la intencionalidad, dónde queremos ir a parar con todo lo que hacemos.

 

 

2130. Ganar, vencer, es lo que más nos acerca a la animalidad: es el impulso que sostiene el actual paradigma con que vivimos. Ganar para ser la hembra y el macho alfa de la manada, de la tribu; para así tener asegurada la descendencia, dominar un territorio.

En la actualidad es lo mismo, aunque haya nuevas herramientas, modas, maneras; pero queremos ser los mejores, los campeones, para disfrutar de sus privilegios. ¿Se puede cambiar este paradigma animal con sus luchas encarnizadas por ser el ganador?

 

 

2131. Una escuela, un grupo o un maestro, son las muletas que no nos dejan ser enteros, completos, libres. Aunque siempre se puede ser libre en toda situación, condición, circunstancia: nada más hay que comprender lo que nos toca vivir, sin amargura ni conflicto, y la libertad que es amor, estará ahí.