Torni Segarra

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806. La mente es ingobernable y de ahí vienen todos los problemas para aquellos que creen poder controlarla, manejarla. Pues es como si uno quisiera detener el invierno o el verano, y a partir de ahí crea una teoría, un método, etc., y seguro que algunos se lo creerán, adoptaran los métodos para cambiar la situación.

Pero, el resultado será confuso, debido a que ese intento de cambiar las estaciones no es posible; por lo que, vamos a entrar en colisión con lo que es, la realidad, vamos a entrar en conflicto. Donde la mente, es aún más ingobernable, creando confusión, con todos los añadidos de depresión, el aferrarse, la dependencia, la insensibilidad e indolencia, la crueldad, la violencia.

La señal de alarma es cuando nos dividimos, y nuestras relaciones con los demás no son buenas, son imposibles pues eso es porque estamos aferrados, dominados por una creencia, una idea, una teoría, que no tiene nada que ver con los hechos de la realidad de la vida de cada día.

 

807. Es la primera vez que leo una descripción tuya sobre tus sueños. Y creo que sería interesante el decir que los sueños están mediatizados por las relaciones que tengas en esos días. Por ejemplo, si tienes sexo con alguien que toma relajantes, anfetaminas, cocaína, alcohol, etc.; pues esas sustancias alteran la mente y te unen a la mente de los que las ingieren. De la misma manera, también si nos relacionamos con personas violentas, insensibles, crueles, los sueños van a estar influidos por esas personas. Finalmente, el sueño predominante suele ser un problema irresuelto que tenemos, y que nos perturba recurrentemente durante el día.

 

 

808. El creer en algo no tiene sentido. Porque si algo es real, verdadero, no necesita ningún apoyo ni afirmación para serlo.

 

 

809. Así por la cara crees que te lo van a dar. Mejor que no te lo den, porque el precio que pagar sería alto, igual que la dación.

 

 

810. ¿Cómo sabemos que ese dios -los dioses- son los que están actuando, trabajando para nosotros? Pues, sus resultados después de jun millón de años, las personas seguimos divididas, en conflicto, crueles, violentos, haciendo guerras, invasiones, genocidios.

 

 

811. La amistad como un fin inquebrantable de servicio a un amigo, o a una persona cualquiera, no se sostiene. Porque nosotros no somos los dueños y soberanos de nuestras vidas. Ya que, según la magnitud del reto, y del dolor que nos proporciona, así va a ser la respuesta. De manera que nos puede llegar un reto de tal magnitud que nos desborde y nos lleve más allá del mal y del bien, donde todas las personas son vistas por igual.

 

812. Esos fachas, carcas, viejos, gagás, os quieren sacar hasta la última gota de sangre. Si no les plantáis cara a esos fachas de Madrid, se apoderarán aún más de todo lo poco que nos queda los que viven fuera de allí.

 

 

813. Costumbre española, católica, con sus devociones a las imágenes de piedra vestidas, con su idolatría y paganismo. Donde se mezcla la superstición, el folclore, la religión, y el machismo siempre presente de los hombres en estos ámbitos, tan carcas, conservadores.

 

 

814. Todo lo que reluce no es oro.  Ya sea en Madrid, como en cualquier parte.

 

 

815. La soledad pesa mucho. Y se soporta por la fuerza -incluida la que uno quiere para seguir estando solo-. Pues, sin soledad, la vulgaridad, la superficialidad se apodera de todo.

 

 

816. Realmente uno sabe el valor de lo que tiene cuando desaparece, se pierde. Sólo en ese momento de la pérdida es cuando se puede experimentar esa sensación del vacío, de la falta de orden y confort.

 

 

917. No se trata de ser obedientes o no, se trata de ver lo imprescindible del respeto hacia los demás; más aún cuando hay un daño directo a los bienes de uno o de todos. Por eso, hasta que uno no lo ve internamente, que su actitud va a generar desorden -como le pasará a él en la misma situación-, todo seguirá igual; ni la sanción, ni la ley, mientras uno no vea su utilidad para que haya orden, no podrá ser. Pues lo de dentro, es más poderoso que lo de fuera, lo externo.

 

 

918. El que sigue y el que se deja seguir, se están destruyendo. Pues, hay una lucha como en todo por imponerse al otro. Puede haber ese aire de sumisión, de obediencia, humillación, pero cada uno va a lo suyo.

Saben que los perros no ladran para avisar a su dueño, de que hay ladrones, o alguien extraño por alrededor de la casa, ladran porque tienen miedo ellos; y por eso, se les eriza el pelo -el espinazo- de la espalda por la electricidad desbordada que le provoca ese miedo.