Torni Segarra

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3200. El perdón como algo a alcanzar. Porque, nunca podemos saber cómo vamos a responder a lo que nos llega como reto, como un hecho que no se puede cambiar. Por eso, el que dice que sabe, es que no sabe.

 

 

 

 

3201. Ayer leí tu entrevista en el diario… Gracias.

Y no has dicho nada de la corrupción sistémica del régimen, que encabeza tu amigo Rajoy. Esto es una vergüenza; esto también es corrupción de tu parte.

Te haré un ejemplo, le dice el gato a la rata que la tiene en la boca, entre los dientes: ‘Ten paciencia’.
¿Nos estamos comunicando, o todo son palabras vacías, sin sentido, que nos llevan al absurdo, al desorden, a la anarquía?

 

 

 

 

3202. Sí, Susie. Si no hay división entre el que perdona y el perdonado, es realmente cuando se puede perdonar. Porque, es realmente cuando uno está libre. Es decir, uno perdona, cuando no está herido, agraviado.

 

O sea, que las ofensas, las maldades que nos hacen, sólo mueren cuando el pasado no opera. Pues, cada cosa que sucede, nace y muere en el mismo instante de suceder.

 

 

 

 

3203. Este señor, se cree que tiene toda la razón. Pero se equivoca. Tiene parte de razón, como también tienen parte de razón a los que él discrimina, rechaza total y absolutamente.

 

Pues, la libertad ha de ser igual para todos. No solamente tiene uno el derecho de ser libre. Porque eso sería un abuso, desigualitario, injusto. Y así no puede haber libertad, porque los agraviados, los tratados injustamente, no nos dejarán vivir en paz.

La libertad, ha de estar basada en la igualdad, lo justo, el respeto, la paridad. Todo lo demás es vivir como tiranos, aunque desafortunadamente no nos demos cuenta.

 

 

 

 

3204. El hecho de que algunos sí que participaran en un acto, que precisaba el consenso de la Cámara, que se suponía que no participarían, puede también ser visto como una acción hipócrita, de fariseos.

Aunque, de hipócritas y fariseos, y sus maneras corruptas -pues mentir, ser falso, es corrupción-, ya es algo natural en la política.

 

 

 

 

3205. El que se muere no necesita nada. Los que sí que necesitan son los que no entienden la vida, ni la muerte. Y así, tienen miedo de verse los crueles que son, que han sido, por su tolerancia ante la maldad por sacar réditos políticos. Y ahora después del desorden, del caos que han provocado en esa persona, tolerando por décadas su comportamiento corrupto e inmoral, se lamentan y buscan culpables, explotando el sentimentalismo, las emociones, las respuestas viscerales. Todas actitudes peligrosas, pues son generadoras de división, de desorden, de confusión.

 

 

 

 

3206. La llamada buena educación, tiene su momento y su lugar, pero fuera de eso, no sirve para nada. Lo que realmente sirve, y es verdadero, son los hechos.

Los hombres muy educados, pueden ser corruptos, ladrones, crueles, indiferentes al dolor y al sufrimiento de las personas menos afortunadas.

 

 

 

 

3207. No solamente matan las armas, las políticas restrictivas en lo concerniente a los servicios sociales, asistenciales, de ayuda a los menos afortunados, etc., matan a millones de personas de una manera silenciosa.

Pero ellos, los que mandan, lo saben, y callan, lo esconden, porque si la verdad se divulgara, si no hubiera ese acuerdo tácito entre los periodistas, televisión, etc., para no hablar ni incidir en ello, podría haber una sublevación ciudadana.

 

 

 

 

3208. No lo entiendes, el problema está en que cuando uno muere todo se acaba para él. Muerto el perro, se acabó la rabia. Es lo que hay; no hay más.

Por eso, esas tonterías de lloriqueos, de manifestaciones histéricas, superficiales, no sirven para nada. Son sólo un hacerse la pelota unos a otros, para sacar algo -son como un negocio-. Es decir, es una pérdida de tiempo a la hora de resolver los problemas de vivienda, de pensiones dignas, de la crueldad infinita de los desahucios, del paro que es como una enfermedad crónica; de la pobreza, la miseria, de todo el sufrimiento y dolor que todo ello provoca.